¿Podrá Christian Gonzalez detener a Jaxon Smith-Njigba? Estas son las batallas a seguir en el partido entre Seattle y New England
SAN FRANCISCO -- Dos semanas es muchísimo tiempo para planear un partido de la NFL. También es mucho tiempo para pensar sobre el plan de juego cuando lo haces desde fuera, como un espectador.
He tenido (casi) dos semanas para pensar sobre los enfrentamientos que definirán el Super Bowl LX. ¿Cómo intentarán los New England Patriots cubrir a Jaxon Smith-Njigba? ¿Cómo podrían los Seattle Seahawks bloquear a Milton Williams? Pero también he tenido tiempo para preguntarme si realmente los enfrentamientos individuales definen los Super Bowls. ¿Estos días enfocados en grandes planes de juego realmente se definen por duelos uno contra uno, aunque esos jugadores individuales sean fundamentales para el éxito de sus equipos?
Probablemente no. Viéndolo desde afuera, solemos resumir las conversaciones increíblemente complejas de la NFL en enfrentamientos fáciles de digerir. ¿Christian Gonzalez cubrirá perfectamente a Smith-Njigba durante el 100 por ciento de sus duelos? No. ¿Entonces Smith-Njigba ganará el 100 por ciento de sus rutas? Tampoco. Los Patriots esperan alcanzar un 60-40 y que ese otro 40 por ciento lo ganen con presión al mariscal de campo, por buena suerte o limitando las rutas a cortas distancias. Por su parte, los Seahawks buscan su propio 60-40 y ganar el restante 40 por ciento con AJ Barner, una jugada improvisada o más buena suerte.
Cuando hablamos de enfrentamientos en la NFL, rara vez nos referimos a jugadores que ganan el partido por sí solos. Más bien, hablamos de detalles pequeños que inclinan la balanza. Ganar estos enfrentamientos aporta pequeñas ventajas. El punto no es que un solo enfrentamiento decida el juego, sino que cada uno puede contribuir al resultado final.
Por supuesto, no creo que te interese leer "84 enfrentamientos que podrían definir el Super Bowl". Así que lo reduje a cinco: las cinco "plumas" más pesadas en la balanza que decidirán el juego entre Seahawks y Patriots. Y hasta pronostiqué hacia dónde se inclinará la balanza al final.

CB Patriots, Christian Gonzalez, vs WR Seahawks, Jaxon Smith-Njigba
Este es el enfrentamiento principal. Aquiles vs. Héctor. Zuko vs. Azula. Lo mejor contra lo mejor.
La lista de esquineros mejores que Christian Gonzalez en la NFL es tan corta como debatible. Pat Surtain II, Derek Stingley Jr., Quinyon Mitchell y Denzel Ward son los únicos nombres que consideraría y ninguno lo supera cómodamente. Sólo tres esquineros tuvieron mejores puntos esperados añadidos (EPA) en cobertura personal que Christian Gonzalez esta temporada; sólo cinco permitieron menos yardas por pase en su dirección (4.7).
Y aunque es difícil decir que Jaxon Smith-Njigba es el mejor receptor de la liga en la actualidad, cuando Puka Nacua, Ja'Marr Chase y Justin Jefferson son igualmente capaces de dominar cualquier domingo, él sí tuvo la mejor temporada de ese grupo. Terminó con 119 recepciones, 1,793 yardas y 10 touchdowns. Y sólo ha tenido dos partidos esta temporada con menos de 70 yardas (incluyendo los playoffs): en la victoria 41-6 sobre los San Francisco 49ers y el triunfo de 26-0 sobre los Minnesota Vikings. Simplemente no lo necesitaron en esos encuentros.
Dicho esto, aún podemos mirar ese partido contra los Vikings para analizar cómo Brian Flores --el mejor coach defensivo de la liga, después de Mike Macdonald-- se encargó de Jaxon Smith-Njigba. Como Minnesota no tenía un esquinero estelar como Christian Gonzalez, Flores le puso regularmente a un profundo encima, incluso cuando los Seahawks lo aislaban como el único receptor en una formación 4x1.
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Cuando los Seahawks intentaron ocultar a Jaxon Smith-Njigba en la ranura, haciéndole más difícil presionarlo y limitar sus rutas hacia la banda, los Vikings bajaron defensivos en zona para cubrir precisamente esas rutas rápidas de las que suele sacar ventaja JSN. Esto obligó a Sam Darnold a retener el balón un poco más y creó oportunidades para la presión al quarterback de Minnesota.
Es importante destacar que, aunque Jaxon Smith-Njigba comenzó como receptor de ranura en los Seahawks, ahora ya no está limitado a esa posición. A lo largo de la temporada y los playoffs, el 24 por ciento de sus rutas y el 20 por ciento de los pases en su dirección han sido desde la ranura. Para contextualizar, Mike Evans y Justin Jefferson juegan en la ranura más seguido. Si los Patriots quieren emparejar a Christian Gonzalez con Jaxon Smith-Njigba, no necesitarán moverlo constantemente hacia adentro.
Si Christian Gonzalez viaja con él o no, es una cuestión interesante. En sus primeras dos temporadas con los Patriots --cuando jugaban mayormente cobertura personal-- Christian Gonzalez solía seguir al mejor receptor rival (no a la ranura, sino por fuera). Esta temporada, como los Patriots han jugado más zona y cuentan con un buen CB2 en Carlton Davis III, Christian Gonzalez generalmente permanece en un lado del campo, alineándose como esquinero derecho en el 72 por ciento de las jugadas. Aunque en ocasiones también ha seguido a receptores específicos. En la Semana 10 ante los Tampa Bay, Buccaneers, Christian Gonzalez, siguió a Emeka Egbuka en todo el campo. En menor medida, siguió a Tee Higgins contra los Cincinnati Bengals (Ja'Marr Chase no jugó) y a Jerry Jeudy contra los Cleveland Browns.
Como dijo el entonces coordinador defensivo de los 49ers, Robert Saleh, hace unas semanas cuando se le preguntó si podría poner a un esquinero de San Francisco a cubrir a Jaxon Smith-Njigba: realmente es más difícil de lo que parece. Pero los Patriots naturalmente juegan más cobertura personal que San Francisco, y han tenido dos semanas para prepararse, no solo una.
El hecho de que los Patriots hayan pedido ocasionalmente a Christian Gonzalez que enfrente a los mejores receptores es una variable extra antes del partido. Imagino que veremos a Christian Gonzalez seguir a Jaxon Smith-Njigba en ocasiones, pero no tiene que ser el eje del plan. Davis es un CB2 capaz y tiene la longitud y técnicas de presión para ponerle problemas a Jaxon Smith-Njigba en la línea de golpeo. Los Patriots también pueden seguir el enfoque de los Vikings y poner a un profundo sobre JSN y confiar en que Christian Gonzalez pueda correr con Rashid Shaheed en campo abierto (él es de los pocos esquineros que puede).
Aunque Davis está comprometido con el juego físico que puede incomodar a Jaxon Smith-Njigba, Christian Gonzalez --quien tiene una longitud similar-- prefiere ser más paciente. Aun así, es completo y en ocasiones puede adoptar una postura más agresiva si la situación lo amerita. En la Semana 9 contra los Atlanta Falcons, Christian Gonzalez se enfrentó a uno de los receptores físicamente más dominantes, Drake London. Ese partido también lo siguió por el campo y sólo permitió tres recepciones a London en siete pases en su dirección con dos pases desviados.
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Jaxon Smith-Njigba es completamente distinto a London, físicamente y en estilo. Gana en espacio y con rapidez; es muy difícil de contener en la línea. Si Christian Gonzalez lo cubre atrás de la línea de golpeo o lo enfrenta en presión sin un profundo en su zona, perderá más jugadas contra Jaxon Smith-Njigba de lo que los Patriots pueden soportar.
Para descifrar el plan defensivo de los Patriots contra su principal receptor, espera ver a Jaxon Smith-Njigba moverse mucho durante el juego, especialmente en las primeras series. Si Christian Gonzalez lo sigue, los Seahawks moverán a JSN a la ranura para forzar al esquinero Marcus Jones a cubrirlo uno a uno. Jones es un buen esquinero de ranura, pero los Pats deberán recurrir a dobles marcas reales si Jaxon Smith-Njigba se convierte súbitamente en receptor de ranura puro durante el encuentro.
La inclinación de este duelo favorece a Jaxon Smith-Njigba, quien está en esa racha "incontenible". Los Patriots intentarán muchas variantes de cobertura, pero hay límites en lo que se puede hacer sobre la pizarra contra una ofensiva que usa a su receptor tan creativamente y si no, pregúntale a Los Angeles Rams, que fallaron al cubrirlo en una ruta desde el backfield en el Juego por el Campeonato de la NFC.
El punto positivo para New England: Christian Gonzalez no puede eliminar completamente a Jaxon Smith-Njigba, pero, si se impone en la línea, puede forzar a Darnold a lanzar después de retrasarse más para lanzar y buscar otros receptores. Eso sería una victoria para la defensiva de los Patriots en general.

DT Patriots, Milton Williams vs. G Seahawks, Anthony Bradford
La mayor debilidad de la ofensiva de los Seahawks, desde una perspectiva de personal, es Anthony Bradford, el guardia derecho. En dos juegos de postemporada, Anthony Bradford ha permitido una porcentaje de presión al quarterback enorme del 15.3 por ciento, de acuerdo a las Next Gen Stats de la NFL. En particular, los Rams atacaron a Anthony Bradford con cargas, engaños y presión directamente por el centro.
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Durante la temporada regular, Anthony Bradford se recuperó de una primera mitad terrible y jugó mejor durante gran parte del invierno. Permitió siete apresuramientos en los primeros seis partidos de la temporada (malo), pero solo uno en los siguientes ocho juegos (bueno). Sin embargo, ahora ha cedido ocho apresuramientos en los últimos seis partidos (malo).
Esto es especialmente relevante contra los Patriots. Solo dos jugadores en la NFL tienen un porcentaje presión superior al 13 por ciento al atacar sobre el guardia, y casualmente son compañeros de equipo: Milton Williams y Christian Barmore, la pareja de tackles defensivos de los Patriots.
Más que cualquier otro, este enfrentamiento puede cambiar por completo el rumbo del juego. Y eso aplica incluso más allá de Anthony Bradford. El centro titular de primer año, Jalen Sundell, y el guardia izquierdo novato, Grey Zabel, han jugado muy bien, pero esta es la pareja de tackles defensivos más disruptiva en la liga en términos de presión al mariscal de campo.
Buena parte de la estrategia de Seattle en el ataque aéreo se basa en proteger a su línea ofensiva (y a su mariscal de campo) de situaciones claras de presión. Seattle tiene el porcentaje más alto de jugadas terrestres llamadas en la liga, y aun ajustando, sigue siendo significativamente más dependiente del juego terrestre que el promedio. Para complementar esa tendencia, Seattle lanza pases partiendo bajo centro (32 por ciento del tiempo, noveno en la NFL) y envía a Darnold a correr fuera de la bolsade protección con frecuencia (13 por ciento de las veces que se retrasa para lanzar, cuarta mayor cantidad). En total, solo el 62 por ciento de las veces que Darnold se retrasa para lanzar esta temporada han sido directamente desde la formación de escopeta sin un engaño de acarreo, ubicándose en la posición 42 de 45 mariscales calificados.
Estas maniobras ofensivas ayudan a ralentizar la presión rival. Si Anthony Bradford y el resto del interior de la línea de Seattle están siendo superados por la pareja de tackles defensivos de los Patriots, esperen ver a los Seahawks enviar a Darnold fuera de la bolsa de protección repetidas veces, obligando a Milton Williams y Barmore a perseguirlo (y agotando sus piernas). No me sorprendería que los Seahawks usaran un ataque sin reunión cuando Milton Williams o Barmore estén fuera del campo. Si logran atrapar al tackle nariz Khyiris Tonga en el campo, pueden pasar en primeras oportunidades con mayor comodidad. Y tratarán de evitar situaciones de tercero y largo con pases cortos y jugadas de pantalla en lugar de entregas bajo centro.
Pero la presión al pasador es inevitable. Todos los equipos, eventualmente, deben retroceder en tercera y largo. Una de las claves en el enfrentamiento entre Milton Williams y Anthony Bradford no es cuántas veces Milton Williams conseguirá presión, sino qué sucederá cuando lo haga.
Los Seahawks, pese al éxito grupal, pierden el balón a un ritmo preocupante. Durante la temporada regular, el 14.1 por ciento de sus series terminó en pérdida de balón, solo los Vikings entregaron el balón con mayor frecuencia. No es imposible ganar un Super Bowl así --los Chiefs de 2023 lo lograron con un porcentaje del 14.5 por ciento-- pero es sumamente difícil.
Darnold es un mariscal propenso a perder el balón. Ha tenido la mejor temporada de su carrera, ha mejorado mucho y merece todos los elogios. Pero sigue siendo propenso a cometer errores. De acuerdo a las Next Gen Stats de la NFL, tiene un porcentaje del 7.2 por ciento de jugadas "merecedoras de perder el balón" bajo presión --el peor porcentaje entre todos los titulares esta temporada-- y pierde el balón de distintas maneras. Tiene seis intercepciones y cinco balones sueltos perdidos.
Es imprescindible que Darnold acepte capturas en este partido. Si viene presión rápida, debe proteger el balón y asumir la pérdida de yardas. La defensiva ha ganado la mayoría de los partidos para Seattle esta temporada. En el Super Bowl, baila con quien te trajo aquí y patea lejos el balón. Seattle permitió solo 28 series de touchdown este año, y la posición media de inicio en esas series fue la yarda 41. Salvo que Drake Maye tenga el mejor partido de su vida, este enfrentamiento solo se volverá un tiroteo si Seattle le da a New England posiciones cortas de campo para anotar rápidamente.
Por otro lado, el plan de la línea defensiva de los Patriots es sencillo: hemos visto a Darnold entrar en pánico bajo presión antes, y podemos hacer que vuelva a suceder. Acaban de provocar el peor partido de C.J. Stroud que he visto en la Ronda Divisional con una táctica similar. Ya sea mediante cargas o enviando solo cuatro hombres, los Patriots producen presión pronto y sacan provecho de los quarterbacks agresivos que buscan hacer demasiadas jugadas.
El tema de las cargas es interesante, ya que los Patriots han enviado más presión últimamente, incluyendo el 40 por ciento de las veces que los quarterbacks rivales se retrasan para lanzar desde su descanso en la Semana 14 (comparado con el 27 por ciento previo). Da miedo enviar cuerpos extra contra los Seahawks, pues Jaxon Smith-Njigba, Shaheed y Kenneth Walker III tienen la capacidad de romper tacleadas y convertir esos espacios vacíos en yardas después de la recepción. Pero si los Seahawks insisten en sus jugadas bajo centro y engaños de carrera --y especialmente si mandan a Darnold a correr fuera de la bolsa para protegerlo de los tackles defensivos-- esperen que los Patriots incrementen sus cargas desde la secundaria para tomar a Darnold por sorpresa.
Un buen ejemplo es el golpe devastador de Kamren Kinchens, profundo de los Rams, quien atacó sin bloqueo mientras Darnold estaba de espaldas en una jugada de engaño de carrera. Fue una gran jugada para la defensiva de los Rams, aunque Darnold también hizo un buen trabajo protegiendo el balón ante un golpe a ciegas.
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Dos defensivas han mandado cargas agresivas contra Darnold en partidos recientes, los Vikings en la Semana 13 (63 por ciento de las veces que se retrasó para lanzar) y los Carolina Panthers en la Semana 17 (54.8 por ciento de las veces que se retrasó para lanzar). Esos también fueron dos de los peores partidos de Darnold en el año. Y en ambos videos se ven cargas similares de backs defensivos que lo toman desprevenido, sobre todo después de realizar el engaño de carrera bajo centro.
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Así, los Patriots tienen dos formas de conseguir presión. Con dos semanas de preparación, esperen que el entrenador en jefe Mike Vrabel, el coordinador defensivo Zak Kuhr y el resto del cuerpo de asistentes se enfoquen en las tendencias de formaciones y hagan buenas llamadas de cargas en las jugadas de engaño de carrera de Seattle. Pero también, cuando envíen solo cuatro defensivos, tendrán una ventaja desproporcionada sobre quien sea que enfrente al guardia derecho. El camino de los Patriots para ganar este partido es más estrecho que el de los Seahawks y casi imposible si no logran mucha presión sobre Darnold y provocan entregas de balón con esa presión.
Pero debido a la capacidad de los Patriots de generar presión de varias maneras, será difícil para el coordinador ofensivo de Seattle, Klint Kubiak, diseñar jugadas para que Darnold evite los peores escenarios. La clave es minimizar el daño durante las veces que se retrasa para lanzar bajo presión. Lanzar el balón fuera del campo o incluso asumir algunas capturas puede ser positivo para la ofensiva de Seattle en un partido como este.

OC Patriots, Josh McDaniels, vs. CB Seahawks, Devon Witherspoon
Hay dos jugadores en la liga que han participado en al menos el 25 por ciento de sus jugadas como esquinero derecho, al menos el 25 por ciento como esquinero izquierdo y al menos el 25 por ciento como esquinero en la ranura. Devon Witherspoon es uno de ellos (Amik Robertson es el otro).
Además, lo ha estado haciendo desde que llegó a la liga. Desde la temporada 2023, Spoon ha jugado más del 40 por ciento de sus jugadas como esquinero exterior y más del 40 por ciento como esquinero en la ranura. Solo cuatro jugadores han logrado esto, y los otros tres son suplentes (Cameron Mitchell, Eli Ricks y DJ James).
Una cosa es tener versatilidad posicional; otra muy distinta es ser excelente en ambos puestos. Cambiar de la ranura al exterior es mucho más difícil de lo que parece a simple vista. Los defensivos níquel deben ser realmente efectivos para taclear contra el ataque terrestre, y los esquineros exteriores deben poder cubrir en marcaje individual contra los mejores receptores de la liga. Así que el cruce de esos perfiles es extremadamente escaso. De los 14 jugadores con al menos 100 jugadas de cobertura tanto por dentro como por fuera esta temporada, solo dos han permitido menos de 1.0 yardas por jugada de cobertura en ambas posiciones: Devon Witherspoon y Tarheeb Still de Los Angeles Chargers.
La versatilidad de Devon Witherspoon permite a los Seahawks usar a Nick Emmanwori como profundo grande en su personal defensivo preferido de cinco backs defensivos. Si Devon Witherspoon no fuera exitoso como esquinero exterior, los Seahawks solo usarían a Emmanwori en situaciones especiales (porque nunca sacarían a Spoon del campo) o alineándolo en una posición de profundo más tradicional (lo que pondría en aprietos su habilidad de cobertura). A diferencia de la mayoría de los equipos, que tienen esquineros externos dedicados y rotan diferentes esquineros de ranura y profundos según el personal ofensivo rival, los Seahawks mantienen a Emmanwori y Devon Witherspoon en el campo, rotando sus esquineros exteriores (Josh Jobe y Riq Woolen) según el enfrentamiento.
Este carrusel interno-externo de jugadores refleja la filosofía defensiva "inside-out" de Macdonald en general. La fortaleza de la línea defensiva está en los tackles defensivos; la fortaleza de la secundaria son el esquinero de ranura y el profundo en la caja. Esta rotación también tiene el beneficio de crear un grupo de personal níquel extendido (dime), es decir, seis backs defensivos que Seattle puede utilizar. Desde la Semana 9 --cuando Emmanwori (esguince de tobillo al inicio de la temporada) y Devon Witherspoon (lesión en el ligamento medial colateral) volvieron de lesiones-- los Seahawks han usado formaciones dime el 25 por ciento del tiempo, el tercer porcentaje más alto de la liga de acuerdo a las Next Gen Stats de la NFL.
No existe una defensiva dime sin una "debilidad" de cobertura en el campo. No recuerdo un equipo que haya puesto a su sexto back defensivo y se haya sentido confiado con ese jugador en cobertura. Piensa en el sexto back defensivo de tu equipo favorito. ¿Cuánta confianza te inspira ese jugador?
Seattle está encantado con él. Puede ser Jobe o Woolen, dependiendo del enfrentamiento, y ambos están en el top 21 en yardas permitidas por jugada de cobertura. Como unidad, los Seahawks permitieron solo 5.3 yardas por intento de pase en dime a lo largo de la temporada, siendo solo superados por los Rams de 2020 en la última década entre defensivas con seis backs defensivos.
Cuando los Seahawks usan dime, Spoon está sobre la ranura. Prefieren dime en situaciones claras de pase (tercera y largo) o contra formaciones de personal 11. Contra formaciones más pesadas y en cualquier tipo de situación, Seattle juega principalmente en níquel, lo cual mueve a Devon Witherspoon afuera.
Entonces, ¿dónde lo quiere McDaniels? Devon Witherspoon es atacable en cobertura, especialmente a profundidad, como mostraron los Rams con las 136 yardas por pase que sumaron contra él en el Juego por el Campeonato de la NFC. No es grande y es muy agresivo atacando, así que puede perder la ventaja campo abajo y tener problemas para reconectarse en el punto de captura.
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Si los Patriots agregan velocidad a la ranura usando a DeMario Douglas como su tercer receptor, pueden intentar pases largos sobre Spoon. Pero Douglas definitivamente no es Puka Nacua ni Davante Adams. Incluso si la teoría suena prometedora, Devon Witherspoon podría ganar siempre solo por talento.
Quizá Kayshon Boutte sea una opción mejor. Más del 30 por ciento de las recepciones de Boutte esta temporada han sido de más de 20 yardas, cuarto mejor entre todos los receptores. Es el principal generador de jugadas largas de Maye y tiene ventaja de tamaño sobre Devon Witherspoon. Pero Boutte realmente no juega en la ranura, así que Devon Witherspoon podría cubrirlo en la banda, donde ha sido dominante esta temporada (0.5 yardas por jugada de cobertura permitidas, tercer mejor entre todos los esquineros).
También está el tema de correr el balón. Devon Witherspoon es el ejemplo ideal de defensiva contra el juego terrestre para un back defensivo. Esquiva bloqueos y los enfrenta de lleno. Taclea con poder y persigue las jugadas hacia la banda. Juega con dureza y agilidad.
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Si McDaniels quiere abrir la defensiva de los Seahawks y correr contra las "cajas ligeras" que Macdonald le dará, se va a topar con el demonio que es Devon Witherspoon en la ranura, no es el tipo de jugador al que puedan bloquear ni Stefon Diggs ni siquiera Mack Hollins. McDaniels tendrá que usar personal más pesado para poder correr el balón --incluyendo su paquete jumbo-- pero cuanto más pesado el personal, menos peligrosa se hace la ofensiva aérea de los Patriots. ¿Valdrá la pena el esfuerzo?
No sé la respuesta aquí. Quizá la solución esté en las ramificaciones. Woolen es el esquinero de campo de los Seahawks --se alinea en el lado más abierto de la formación-- y Jobe es el esquinero de banda. Así que Jobe es a quien hay que atacar con balones altos y tamaño. Si hay un enfrentamiento a fabricar, es poner seis backs defensivos en el campo y usar formaciones para forzar que los Seahawks peguen a Jobe en la banda contra Boutte. Pero apostaría a que New England solo tendrá una o dos oportunidades antes de que Macdonald encuentre la manera de poner a Woolen sobre Boutte o simplemente cubra el problema en zona.
Devon Witherspoon tiene la capacidad de realizar jugadas grandes. Seattle quiere que esté lo más cerca posible del balón y de la acción. En el mundo ideal de McDaniels, no se lanzará una sola vez en su dirección y los acarreos o jugadas de pantalla hacia su lado seránn mínimos. El desempeño de Emmanwori frente a los Rams fue la historia de la semana y su aparición ha sido una de las historias de la temporada. Pero en mi opinión, el plan ofensivo contra los Seahawks empieza con el número 21.

OT Patriots, Will Campbell, vs. DE Seahawks, DeMarcus Lawrence
Jugar como tackle izquierdo no es fácil, y es aún más difícil para los novatos. Mucho peor si tienes que enfrentarte a una serie de duelos contra los Chargers (Khalil Mack y Odafe Oweh), Houston Texans (Will Anderson Jr. y Danielle Hunter) y Denver Broncos (Nik Bonitto, Nik Bonitto y Nik Bonitto) en tus primeros playoffs. No envidio la posición de Will Campbell.
Las estadísticas son duras, así que hay que ponerlas sobre la mesa. Will Campbell ha permitido porcentajes de presión de 17.2 por ciento, 12.1 por ciento y 15.0 por ciento en sus tres apariciones de postemporada. Su promedio en temporada regular fue 11.6 por ciento, y el promedio de todos los tackles izquierdos fue 10.1 por ciento. Esto además de recibir bastante ayuda, ya que los Patriots le envían apoyo y mandan jugadas diseñadas para que haga bloqueos cortantes. Pero a veces la cabeza de un novato simplemente gira, y eso es lo que está pasando en New England.
La buena noticia: su equipo ganó tres partidos de playoffs sin su mejor nivel (claro, la ofensiva tampoco se ha visto particularmente bien en esos encuentros en general). Y todo será olvidado si tiene una gran actuación en Santa Clara este domingo.
La mala noticia: DeMarcus Lawrence viene en camino. En mi opinión, es la contratación de agentes libres del año.
Bueno, en realidad, Sam Darnold tiene más impacto porque juega de mariscal de campo. Sí, sí. El valor posicional es impresionante. Pero en términos de apuesta fuerte con gran resultado, la contratación de DeMarcus Lawrence fue una obra maestra y un cuadrangular. Fue tan buena que estoy mezclando metáforas.
A decir verdad, no me gustó la contratación en su momento. DeMarcus Lawrence ya tenía más de 30 años, venía recuperándose de una lesión en el pie (que suelen ser difíciles de superar) y realmente no es un cazamariscales puro por naturaleza. Pensé que los Seahawks necesitaban más explosión en los extremos, no más defensiva pesada contra la carrera.
Error, Ben. DeMarcus Lawrence ha sido la piedra angular del esquema de "cajas ligeras" de los Seahawks, y tienen la defensiva terrestre más efectiva desde los Rams de Brandon Staley en 2020, un equipo con Aaron Donald y Jalen Ramsey. Esta fórmula defensiva sólo funciona con estrellas genuinas en la línea defensiva capaces de jugar múltiples huecos, frenando a los corredores y obligándolos a cambiar de dirección mientras la ayuda llega desde lo profundo. Los Seahawks tienen varios jugadores que hacen esto --incluyendo Byron Murphy II, Leonard Williams y Uchenna Nwosu-- pero nadie lo hace tan consistente como DeMarcus Lawrence.
Fue segundo entre todos los cazamariscales esta temporada en "EPA" por detener la carrera. Cuando logra una tacleada, lo hace en o cerca de la línea de golpeo, y con frecuencia en jugadas de alta importancia. El único cazamariscales con EPA superior en jugadas terrestres es Maxx Crosby de Las Vegas Raiders, quien participó en más jugadas de defensiva contra la carrera (296) que DeMarcus Lawrence (209). Largo y físico, DeMarcus Lawrence es la principal razón del salto de los Seahawks de una defensiva decente a dominante contra la carrera en 2025.
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La palabra clave aquí es "largo". DeMarcus Lawrence tiene brazos de casi 34 pulgadas, lo que a menudo le permite controlar al tackle ofensivo que enfrenta. Esto es especialmente relevante contra Will Campbell, quien llegó a la NFL con dudas sobre su longitud de brazos. Los brazos de Will Campbell quedan por debajo del estándar de 33 pulgadas que la mayoría de los equipos utiliza al seleccionar tackles ofensivos, y estos problemas son el motivo.
Además, Will Campbell ha sufrido particularmente contra cazamariscales largos esta temporada. De acuerdo con las Next Gen Stats de la NFL, el porcentaje de presión permitido por Will Campbell sube de 11 por ciento a 14 por ciento cuando enfrenta a un defensivo con brazos de 33 y media pulgadas o más, y 8.5 de sus 11 capturas permitidas han sido contra jugadores que cumplen ese requisito. Ahora, DeMarcus Lawrence es más un jugador de primeros intentos para los Seahawks. Cuando lo sacan y entra Boye Mafe o Derick Hall, suele ser en situaciones de largo yardaje. Dicho esto… Hall tiene brazos de 34 pulgadas. Nwosu --otra pieza muy subestimada de esta máquina de Seattle-- tiene brazos de 33 pulgadas y cinco octavos. La longitud será un problema para Will Campbell en cualquier enfrentamiento.
Como DeMarcus Lawrence es un cazamariscales de brazos largos que suele priorizar la carrera, no consigue presión rápidamente. Su tiempo promedio para generar presión es de 3.05 segundos, y el promedio en la liga para cazamariscales es 3.01. Al ir muchas veces directamente contra el tackle, no convierte un alto porcentaje de sus presiones en capturas. Su porcentaje de conversión de presión a captura es de 13.8 por ciento, por debajo de la media para cazamariscales (14.8 por ciento). De hecho, todos los cazamariscales de los Seahawks están debajo de esa media.
En cierta forma, esto es parte del estilo defensivo de Macdonald. Los Seahawks rara vez mandan solo cuatro en la línea; usan apresuramiento simulado para forzar pases cortos que pueden taclear fácilmente. Pero para este partido en particular, la capacidad de los Seahawks para convertir presiones en capturas es relevante.
¿Por qué? Drake Maye fue uno de los quarterbacks más capturados de la NFL este año. Cualquier otro dato de su temporada fue espectacular, y merecería el MVP si se lo dieran por encima de Matthew Stafford. Pero su única estadística negativa es el porcentaje de capturas: 23 por ciento de las veces que se retrasa para lanzar bajo presión (décima peor marca) y 7.8 por ciento de todas las veces que se retrasa para lanzar (décima segunda peor).
En realidad, no es un dato tan negativo para Maye. Es el número uno en porcentaje de éxito en las veces que se retrasa para lanzar, EPA por intento de pase y porcentaje de jugadas explosivas. Si el precio de jugar así es tener un porcentaje de capturas superior al promedio --ni líder ni top 5, solo encima del promedio-- es un precio que cualquiera pagaría. Además, Maye ha inflado su número de capturas con varias jugadas en las que perdió solo una o dos yardas escapando por la banda.
Pero cada acarreo de Maye será esencial en este partido. Los Seahawks no han enfrentado a muchos mariscales de campo que escapen así esta temporada. De los 10 quarterbacks con más yardas terrestres por partido este año, sólo uno ha jugado contra Seattle: Baker Mayfield en la Semana 5. Otros podrían calificar si hubieran jugado lo suficiente (Kyler Murray, Jayden Daniels). En general, los Seahawks defienden bien las escapadas, permitiendo 6.7 yardas por intento, muy por debajo de la media. Pero no han enfrentado a un quarterback tan capaz de escapar de la bolsa de protección y superar la persecución en profundidad desde que enfrentaron a Daniels en la Semana 9.
Maye es muy grande y explosivo. Generalmente sabe cuándo alargar la jugada para lanzar y cuándo hacerlo para correr, pero suele inclinarse por buscar jugadas peligrosas en campo abierto. Contra Seattle, eso es un peligro total. Cada escapada de cinco yardas será clave para producir situaciones de tercera o cuarta oportunidad y corto. Maye debe estar dispuesto a tomar el carril libre inmediatamente y asegurar la ganancia, aunque quedarse un segundo más pudiera abrir a un receptor en campo. Manejar ese balance entre "Superman" y mover las cadenas ha sido el gran reto en el desarrollo de Patrick Mahomes y Josh Allen como jóvenes estrellas en la NFL. Maye debe lograr esa evolución aquí, aunque apenas esté terminando su segunda temporada. Una tarea enorme.
Los Seahawks prácticamente no espían al quarterback, confían en su presión y en la disciplina de sus defensivos en zona. Pero no te sorprendas si agregan espías en este juego, especialmente si Maye les está haciendo daño en terceros intentos con sus piernas.
Es difícil imaginar que los Patriots ganen a menos de que Will Campbell tenga una actuación destacada contra DeMarcus Lawrence o Maye minimice el impacto de Will Campbell con varias escapadas explosivas. La defensiva de los Seahawks es verdaderamente una unidad de élite --no califico así a menudo-- y mucho se debe al extraordinario diseño de esquemas. La mejor forma de vencer grandes esquemas es con talento capaz de romper estructuras, como en acarreos improvisados. Así que lo más importante para el plan ofensivo de los Patriots esta semana es asegurarse de que Maye salga rápido de la bolsa cuando haya presión.

QB Seahawks, Sam Darnold, vs... QB Seahawks, Sam Darnold
Luego de su mejor partido de la temporada, es un poco complicado hablar de Sam Darnold como un posible punto débil para los Patriots. Pero lo es.
Los picos de Sam Darnold son tan altos como sus caídas son profundas, lo cual resulta en cambios muy marcados en su rendimiento. Aquí está cada partido en el que un mariscal se ha retrasado al menos 25 veces para lanzar esta temporada, ordenado por EPA por cada retraso para lanzar. Sam Darnold tiene 15 de esos partidos, y están resaltados en rojo.
Seis de los 15 partidos de Sam Darnold están en la parte baja de la liga, todas esas líneas rojas al extremo derecho del gráfico. Pero cinco están en el primer cuadrante (y un sexto estuvo cerca). No es el único quarterback con grandes diferencias entre sus mejores y peores juegos. Pero este gráfico coincide con lo que se ve en el campo: cuando Sam Darnold está encendido, realmente lo está. Cuando no, se desmorona rápidamente.
Veamos sus pases en ventanas estrechas, la especialidad que lo hizo arrancar fuerte la temporada. De las Semanas 1 a la 10, Sam Darnold conectó 19 de 35 intentos (54.3 por ciento) para 339 yardas (9.7 yardas por intento). Son números asombrosos e insostenibles. En los 10 partidos desde entonces, apenas completó 6 de 37 (16.2 por ciento) para 99 yardas (2.7 por intento). Pasó de una proporción de 2 TDs y 0 intercepciones a 1 TD y 5 intercepciones en la recta final. Su rating bajó de 109.7 a 9.0.
La buena noticia es que Sam Darnold intenta menos pases en ventanas estrechas que el quarterback promedio, en parte porque sus ventanas de pase están muy bien diseñadas por Klint Kubiak. Hay una razón por la que Kubiak va a ser entrenador en jefe en Las Vegas. Sam Darnold tuvo el quinto mayor porcentaje de receptores desmarcados en pases largos esta temporada.
Pero las ofensivas demasiado esquematizadas pueden ser frágiles si el quarterback batalla fuera de la estructura. Cuando Sam Darnold tiene tiempo y confianza para ejecutar, su talento de brazo le permite lanzar (y conectar) esos envíos apretados que otros mariscales más sistemáticos no intentan. Pero bajo presión, Sam Darnold no improvisa ni crea de la misma manera que alguien como Brock Purdy. Lo vimos antes, pero en la clasificación de quarterbacks de la NFL este año, Sam Darnold está octavo en EPA por retraso para lanzar sin presión y en el N° 24 cuando es presionado. Igualmente, es sexto en yardas netas ajustadas por intento sin presión, en contraste con el puesto 21 bajo presión.
Eso es Sam Darnold contra la presión. Pero aquí se habla de Sam Darnold contra Sam Darnold. Kubiak sabe diseñar ofensivas con los mejores, pero Mike Vrabel y su equipo defensivo han tenido dos semanas para prepararse para Seattle y sus tendencias desde ciertas formaciones y grupos. La defensiva de los Patriots ha rendido muy por encima de lo esperado en gran parte por el trabajo de los entrenadores, y New England tendrá respuestas en tercera y cuarta oportunidad.
La realidad de los playoffs es que Sam Darnold será presionado, recibirá capturas y probablemente lanzará una intercepción (DraftKings Sportsbook da probabilidades de -131 a que Sam Darnold lanza al menos una intercepció, lo que supone una probabilidad implícita de 56.7 por ciento). Curiosamente, una de las quejas más comunes sobre Geno Smith antes de salir de Seattle fue su tendencia a lanzar intercepciones. Smith tuvo un porcentaje de 2.3 por ciento en 2024; Sam Darnold tiene 2.7 por ciento esta temporada.
La pregunta importante: ¿Qué pasa después?
¿Podrá Sam Darnold, en el juego más importante de su vida, evitar que los errores inevitables se conviertan en una bola de nieve? En la Semana 16 contra los Rams, lanzó dos intercepciones en la segunda mitad y los Seahawks iban perdiendo 30-14 en el último cuarto. Yo habría dicho que el partido estaba perdido y quizá lo hubiera estado si no fuera por un touchdown en una devolución de despeje de Shaheed y otro acarreo de 30 yardas para preparar el touchdown del empate. Tal vez habría acabado ahí si no fuera por una absurda conversión de dos puntos de Zach Charbonnet con un pase incompleto lanzado hacia atrás que fue recuperado en las diagonales. Pero Sam Darnold también hizo su parte en el cierre, terminando con la victoria pese a un partido con cuatro capturas y dos intercepciones.
Por talento, los Seahawks superan a los Patriots, especialmente cuando New England tiene el balón. Es una verdad dura, pero verdad al fin. Este partido, como muchos que ha jugado Sam Darnold esta temporada, es uno que su defensiva puede ganar si él evita errores catastróficos. Pero al mismo tiempo, Seattle no está enfrentando a Max Brosmer, Bryce Young o Philip Rivers como en algunos partidos flojos de Sam Darnold este año. Los Seahawks llevan marca de 2-1 en partidos donde Sam Darnold lanza varias intercepciones. Irse 3-1 sería pedir demasiado.

Mi pronóstico: Seahawks 16, Patriots 13
Creo que será un partido cerrado y de pocos puntos, con muchos despejes. Creo que Maye y los Patriots mantendrán su ofensiva aérea muy cerca de la línea de golpeo y batallarán para superar las grandes tacleadas de Seattle, lo que llevará a series cortas. Creo que Sam Darnold jugará un partido muy precavido al principio para evitar errores, y Seattle terminará despejando varias veces para pelear por la posición de campo. Si llegamos 6-3 al medio tiempo, no me sorprendería en lo absoluto.
Por eso, creo que el partido se decidirá por la ofensiva que logre dos o tres jugadas explosivas o por la defensiva que consiga uno o dos robos clave en territorio rival. Me inclino por Seattle, pero claramente podría ir para cualquier lado.
