La transformación de los Patriots bajo Mike Vrabel indica que la selección de Mike Vrabel como entrenador en jefe fue la perfecta.
SAN FRANCISCO -- Todo el mundo comete errores, pero son pocos los que logran admitirlos, y corregir.
Eso es exactamente lo que hicieron los New England Patriots con la posición de entrenador en jefe.
No era fácil encontrar un sucesor de Bill Belichick. El dueño de los Patriots, Robert Kraft, sabía que ese momento iba a llegar, y puertas adentro, ya estaba decidido que el hombre con esa difícil tarea iba a ser Jerod Mayo.
Después de ganar apenas cuatro partidos en su primera campaña, y de notar ciertas desconexiones en el plantel, Kraft decidió admitir su error y tomar una decisión diferente.
En retrospectiva, esa fue posiblemente la decisión más importante por el sorprendente repunte de New England.
No se supone que las reconstrucciones sean tan rápidas, y una de las principales razones por las cuales los Patriots están adelantados a la curva, es porque encontraron al líder perfecto para su franquicia.
New England venía de tres temporadas perdedoras consecutivas, de cambiar entrenadores en jefe en campañas consecutivas, y ahora están a un triunfo de su séptimo Super Bowl.
Durante todos los ciclos de contrataciones, los equipos intentan discernir qué coordinadores tienen pasta de entrenador en jefe. Es una ciencia inexacta que no siempre termina bien.
Los Patriots, en cambio, optaron por un entrenador en jefe con experiencia, y un hombre de la casa: Mike Vrabel.
“Jugó a un alto nivel, por lo cual entiende la perspectiva de los jugadores”, explicó el centro Garrett Bradbury. “Sin embargo, siempre sabes que él está a cargo. Siempre tiene una visión clara, la expresa bien, te motiva, y sabes que nunca te va a decepcionar. Por eso es uno de los mejores entrenadores de la liga”.
Quizás la decisión más importante que haya tomado Vrabel haya sido sumar al coordinador ofensivo Josh McDaniels, un hombre cuyo pedigree habla por sí solo, y que le ofreció al mariscal de segundo año, Drake Maye, la infraestructura perfecta para maximizar su potencial.
Por supuesto que rodearlo con jugadores talentosos también era vital, y por eso sumaron a los receptores Stefon Diggs y Mack Hollins; a la vez, eligió al corredor TreVeyon Henderson en el draft.
Siempre digo que cuando tienes a un joven y talentoso mariscal, tu primera, segunda y tercera prioridad deben ser protegerlo y rodearlo.
La primera parte de esa ecuación no necesariamente ha funcionado tan bien, pero al menos los Patriots invirtieron en el lado izquierdo de su línea ofensiva con los novatos Will Campbell y Jared Wilson.
Ellos han tenido algunas deficiencias en la protección, pero Maye ha utilizado sus piernas de manera increíblemente eficaz, y situacionalmente ha brillado, lo cual es poco habitual en mariscales tan jóvenes.
Vrabel es un entrenador de tinte defensivo, por lo cual empezó a forjar la identidad física de los Patriots, de ese costado del balón. Milton Williams ha resultado ser una adición vital, y también sumó a Harold Landry III.
“He vivido de cerca su evolución”, enfatizó Robert Spillane, quien jugó para Vrabel en Tennessee y firmó con los Patriots como agente libre. “Está en todos los detalles, la técnica y los fundamentos. Su mensaje es siempre consistente”.
Vrabel trabajó desde el comienzo, en construir una cultura y una hermandad puertas adentro. Le pidió a sus jugadores que compartan su historia, sus héroes, una decepción y un sueño.
“Ha sido espectacular”, confesó Marcus Jones, quien es uno de los capitanes de este equipo. “Conocer mejor a tus compañeros te hace esforzarte más por ellos, porque los entiendes mejor”.
Después de todo, son más de 60 hombres con personalidades diferentes, que tienen que estar unificados para perseguir un mismo éxito.
Los Patriots ahora se transformaron en el primer equipo de la historia en haber ganado 14 partidos de temporada regular un año después de ganar cuatro o menos con un entrenador en jefe de primer año en el equipo.
Mike Vrabel resultó ser el entrenador perfecto para New England, cuyo éxito parece haber llegado aquí para quedarse.
“Mike es auténtico”, concluyó el corredor Rhamondre Stevenson. “Nada de lo que hace es falso, y por ende, lo seguimos adonde nos lleve”.
