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Cowboys arriban a Chicago en busca de un triunfo que les reste presión

Por primera vez, el entrenador Jason Garrett parece no contar con el apoyo de Jerry Jones. Getty Images

DALLAS – Los Dallas Cowboys visitarán Chicago para enfrentar a los Bears con un mundo, o mejor dicho, una temporada de presión, que se ha convertido en una bomba durante las últimas semanas.

Ni siquiera se trata de un partido eliminatorio o de que de manera matemática dependan del triunfo para sobrevivir en sus aspiraciones de postemporada. Los Miami Dolphins hicieron el favor a Dallas la semana pasada y a pesar de todo, siguen como líderes divisionales.

Se trata de triunfar, como sea, bonito o feo, pero como sea… para ver si se cumple el viejo dicho del ex entrenador Bill Parcells, de que “ganar cura todos los males“.

En este momento, estos Cowboys adolecen de todo. Desde la que parece falta de energía, esfuerzo e inconsistencia de la defensiva durante buena parte de la campaña y, en especial, en el partido más reciente, que perdieron frente a los Buffalo Bills, el Día de Acción de Gracias, hasta un ataque contundente que carece de ideas en la zona de definición, pasando por unos equipos especiales, a los que el dueño, Jerry Jones, calificó como fallos de entrenadores y fundamentos.

Por si fuera poco, la crítica y presión para ser despedido sobre Jason Garrett ya parece enfermiza; de ambos lados; de los Cowboys (6-6) y del propio entrenador, a quien desde hace un par de semanas, Jones parece haberle retirado el que parecía apoyo incondicional.

“Puedo asegurarles que Jason será entrenador en la NFL la próxima temporada“, dijo Jones esta semana, en un discurso en el que jamás confirmó que será con sus Cowboys.

Garrett reiteró durante otra semana 'rara' de preparación que comenzó el domingo y terminó el martes, para jugar en jueves consecutivos, que él no está preocupado, que mantiene su filosofía de ir “día a día, entrenamiento a entrenamiento, partido a partido“, que ha practicado sin mayor trascendencia durante más de nueve temporadas al mando de los Cowboys.

Dallas entra al último mes de temporada con la urgencia de ganar frente a los Bears para seguir su camino, en el que Jones aseguró después de la derrota contra Buffalo, que aún puede llevarlos al Super Bowl.

“No tenemos por qué pensar de otra manera. Este equipo tiene talento y estamos más saludables que nunca a estas alturas de la temporada“, dijo el dueño, como si quisiera meterle aún más presión a Garrett.

Los jugadores siguen exculpando a su entrenador con el argumento de que toda la responsabilidad es suya porque son los que tienen que hacer el trabajo en el campo.

Algunos de los líderes como el corredor Ezekiel Elliott y el quarterback Dak Prescott agradecen que aún controlan su propio destino al llegar a diciembre.

“He enfrentado mucha adversidad toda mi vida, dentro y fuera del campo“, afirmó Prescott. “Y en este momento, tengo toda la confianza en lo que podemos hacer con estos muchachos a mi alrededor y en lo que ellos mismos pueden hacer. Todos tenemos la misma meta y este vestidor está más junto que nunca“.

Sin embargo, el jueves pasado, después de la derrota en pleno Día de Acción de Gracias, el jugador más nuevo en el equipo, llegado apenas el mes pasado procedente de los New England Patriots, explotó a gritos en el vestidor, sin que esté claro si era para tratar de motivar a sus compañeros o si se trataba de reclamos.

Bennett rechazó detallar el mensaje hacia su compañeros y dijo desconocer si éste había sido bien tomado o entendido.

Diversos jugadores de los Cowboys señalaron en la semana que era necesario y que es momento de ponerse a trabajar mejor en todos los aspectos del juego.

“Todos aquí estamos conscientes de que a estas alturas de la temporada no debería estar pasando esto“, dijo Elliott, quien suma cuatro partidos al hilo sin alcanzar las 100 yardas por primera vez en su carrera . “Tenemos que entrenar mejor y que jugar mejor. Hay que ejecutar, hay que evitar los castigos y hay que empezar fuerte desde la patada de salida.

“Todo mundo quiere saber qué está mal“, agregó Elliott. “Les diré qué está mal, simplemente, no hemos jugado buen futbol. No hemos salido a ejecutar como equipo. Hasta que no hagamos eso, será bien difícil ganar partidos“.

Y tendrán que darse prisa, porque la temporada entra a su último cuarto de juego, a partir del partido contra un equipo de Chicago (6-6), que también está por debajo de las expectativas, aunque ha sumado dos triunfos consecutivos y parece enmendar el camino; que necesita ganar para seguir en la carrera hacia playoffs y que jugará este jueves en su estadio, con su gente y en su clima.

“Así es la naturaleza de la Liga Nacional de Futbol (NFL)“, mencionó Garrett. “Es duro cada semana. Vas a lidiar con adversidades durante el curso del año. Vas a lidiar con éxito durante el curso del año. Tienes que aprender de eso, seguir y estar listo para el siguiente reto. Así es la NFL“.