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La clase 2020 y el reflejo del 2018

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Joe Burrow guio al LSU al Juego por el Campeonato Nacional (1:24)

El QB tuvo su mejor actuación de su temporada del Trofeo Heisman, lanzó para siete TD y 493 yardas, para impulsar la impresionante victoria de los Tigers, 63-28, sobre los Oklahoma Sooners en la Semifinal del College Football Playoffs. (1:24)

El Draft 2020 de la NFL podría estar marcado, de nuevo, por una generación de jóvenes quarterbacks que tienen la ilusión de provocar una nueva sacudida, como ocurrió en 1983 cuando hasta seis pasadores fueron tomados en la primera ronda o en 1999 y 2018, con cinco.

Los nombres de mariscales de campo que más suenan para ser seleccionados temprano en el Draft que inicia el 23 de abril en Las Vegas, Nevada son Joe Burrow, de LSU, ganador del Heisman 2019 y principal candidato a ser el número uno global de los Bengals; Tua Tagovailoa, QB de Alabama, que sufrió una lesión que lo alejó del final de la temporada colegial.

Justin Herbert, de Oregon, así como Jake Fromm, de Georgia y Jacob Eason, de Washington, todos con talento digno de primera ronda, aunque se deberá juntar con las necesidades de los 32 equipos de la NFL.

Sin embargo, el antecedente positivo para estos aspirantes a estrellas de los domingos está en lo que ocurrió hace apenas dos años, cuando también cinco quarterbacks fueron escogidos en la primera ronda del Draft y poco tiempo después ya comienzan a dejar su huella.

La primera selección global de los Cleveland Browns fue Baker Mayfield. El ganador del Heisman 2017 ha dado estabilidad a una posición en la que los de Ohio no tuvieron éxito reciente y aunque su principal soporte, el coach Freddie Kitchens fue despedido al final del 2019, su puesto como titular no está en duda y es la roca a la ofensiva sobre la que se construye un nuevo proyecto.

Dos turnos más tarde fue el momento de Sam Darnold y los Jets. El ex pasador de USC también ha asumido un puesto que provocaba dudas en los años recientes y en sus primeras dos temporadas en la NFL ha mostrado avances, tanto en el récord de su equipo cuando es titular (de 4-9 a 7-6), como en lo individual, de 2,865 yardas a 3,024, de 17 touchdowns a 19, y de 15 a 13 intercepciones.

El séptimo jugador en salir en ese Draft fue Josh Allen con los Bills y el ex quarterback de Wyoming lució en el 2019, al conducir a Buffalo a su primera campaña de al menos 10 triunfos desde 1999, con más de tres mil yardas por aire y 20 TD’s, así como nueve anotaciones por tierra. Parece ser la pieza que su equipo necesitaba para trascender.

La excepción en el reclutamiento del 2018 fue Josh Rosen, quien fue elegido por Arizona en la décima posición, pero luego de un debut con registro de 3-10 y más intercepciones que anotaciones, fue enviado a Miami, cuando los Cardinals reclutaron a Kyler Murray con el primer turno del 2019. La suerte del QB no cambió con los Dolphins y con marca de 0-3 perdió la posición ante el veterano Ryan Fitzpatrick.

Pero si alguien de la generación 2018 ha tomado por asalto la Liga es Lamar Jackson, última selección de primera ronda, quien terminó en los Ravens, luego de ganar el Heisman en 2016. El ex mariscal de campo de Louisville llegaba como un proyecto a futuro detrás de Joe Flacco, pero lo rebasó con un cierre de año de 6-1, por lo que el MVP del Super Bowl XLVII fue enviado a Denver en la pretemporada.

En 2019 Jackson explotó, con 3,127 yardas por aire, 36 touchdowns, apenas seis intercepciones y un brazo poderoso que complementa con unas piernas hábiles, que significaron 1,206 yardas y siete anotaciones, todo camino a ganar el premio al Jugador Más Valioso de la NFL y con Baltimore con el mejor récord de la Liga.

Burrow, Tagovailoa, Herbert, Fromm y Eason sueñan con hacer lo mismo a partir de septiembre, ser las piezas que permitan a sus equipos construir y avanzar hacia el éxito; el impacto puede ser inmediato y les basta con mirarse en el espejo del Draft 2018.