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Oberliga: La caída del Muro futbolístico en Alemania

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Treinta años de la caída del Muro de Berlín (1:09)

Recordamos el evento que marcó la reunificación de Alemania. ¿Qué efectos tuvo en el mundo deportivo? (1:09)

BARCELONA - - Miércoles 8 de noviembre de 1989. La Oberliga, Primera División del fútbol de la República Demorática de Alemania, disputa jornada por los partidos que no se habían jugado el fin de semana anterior. En las gradas del Friedrich-Ludwig-Jahn-Sportpark de Berlín se citan apenas 2 mil aficionados para seguir en directo el encuentro entre el Dynamo y el Stahl Eisenhüttensadt correspondiente a la décima fecha del torneo. La capital vive días agitados, con manifestaciones de protesta en la famosa Alexanderplatz, y el fútbol ha pasado a un segundo plano.

Un día después Günter Schabowski, destacado miembro del Politburó gubernamental, ofrece una rueda de prensa en la que, por equivocación, anuncia la derogación de todas las leyes para viajar al extranjero y, de pronto, miles de ciudadanos se dirigen hacia el Muro que divide la capital. El gobierno de la RDA, superado por los acontecimientos, no rectifica una declaración que, en realidad, debía retrasar para el día siguiente la medida y aquella misma noche una multitud comienza a pasar al otro lado ante la incredulidad del ejército.

La unificación de Alemania empieza a ser un hecho y la caída del bloque comunista se va convirtiendo en realidad. ¿Y el fútbol? El fútbol de la Alemania del Este, tantos años a la sombra de su vecina y, también, de deportes como el atletismo, la natación o la gimnasia que tantas medallas (sospechosamente vinculadas al doping) le regalaron al orgullo de sus gobernantes, empezará a morir a partir de ahí.

La temporada 1989-90 acabó con aparente normalidad, aunque la libertad conseguida para pasar a la otra Alemania provocó una caída en la asistencia a los estadios. El Dynamo de Dresden, que en 1988 había acabado con el reinado de diez años del Dynamo de Berlín, repitió título y al año siguiente, en la temporada 1990-91, el campeón fue, contra todo pronóstico, el Hansa Rostock.

Fue el último campeón, en una campaña marcada por las reuniones en la DFB (la federación alemana de fútbol) en las que debía decidirse la unificación del fútbol germano, en paralelo a la reunificación política de Alemania, resuelta el dos de octubre de 1990.

EL DERRUMBE
Hermann Neuberger y Hans Moldenhauer, presidentes de las federaciones de la RFA y RDA lideraron esas reuniones dirigidas al difícil reto de fusionar las Ligas de ambos países y a la vista de la realidad financiera de los 14 clubs que habían disputado la última Liga de la RDA, solamente quedaron encuadrados en la nueva Primera División de la Alemania unida el campeón y subcampeón, Hansa Rostock y Dynamo Dresden. Rot-Weiss Erfurt, Chemie, Chemnitzer, Carl Zeiss Jena, Lokomotiv Leipzig y Stahl Brandeburg se integraron en la Segunda División, ampliada a 24 clubs y dividida en dos grupos; los restantes seis equipos, Magdeburgo y Dynamo de Berlín entre ellos, pasaron a la Tercera categoría.

El Magdeburgo, campeón de la Recopa en 1974, es hoy séptimo clasificado en Tercera División y nunca más volvió a jugar en Primera, mientras el Dynamo Berlín, el club controlado por la Stasi (los temidos servicios secretos de la antigua RDA), malvive en la cuarta categoría, sin apenas apoyo popular ni alcanzar ni tan solo la sombra del Hertha o el Union Berlín.

Los clubes de la desaparecida Alemania del Este (llamada tambien Alemania Oriental, RDA o Alemania Democrática) no soportaron el cambio de escenario inmediato al que se enfrentaron. De ser financiados por el Estado, la policía, el ejército o la Stasi, tuvieron que pasar a una economía de libre mercado que los engulló a velocidad de vértigo. Y a la que ninguno sobrevivió.

“La distancia es irrecuperable. Pasarán muchos años antes de que un club del Este de Alemania pueda ganar una Bundesliga”, afirmó en unas declaraciones a la agencia DPA Eduard Geyer, el último seleccionador de la RDA coincidiendo con el 25 aniversario de la caída del Muro. Cinco años después esa posibilidad sigue siendo remota aunque Leipzig se codea entre los grandes. Claro que este Leipzig no tiene nada que ver con el Lokomotiv (finalista de la CopaUEFA en 1987), sino que surgió hace apenas una década fundado por la multinacional Red Bull.

Curiosamente el único club que disputa la Bundesliga-1 en la actualidad, el Union Berlin, no tomaba parte de la Oberliga en 1990, puesto que jugaba en la 2ª División de la RDA y con la reunificación comenzó en 3ª División. Sobreviviendo por poco a la desaparición en los años siguientes.

LA HUIDA
Entre enero de 1990 y junio de 1992 se calcula en un centenar el número de futbolistas que abandonaron los clubes del este de Alemania, muchos de ellos jóvenes valores reclutados por equipos del Oeste y que no dejaron ningún beneficio en su club de origen. Los datos que manejan los archivos de la DFB aumentan el número hasta cerca de 300 en los años siguientes, lo que provocó no solo una pérdida de poder deportivo, sino ese colapso financiero.

Matthias Sammer (Balón de Oro en 1996), Andreas Thom y Thomas Doll fueron los casos más destacados de ese cambio. Los tres jugaron el último partido de la historia de la RDA (el 12 septiembre 1990 vencieron 0-2 a Bélgica en Bruselas) y fueron los únicos futbolistas del bloque comunista que entraron en la selección unificada que se proclamó subcampeona en la Eurocopa de 1992.

Thom, mejor jugador de la RDA, fue el primero en trasladarse al fútbol occidental. Apenas un mes después de la caída del Muro le fichó, el 16 de diciembre de 1989, el Bayer Leverkusen, que pagó solo 800 mil euros por su pase al Dynamo Berlín. Seis meses después el Hamburgo batió el record de transferencias pagando 5 millones al propio Dynamo Berlín por Doll, al tiempo que el Stuttgart se hacía con Sammer, traspasado por el Dynamo Dresden por un millón.

EL FIN
El Hansa Rostock, campeón del doblete en la última temporada en la historia de la RDA, fue eliminado por el FC Barcelona en la primera ronda de la Copa de Europa en 1991. Integrante de la primera Bundesliga unificada sobrevivió a no pocos problemas financieros y hoy juega en la 3ª División, manteniendo un buen número de fieles que acuden en más de 14 mil aficionados a sus partidos como local, tal como el Magdeburg, el que en 1974 ganó la final de la Recopa al Milan y al que hoy también, en 3ª División, le siguen no menos de 14 mil fans.

Son supervivientes por apoyo social, aunque deportivamente hayan desaparecido del plano. El FC Stahl Eisenhüttenstadt, subcampeón de la Copa de 1991 en la RDA y eliminado por el Galatasaray en la Recopa de la temporada 1991-92, juega en la 7ª División ante poco más de un centenar de hinchas, mientras que el otrora poderoso Dynamo cita a un millar de aficionados en la 4ª categoría.

Más aún, diferentes clubs como el Stahl debieron refundarse o unificarse con otros clubs para sobrevivir... Algo que no consiguió el Sachsen Leipzig, campeón de la Oberliga en 1951 y 1964 y disuelto en 2011.

Especificado que solamente un club que pertenecía al bloque del Este juega actualmente en la Primera División alemana y que, curiosamente, este Union Berlin no estaba en la Oberliga cuando ésta desapareció, la suerte de aquellos clubes que disputaron la última edición de la Liga en la RDA no fue precisamente feliz y al cabo de 30 años de la noche en que cayó el Muro de Berlín, un Muro invisible les ha apartado a casi todos de la brillantez que alguna vez disfrutaron o pudieron soñar.