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El plantel de San Lorenzo se acercó a La Bombonera para despedir a Miguel Ángel Russo

La plantilla y dirigentes de San Lorenzo se hicieron presente este jueves en La Bombonera para dar el último adiós a Miguel Ángel Russo. El equipo arribó en el micro oficial para despedir a quien fuera su entrenador en dos etapas distintas.

Russo dirigió al Ciclón por primera vez en la temporada 2008/2009, en la que llegó a pelear el título, y regresó en 2024 para encarrilar nuevamente a un club que atravesaba serios problemas económicos.

Jugadores, cuerpo técnico y dirigentes del club se acercaron al hall principal del estadio Xeneize, donde las puertas fueron cerradas por unos minutos para que pudieran despedirse en privado. Luego, el acceso volvió a abrirse para el resto del público.

Los ciclos de Russo en el Ciclón

El primer ciclo de Russo tuvo un fútbol ofensivo, hubo injusticia y una espina clavada. Ese recuerdo todavía late en Boedo. En 2008/09, Russo dirigió 36 partidos con 17 victorias y una efectividad del 52%. Aquel equipo desplegó un juego ofensivo, con nombres como Pablo Barrientos, Gonzalo Bergessio, Andrés Silvera y Cristian Ledesma.

Terminó primero en el Apertura 08 con 39 puntos, pero un insólito triangular -ante Boca y Tigre- lo privó del título por una decisión que no contempló la diferencia de gol. San Lorenzo le ganó a Tigre, perdió con Boca y quedó sin chances, mientras el Xeneize se coronaba pese a perder en la última jornada. "Fue una lástima. Nosotros teníamos mejor diferencia de gol. El sistema no fue justo", lamentó Russo por entonces. Había goleado 5-1 a River, 4-1 a Huracán y a Independiente. Pero tras la eliminación en la Libertadores 2009 y una campaña irregular, se marchó.

El segundo ciclo comenzó en octubre de 2024, en un contexto caótico. San Lorenzo venía de terminar 24° en la Liga Profesional y en la tabla anual, con huelgas por salarios atrasados, inhibiciones y salidas masivas. El club había perdido piezas importantes como Francisco Fydriszewski, Nahuel Bustos y Cristian Barrios, y apenas sumó refuerzos. Sin embargo, con austeridad, orden y su reconocida templanza, Russo puso de pie al Ciclón.

Bajo su mando, el equipo ganó siete partidos, empató seis y solo perdió tres en la Zona B. Terminó cuarto y clasificó a cuartos de final, donde eliminó a Argentinos Juniors -el equipo de la otra zona que mejor jugaba- en una dramática definición por penales. Antes, había dejado en el camino a Tigre con un agónico gol de Alexis Cuello. Luego fue víctima del sorprendente Platense, que terminaría gritando campeón.