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Su peor noche: River amplió el cancionero y casi no pudo pedir por el Superclásico

River vivió una nueva noche negra. En el Monumental, otrora una fortaleza, perdió con Gimnasia y se complicó en la lucha por entrar a la próxima Libertadores. Ya son 7 derrotas en los últimos 10 partidos, incluyendo un par de eliminaciones coperas, y ahora se sumó un registro sin precedentes en Núñez, donde nunca había perdido cuatro encuentros seguidos.

Y, como había pasado en sus últimas presentaciones en casa, la gente se plantó.

Las esperanzas de que el triunfo ante Talleres, que cortó la mala racha en el Clausura, fuera un punto de inflexión quedaron en la nada cuando el equipo cayó por penales frente a Independeinte Rivadavia, situación similar a lo que había pasado con la victoria frente a Racing por la misma Copa Argentina.

Entonces, una vez más, se volvió a plantear el tema: "el Monumental será un cabildo abierto", se leyó y escuchó durante los últimas días en los canales y medios deportivos. Si la hinchada había reaccionado de mala manera en los partidos con Riestra y Sarmiento, dos derrotas fuera de los papeles, quizás a diferencia de lo que sucedió con Palmeiras, este domingo el enojo solo podía potenciarse.

No obstante, en la previa del encuentro, buscando acompañar al equipo para de una vez por todas dejar atrás el mal (pésimo) momento, la gente acompañó. Los primeros cánticos tuvieron como destinatario a Boca, equipo al que River visitará el próximo domingo en una nueva edición del Superclásico.

Típico de todos los partidos previos a los River-Boca o Boca-River, la gente pidió ganar contra el rival de toda la vida, pero esta situación prácticamente no se pudo replicar a lo largo de la (larga) noche.

Un cancionero completo: la gente explotó con la derrota

En primera instancia, el clásico aplausómetro determinó enojo de la gente, con varios apuntados: Kevin Castaño y, en menor medida, Facundo Colidio, entre los titulares, y varios de los suplentes (Paulo Díaz, Giuliano Galoppo, Matías Galarza y Miguel Borja).

También hubo aplausos para Armani, Rivero, Acuña, Quintero y Salas, además del capitán Enzo Pérez y algunos juveniles con poco rodaje en Primera, y la típica ovación para Marcelo Gallardo, ídolo absoluto, que este domingo cumplió 500 partidos como DT del club.

A lo largo del primer tiempo, pese a que el equipo no jugó bien, la gente tuvo paciencia. Quizás tratando de evitar lo máximo posible la explosión, el hincha, que una vez más colmó un estadio con capacidad para más de 85.000 espectadores (realmente un fenómeno de estudio), bancó. Apenas algunos murmullos se mezclaron en medio de aplausos un poco forzados y aliento.

Pero cuando Nazareno Arasa determinó el fin de la etapa inicial, todo empezó a cambiar: silbidos prácticamente al unísono.

Y la bronca contenido terminó de aflorar cuando el árbitro sancionó el penal de Portillo sobre Merlini en los primeros minutos del complemento, tras revisión en el VAR. El enojo por el fallo arbitral (¿cuándo un hincha promedio piensa que el réferi está siendo justo?) fue la antesala de la hecatombe: gol de Torres y comienzo de las canciones contra el equipo.

Así, en un lapso de 10 minutos, el Monumental pasó del "Movete, River, movete..." al "A ver si nos entendemos, los jugadores y la popular, ustedes mátense en la cancha, que acá en la tribuna los vamo' a alentar, pongan más huevo, pongan más corazón..." y de ahí, sin otra escala, al "Jugadores, la c* de su madre, a ver si ponen huevos, que no juegan con nadie".

Este último grito de protesta, un clásico del fútbol argentino y quizás la bronca más gráfica de todas, había sonado por primera vez en mucho tiempo sobre el final del partido contra Sarmiento. Ahora, en 15' del segundo tiempo, ya se escuchaba en Núñez.

El equipo, falto de confianza, seguía yendo para adelante con más desorden que fútbol y empezaba a llegar, pero tampoco ligaba y se topaba con sus propios errores en la definición. Mientras, un hit que se había escuchado vs. Riestra, el "Escuchen los jugadores, pongan más huevo si quieren salir campeones, en River Plate hay que ganar y no pensar en que boliche ir a bailar..:" acompañaba el (flojísimo) partido que se encaminaba a su final.

Y todavía hubo tiempo para ampliar el cancionero, porque todo el estadio, en dos momentos distintos, entonó un durísimo "Que se vayan todos, que no quede ni uno solo".

Ni el penal (penalcito) sobre la hora salvó a River, porque Borja, uno de los más cuestionados, no pudo con Insfrán. Y el Monumental, que apenas cantó unos segundos el habitual "Cuidate, bostero, ya nos vamo' a ver de nuevo", volvió a disparar para todos lados: tratando de comprender el "todos", no se salva ni el cuerpo técnico, encabezado por una de las mayores glorias del club, ni la dirigencia, que este sábado fue reelecta en unas elecciones récord, donde Stéfano Di Carlo le ganó por más de 45 puntos al segundo.

Menos aún, claro, los jugadores, los principales apuntados por el presente del equipo, que el próximo domingo, sin la presión de su gente pero con una Bombonera que espera clavarle al Millonario una daga, necesitan empezar a salvar el año en el Superclásico.

La bronca de la hinchada de River vs. Gimnasia