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Marcelo Gallardo y una renovación más en busca del juego y el prestigio perdido en River

La firma de Marcelo Gallardo con River Plate hasta diciembre de 2026 no fue una más. El Muñeco es líder, tiene su estatua a los pies del estadio Monumental. Tuvo su época de oro con la banda, pero después de un 2025 devastador desde lo futbolístico y simbólico, necesita un rebote para volver a ser quien fue. River lo necesita. Mejor dicho, se necesitan mutuamente. Gallardo apuesta a recuperar, en 2026, una identidad, un juego y un prestigio que se erosionaron.

Un ciclo que se reabre para River con cuentas pendientes

Tras su magnífica primera etapa entre 2014 y 2022, y su regreso a mediados de 2024, Gallardo afronta una nueva temporada al frente de River con un contexto inédito: el Muñeco también está en deuda. Él mismo lo reconoció. El año pasado fue largo, frustrante, cargado de golpes inesperados y con un cierre que dejó heridas abiertas.

River arrancó el año 2026 en San Martín de los Andes, en una pretemporada que funcionó como punto de partida simbólico. Plantel rearmado, salidas fuertes y refuerzos puntuales. Pero, sobre todo, una certeza compartida puertas adentro: cualquier cosa que no sea competir y ganar será otra decepción.

El liderazgo de Gallardo, en proceso de reconstrucción

Uno de los movimientos más contundentes de Gallardo fue cortar ciclos pesados. Enzo Pérez, Nacho Fernández, Milton Casco y Gonzalo Martínez ya no están. Con ellos se fueron años de liderazgo, voz interna y peso específico en el vestuario.

"Tenemos jugadores formados en el club, con selección nacional, con experiencia en Europa. No es fácil volver a River ni sostenerse en River", explicó Gallardo, marcando el tono de lo que viene para este año en curso.

Gonzalo Montiel, Lucas Martínez Quarta, Germán Pezzella, Franco Armani y Juan Fernando Quintero aparecen como los nuevos referentes, cada uno desde su lugar. Un liderazgo más repartido, menos jerárquico, pero con responsabilidad compartida.

Gallardo apostará a construir desde lo humano. Más que los nombres, es el grupo. La convivencia, el material existente. "El fútbol no es ajeno a convivir y gestionar desde un lugar mucho más humano. Tenemos que saber qué les pasa a los futbolistas y a la gente que trabaja conmigo", explicó. "Yo abrazo a todos, pero ¿a mí quién me abraza?", se preguntó, dejando entrever el desgaste personal que también dejó 2025.

La renovación hasta 2026: apoyo, refuerzos y futuro de Gallardo en River

La extensión del contrato hasta el 31 de diciembre de 2026 fue consensuada entre Gallardo y el presidente Stefano Di Carlo, en el mes de noviembre, en una conferencia que funcionó como respaldo institucional. Pero claro, después de eso, pasaron muchas cosas. Y ese respaldo, de algún modo, estuvo en tela de juicio para los hinchas Millonarios.

"El proyecto de fútbol de River tiene un nombre: Marcelo Gallardo", sostuvo Di Carlo en aquel momento, marcando que la decisión no se explica solo desde el presente, sino desde la convicción de sostener procesos incluso cuando los resultados no acompañan.

De cara a 2026, Gallardo no descree de sí mismo. Tampoco niega los errores. Los asume como parte del aprendizaje. El 2025 lo golpeó en lo deportivo y en lo personal, pero también lo dejó frente a una decisión clave: seguir o irse. Eligió quedarse.

Para cumplir los objetivos, River se movió en el mercado de pases. Los fichajes se pensaron más desde el funcionamiento que desde el nombre. La llegada de Fausto Vera le da al mediocampo una dosis de intensidad y recorrido que el equipo había perdido, mientras que Aníbal Moreno apareció como una apuesta fuerte para recuperar presencia física y dinámica en el puesto de mediocampista central. En tanto, Matías Viña sumó una variante clave por el costado izquierdo, un sector que Gallardo considera estructural para su idea de juego.

Sin embargo, el mercado no quedó cerrado allí. El entrenador pretende sumar al menos un defensor central y un futbolista ofensivo para completar la reestructuración. River avanzó por distintos caminos, pero encontró límites claros: San Lorenzo rechazó la oferta por Jhohan Romaña, y las negociaciones por nombres como Gianluca Prestianni, Tadeo Allende, Maher Carrizo y Santino Andino no llegaron a buen puerto.

Retroceder nunca, rendirse jamás

"Estoy acá para seguir insistiendo, para devolverle a la gente todo lo que me da", dijo a la prensa Gallardo, agradeciendo un acompañamiento que fue masivo incluso en la derrota.

River entra en 2026 con una misión clara y una presión enorme. Volver a jugar bien. Volver a competir. Volver a ser River. Gallardo lo sabe. El margen de error es mínimo. Pero si algo demostró el Muñeco a lo largo de su historia es que cuando todo parece perdido, suele encontrar una forma de reinventarse.

No se puede esperar más. Será ahora. O, para dolor de los nostálgicos, no volverá a ser.