El delantero del Barcelona Lamine Yamal vivió una noche como centro de atención al ser autor de un notable gol ante el Brujas, ser objeto de silbidos y lanzar un beso a la tribuna rival.
La tensión entre la estrella del equipo catalán y la afición belga se elevó de temperatura conforme maduraba el encuentro celebrado en Bruselas.
Luego de anotar un golazo al minuto 61, el punto climático se dio cuando el cuadro local marcó un cuarto gol, el cual fue anulado por el VAR por una falta al portero Wojciech Szczesny.
Lamine se giró hacia la grada en el momento que se conoció la rectificación y lanzó un beso a la misma.
Al final del encuentro, le cuestionaron al jugador blaugrana sobre los silbidos en su contra, a lo que respondió: "Creo que no es casualidad si te pitan. Si me pitan es porque saben que hago bien mi trabajo en el campo. No me preocupo por eso", apuntó.
"Me siento muy bien, muy tranquilo. Intento no leer lo que se dice de mí. Se ha hablado mucho de mi pubalgia, de que estaba triste. Y eran todo mentiras. Estaba muy feliz, intentando trabajar para estar a este nivel, que es cómo mejor me siento y mejor me lo paso", ha afirmado el elemento culé.
Sobre el partido, el internacional español ha admitido que acabó con "un sabor agridulce" en un campo en el que "es muy difícil ganar cuando concedes tres goles"
