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Serge Gnabry, el ángel que se le apareció al Bayern

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Bayern München jugará su undécima final de Copas Europeas. (1:43)

BERLÍN -- El extremo Serge Gnabry apareció como un ángel para el Bayern cuando se temía lo peor para el club bávaro en la semifinal de la Liga de Campeones ante el Olympique Lyon.

El marcador contundente, 0-3, no debe hacer olvidar que el partido hubiera podido ser otra cosa y que al comienzo incluso estuvo a punto de tener otra historia, hasta que Gnabry apareció.

El Lyon estaba jugando mejor, había tenido dos excelentes ocasiones en sendos contragolpes.

La primera había sido en los pies de Memphis Depay cuyo remate salió desviado desde excelente posición. La segunda la había Ekambie con un remate al poste.

Cuando el Bayern más sufría Joshua Kimmich le metió un balón largo a Gnabry quien, desde la derecha, recortó hacia el centro, entró al área y marcó con un remate de zurda.

La jugada, recorte hacia el centro desde la derecha y remate de zurda, tenía algo de homenaje a Arjen Robben, el ángel era como una reencarnación del holandés que también le había marcado al Lyon en la semifinal de 2010..

Pese a la ventaja el Bayern estaba advertido de la peligrosidad de los contragolpes del Lyon y el equipo pareció darse cuenta de que se requería plena intensidad.

Una jugada significativa se dio en el minuto 30 cuando Ivan Perisic perdió la pelota con un mal pase y, de inmediato, regresó a la propia mitad, asumió el duelo con el jugador que había interceptado su servicio y recuperó el balón.

Perisic participó activamente en la jugada del segundo gol de Gnabry con un desborde por la banda izquierda y un centro al área pequeña. Robert Lewandowski falló dos veces pero el rebote lo recogió Gnabry que marcó desde corta distancia.

En los últimos minutos del primer tiempo se empezaron a oír desde el banquillo los gritos de Hansi Flick -"Ruhe, Ruhe" (calma, calma)- pidiéndole a sus jugadores que no se precipitaran y que trataran de tranquilizar el partido.

La tranquilidad sin embargo solo llegó mucho después, cuando Robert Lewandowski hizo el tercero en el 88 con un remate de cabeza a falta lanzada por Kimmich desde la derecha.

Hasta ese momento el Lyon estuvo completamente vivo, creando zozobra en la defensa del Bayern.

En el 72 Thomas Müller tuvo que apagar un incendio en su propia área y reventar un balón a cualquier parte. Y Manuel Neuer tuvo su momento, con una gran parada ante Ekambi en el minuto 58.

Hacia el minuto 80 Hansi Flick hizo una serie de cambios con el propósito de serenar el partido. Entraron Coutinho y Corentin Tolisso, para tratar de mantener el balón en las propias filas con ayuda de Kimmich, que pudo pasar al centro del campo gracias al ingreso de Benjamin Pavard.

El ingreso de Pavard, que viene de una lesión, hubiera podido resultar un tiro en la pierna pero el Bayern se asentó en el partido y no sólo lo llevó hasta el final sino que sentenció con el gol de Lewandowski.

Sin embargo, hasta ese momento nadie estuvo seguro y el Lyon estuvo dando todo el tiempo señales de vida. Si hubiera llegado el descuento el partido hubiera podido cambiar.

Ante el Barcelona fue una gala, ante el Lyon trabajo y fortuna para lograr el pase a la primera final de la competición desde el triple de 2013.