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Champions League, capítulo IX: adiós al campeón

El club alemán entregó la corona, el martes, ante el París Saint Germain. Getty Images

El Bayern Múnich, campeón en 2020, se despidió en París del sueño de repetir título y provocó que por tercera temporada consecutiva en las semifinales, que protagonizarán PSG, Manchester City, Chelsea y Real Madrid, no esté presente el defensor del título.

Los cuartos se cerraron el miércoles sin más sorpresas, sentenciando su pase los dos favoritos. El Real Madrid hizo bueno en el vacío estadio de Anfield el triunfo de la ida y a pesar de los arreones del Liverpool mantuvo el tipo con solvencia para volver, tras dos años de ausencia, a las semifinales de su torneo fetiche mientras que en el imponente, y también desangelado, Westfalenstadion, el Manchester City pasó del susto a la victoria después dominar ampliamente a un Dortmund que soñó con la semifinal durante los 40 minutos en que estuvo por delante en el marcador.

El equipo de Guardiola se enfrentará en una de las semifinales al PSG, actual subcampeón y que dirigido por un imponente Neymar apoyó su particular venganza del Bayern en la majestuosa eliminatoria protagonizada por Keylor Navas, auténtico héroe en Múnich y que en dos sensacionales atajadas en París evitó que el la exhibición futbolística de Ney quedase en nada.

Este será su segundo cara a cara, después de que PSG y Manchester City se vieran las caras en los cuartos de la temporada 2015-16, sentenciada en aquella ocasión a favor de los citizens, que tras igualar (2-2) en el Parque de los Príncipes vencieron gracias a un solitario gol de Kevin de Bruyne en la vuelta.

La otra semifinal enfrentará al Chelsea, que vuelve a la penúltima ronda del torneo por primera vez desde 2014 (fue eliminado por el Atlético Madrid), con el Real Madrid, ausente en las dos últimas temporadas en esta penúltima etapa después de ocho clasificaciones consecutivas.

Será su estreno cara a cara en la Champions pero no la primera vez que se enfrenten... Y el equipo merengue no guarda precisamente buenos recuerdos de sus cruces con los blues, que les derrotaron en la Supercopa de Europa de 1998, gracias a un solitario gol de Gustavo Poyet, y también en la final de la desaparecida Recopa de Europa de 1971, sentenciada tras un partido de desempate (1-1 acabó el primero) en el que venció el Chelsea por 2-1.

LIVERPOOL 0-0 REAL MADRID. Entró como un ciclón el Liverpool a Anfield y un Courtois enorme evitó que el miedo se apoderase del Madrid. Un pie salvador al disparo raso de Salah cuando apenas se habían cumplido dos minutos y una mano voladora al disparo de Milner a los diez avisaron a los de Zidane que debían apretar los dientes. La verticalidad de los reds no disminuyó pero sí su capacidad de llevar peligro en cuanto el Real concretó, a través de la prestancia de Casemiro y el toque de Modric, su mayor dominio en el centro del campo. Desarmado el Liverpool en la combinación y apostándolo todo a un ataque eléctrico pero sin orden, el Madrid acabó resistiendo sin mayores agobios y haciendo bueno, con solvencia, el 3-1 con que había ganado en Valdebebas.

BORUSSIA DORTMUND 1-2 MANCHESTER CITY. Tras el 2-1 con que ganó en la ida no le resultó un paseo al Manchester City alcanzar su primera semifinal después de cinco años. Un golazo de Bellingham al cuarto de hora de partido avanzó al Borussia Dortmund y dejó contra las cuerdas al equipo de Guardiola, que protagonizó a partir de ahí un dominio absoluto que no le dio fruto hasta la segunda mitad, después de que en la primera De Bruyne llegase a estrellar un remate en la cruceta. Un penalti inocente de Emre Can dio paso al empate de Mahrez y desde ese momento el City comenzó a mover el balón con tanta prestancia como paciencia para desarmar a un rival desesperado por encontrar a Haaland y que se rindió definitivamente en cuanto Foden anotó el 1-2 que sentenció la eliminatoria.

CHELSEA 0-1 PORTO. Al Porto le resultó imposible el milagro que suponía remontar los dos goles del partido de ida. Solvente, serio, ordenado y eficaz, el Chelsea no arriesgó lo más mínimo y Edouard Mendy apenas si pasó por situaciones de peligro real hasta el minuto 93, cuando fue batido por un extraordinario gol de Mehdi Taremi que ya no daba tiempo para más. El equipo portugués, verdugo de la Juventus en octavos de final, quiso pero no pudo, dominó con ansia pero creó poco peligro a los de Tuchel, que confirmaron su clasificación con la misma solvencia que en la pasada eliminatoria lo hicieron batiendo al Atlético de Madrid.

PSG 0-1 BAYERN MÚNICH. Si en Múnich venció el PSG siendo mejor el Bayern (mucho mejor), en París venció el equipo alemán a pesar de la magnífica actuación de un Neymar otra vez sobresaliente, al mismo nivel que en el partido de ida pero sin la fortuna ni acierto cara al gol. Los goles en campo contrario le dieron a los de Pochettino su dulce venganza por la final de la pasada temporada y el resultado demostró una sentencia que no por repetida deja de ser certera: el poder de las áreas manda en el fútbol y ahí el PSG fue superior, por más dominio global que pudiera ejercer el Bayern. Entre Mbappé y Neymar sentenciaron lo que al otro lado del campo salvó, en mayúsculas, Keylor Navas, el otro gran protagonista del éxito de un equipo que, seguro, agradeció la ausencia por lesión de Lewandowski.