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Gareca, el hombre que puso de pie a Perú

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El entrenamiento de la Selección Perú (0:50)

Los hombres de Ricardo Gareca se preparan para dar un golpe histórico en el Maracaná ante Brasil. (0:50)

RIO DE JANEIRO (Enviado especial) -- Iban 39 minutos del primer tiempo cuando César Cueto realizó una impresionante maniobra y dejó a Gerónimo Barbadillo de cara al gol. Con viveza, Patrulla superó a Enzo Trossero y a Juan Barbas y marcó el 2-1 para la Selección de Perú ante Argentina en un enmudecido estadio Monumental aquel 30 de junio de 1985. Con ese resultado, la Blanquirroja se clasificaba para la Copa del Mundo de México 1986 y enviaba a la selección de Diego Maradona a un repechaje frente a Chile. Sin embargo, a nueve minutos del final, Daniel Passarella tomó coraje, remató cruzado y Ricardo Gareca anotó un gol que fue el primer paso rumbo al segundo título del mundo de la Albiceleste.

Cuando celebró con la felicidad que esa definición merecía, el Tigre no sabía que él no jugaría en México, ni que Maradona se convertiría en leyenda inmortal, ni que Perú tardaría 36 años en volver a un Mundial. Mucho menos podía imaginar que tres décadas después se transformaría en una deidad nacional para uno de los pueblos más futboleros del planeta, víctima de su olfato goleador aquella tarde. Las vueltas de la vida le sacaron a Gareca el traje de verdugo y le pusieron el de héroe. Hoy, es el hombre que puso de pie al fútbol peruano después de muchos años de ignominia.

De su mano, el seleccionado peruano regresó a una Copa del Mundo tras ocho ediciones sin participar. También, volverá a jugar una final de América después de 44 años y 15 Copas sin hacerlo. Gareca le devolvió a Perú la ilusión. La certeza de que es posible competir y ganar. Nunca dejaron de haber futbolistas peruanos habilidosos, talentosos y de jerarquía. Lo que hizo Gareca fue darles una identidad, organizarlos, permitirles recuperar la confianza.

Hasta septiembre del año 2007, su única relación con Perú había sido aquel toque sobre la línea que inauguró la época más triste del seleccionado de ese país. La historia comenzó cuando los paraguayos Jorge Amado Nunez y Julio Gómez fueron despedidos de Universitario tras no poder enderezar el rumbo del equipo en el torneo peruano. Entonces, la dirigencia de la U decidió contratar a un técnico que había sido campeón de la Copa Conmebol con Talleres de Argentina y venía de un paso no muy bueno por Santa Fe de Colombia. Gareca debutó con un empate 1-1 frente a Universidad San Martín y pocos meses después se coronó campeón del torneo Apertura 2008, el primero desde 2002 para los cremas.

Solo un año estuvo en el fútbol peruano y en 2009 se hizo cargo de Vélez Sarsfield, el club donde más partidos disputó en su país. Allí ganó tres títulos de liga y una copa en cuatro años. Sus éxitos y manejo de plantel le abrieron las puertas de la selección de Perú, donde guardaban un buen recuerdo de su paso por la U. Pablo Bengoechea, ex ayudante de Sergio Markarián, había sido despedido tras el cambio de autoridades de la FPF y el Tigre llegó a principios de 2015. Pese a algunos buenos resultados, el uruguayo sufrió los mismos problemas de indisciplina del anterior DT José del Solar y también se vio obligado a expulsar futbolistas por cuestiones extradeportivas. Uno de los grandes méritos de Gareca fue terminar con ese tipo de conflictos en el plantel.

"Me interesa mirar de ahora en adelante. Si hay algo que sí me gustaría que tomemos consciencia es la representatividad de la camiseta peruana. El sentimiento que debe despertar estar al frente de una selección. Quiero, por sobre todas las cosas, el compromiso y convencimiento de que podemos. A partir de allí, conjuntamente con los jugadores, vamos a definir algo en lo futbolístico", afirmó en su presentación. Cada una de sus palabras se cumplieron muy rápido. En la Copa América 2015, el equipo respondió y alcanzó las semifinales cuando aún la nueva idea estaba en construcción. Fue la primera muestra de que este presente era posible.

En su debut, la selección peruana cayó 1-0 con Venezuela en un amistoso disputado en Estados Unidos. Pedro Gallese, Luis Advíncula, Carlos Zambrano, Renato Tapia y André Carrillo fueron titulares aquel día también estuvieron entre los once en la victoria sobre Chile en Porto Alegre. El Tigre encontró una base y la mantuvo durante todo su ciclo. Paolo Guerrero, Yoshimar Yotún, Edison Flores y Christian Flores son otros de los nombres que lo acompañaron desde los primeros días. Conservar el grupo fue otra de las claves del éxito.

Más allá de las satisfacciones de aquel repechaje contra Nueva Zelanda y de este triunfo contra Chile, hubo varios momentos complejos que templaron el carácter del seleccionado. A dos de las más grandes alegrías de la historia del fútbol nacional le precedieron circunstancias donde se puso a prueba el ciclo. Por ejemplo, el 15 de noviembre de 2016, la Blanquirroja cayó por 2-0 como local y quedó en el octavo puesto de las Eliminatorias, más cerca de una nueva eliminación que del pasaje a Rusia. En la fecha siguiente, levantó un 0-2 contra Venezuela y a partir de allí sumó tres triunfos consecutivos y los empates ante Argentina y Colombia que hicieron posible la épica.

"Lo que hice fue confiar en el equipo que tengo. Lo más importante de todo es que podamos capitalizar pero aprendiendo. Tenemos mucho por aprender como grupo y selección. Logramos el objetivo y es importante lograr objetivos. Somos una selección que está para crecer y tener los pies sobre la tierra", dijo tras el triunfo histórico contra Nueva Zelanda. Luego, una digna actuación en la Copa del Mundo más allá de la eliminación en la primera fase y ahora esta campaña para el recuerdo en la Copa América. "Somos una selección que está para crecer". Retumban las palabras en todo Perú, que de la mano de su héroe Ricardo Gareca sueña con crecer hasta convertirse en campeón de América.