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El camino de River hacia la final de la Copa Libertadores

River Plate llegó otra vez a una final de Copa Libertadores y sigue agrandando su historia de la mano de Marcelo Gallardo, quien guió al equipo a través del sinuoso camino hasta la última instancia del certamen continental. La cita es ante Flamengo el próximo 23 de noviembre en Lima.

Tras consagrarse en Madrid ante Boca, su clásico rival, el Muñeco logró renovar el hambre de gloria de un plantel que atravesó diversas dificultades desde que debutó aquel 7 de marzo ante Alianza Lima, en la ciudad donde, casualmente, se disputará la primera final única de la copa.

Lesiones, expulsiones y cambios de formaciones fueron algunos de los desafíos a los que se tuvo que sobreponer River, comandado por el icónico Napoleón.

La fase de grupos con Inter, Palestino y Alianza Lima, marcada por la aparición de Matías Suárez

La primera formación de River en la Libertadores difiere en muchos aspectos con la actual, un claro síntoma del proceso al cual se sometió el equipo en el transcurso de la copa.

Las lesiones de Milton Casco y Exequiel Palacios marcaron los primeros pasos del Millonario, que para aquel entonces jugaba con el recientemente incorporado Fabrizio Angileri y Leonardo Ponzio. También estaba Juanfer Quintero en la clásica posición de ‘10’.

El debut fue apático y sufrido, ante un Alianza que lo hizo luchar hasta el último minuto para rescatar un empate (1-1) gracias al juvenil Cristian Ferreira, quien posteriormente fue perdiendo su lugar en el equipo.

Ante Palestino en el Monumental (0-0) e Inter en Porto Alegre (2-2), River siguió sin mostrar su mejor rendimiento y Gallardo varió continuamente el equipo, pero sin poder cambiarle la cara.

Sin embargo, comenzaba a encontrar alivio desde el banco.

Matías Suárez, quien llegó por pedido del Muñeco, empezó a ilusionar a los hinchas con cambio de ritmo y jugadas agresivas en ataque. El ex Belgrano marcó en la goleada 3-0 a Alianza en el Monumental y luego salió lesionado en la victoria 2-0 ante Palestino.

Afortunadamente para el Millo, el esguince de clavícula solo apartó al cordobés del último partido ante Inter en Núñez (2-2) y pudo volver para la próxima fase.

Cruzeiro en octavos y la sorpresa del Muñeco: Carrascal

A River le tocó un viejo conocido en el sorteo de unos octavos de final que parecían no llegar más. El parate de la Copa América de Brasil y el calendario de Conmebol hicieron que la copa retome los partidos cuatro meses después del último duelo de grupos.

La ida ante Cruzeiro fue en el Monumental y el Muñeco metió a Suárez por Borré (sancionado por expulsión), y sorprendió con el juvenil Julián Álvarez por Pratto. Ya no estaban Juanfer, por rotura de ligamentos, y el capitán Ponzio había perdido su lugar en el mediocampo.

Fue un 0-0 insulso que dejó muchas dudas en los hinchas de cara al duelo en Belo Horizonte.

En el partido de vuelta Gallardo metió mano nuevamente en el equipo.

Jorge Carrascal, quien solamente había logrado continuidad en la reserva, se terminó ganando un lugar en el 11 inicial por su buen desempeño en los entrenamientos y el partido de campeonato previo al desquite en Brasil.

Y fue acierto del Muñeco. El colombiano fue uno de los mejores del equipo, pero no pudo terminar con la sequía que venía arrastrando el Millonario y el partido dejó otro 0-0 que se debió definir por penales.

Como ante el mismo Cruzeiro en 2015 y Gremio en 2018, River se plantó una vez más en Brasil (esta vez gracias a una gran actuación de Franco Armani en la tanda de penales) y consiguió el boleto a cuartos de final.

"Tiene personalidad y descaro para jugar. Tuve la intuición de que lo iba a hacer bien", dijo el Muñeco sobre ese partido de Carrascal ante Cruzeiro.

Cuartos de final ante Cerro Porteño con la garra uruguaya de De La Cruz

El equipo paraguayo encontró a un River consolidado, ya funcionando con la dupla imparable de Borré-Suárez y Enzo Pérez cumpliendo el rol del típico '5' que fue liberando Ponzio en el transcurso del año.

Desde lo futbolístico, fue una serie que no supuso inconvenientes para el equipo de Núñez. La victoria 2-0 en la ida encaminó la clasificación.

Pero en la llegada a Asunción, Nicolás De La Cruz fue detenido por la justicia paraguaya a causa de una pelea en un partido de 2016 cuando jugaba en el Liverpool uruguayo.

Tras varias horas de incertidumbre, el jugador fue liberado y parecía que, por el desgaste físico y emocional que generó el conflicto, no iba a jugar desde el arranque.

Sin embargo, Gallardo lo puso y en el momento más difícil del partido, cuando River perdía 1-0, le pagó con un golazo que significó la clasificación a semis.

"Lamentablemente pasamos por un momento incómodo, pero una vez más quiero remarcar la fortaleza anímica y mental de este grupo de jugadores", dijo el Muñeco al término de aquel partido.

Semis y otra vez Boca, con la asunción de un nuevo "River de Gallardo"

Una vez más, el Millonario y el Xeneize se cruzaban en un clásico copero, al cual llegaron mostrando un gran nivel en la Superliga y ganando sus series de Libertadores con claridad.

Boca se habia convertido en un equipo sólido desde la asunción del entrenador Gustavo Alfaro, y grandes incorporaciones, como la de Eduardo Salvio, lo posicionaban como uno de los rivales más difíciles de la Libertadores.

River, por su parte, lejos de aquel equipo que generaba dudas en los primeros partidos de la copa, afrontaba la semifinal ya siendo "el de Gallardo": con 11 tiulares bien definidos que aplicaban presión alta e intensidad los 90 minutos.

En la ida, el planteo defensivo de Boca no alcanzó para contrarrestar el gran funcionamiento que mostró River.

Borré, quien recibió la banca incondicional del Muñeco a pesar de su rendimiento irregular, abrió la cuenta rápidamente de penal y luego Nacho Fernández liquidó el partido tras una gran jugada colectiva del Millonario. Así, River se fue ovacionado del Monumental con un valioso 2-0.

Para la vuelta, Gallardo se adelantó al partido y rápidamente le pasó la presión a Boca. "No tengo problema en dar el equipo, van a jugar los mismos 11", dijo el Muñeco en la conferencia previa al duelo.

Llegado el partido, la motivación de La Bombonera llevó a Boca a arrinconar al Millonario, que terminó sufriendo hasta el final por el gol de Jan Hurtado sobre el cierre del encuentro.

River aguantó y consiguió la clasificación a una nueva final, tras un largo camino que lo fue arrastrando por etapas y situaciones adversas, las cuales superó gracias al liderazgo de Marcelo Gallardo y el carácter de su plantel.

Ahora, espera Flamengo en la primera final única. Un rival con grandes figuras internacionales que pondrá a prueba, una vez más, el temple del River multicampeón del Muñeco.