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Todo bendice al Tri ante Estados Unidos

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Derrota del Tri ante Estados Unidos sería intrascendente, según 'Tata' (1:50)

El técnico de la Selección Mexicana aseguró que de caer en la Final de Copa Oro no impactaría en el corto plazo. (1:50)

CHICAGO -- La obligación es absoluta para que México se corone campeón de la Copa Oro 2019 ante Estados Unidos, este domingo, en el Soldier Field de Chicago.

1.- Porque el Tri es amo y señor de la tribuna, de la afición, y de victorias en finales directas ante EE.UU. (cuatro). Es el gallo en corral ajeno.

2.- Porque México tiene deudas pendientes de la humillación ante Jamaica la pasada Copa Oro, y porque, como en 2015, llega con el estigma de ser finalista por la complicidad arbitral de ese penalti patentado con sospecha ante Haití.

3.- Porque la selección nacional tiene en Tata Martino a un entrenador con más recorrido que Gregg Berhalter, y porque ha tenido más trabajo, reuniendo en el colectivo más calidad futbolística que el adversario.

4.- Y porque como agregado moral, sentimental y pasional, el Tri debe ser al menos agradecido con la peregrinación de sus seguidores colmando los estadios de esta Copa Oro, nomás para ponerle cataplasmas curativas de nostalgia a su sensibilidad.

Bajo semejantes condiciones, es irrefutable la obligación absoluta de México para coronarse en la Copa Oro, y hacerlo de manera convincente frente a su rival por antonomasia, por paradigma, porque además sólo EE.UU. se ha atrevido a alzarle la voz en la competencia vecinal.

Un agregado: el árbitro del partido será el guatemalteco Mario Alberto Escobar Toca, quien se inventó un penalti para la victoria de Jamaica sobre Panamá. El morbo sin VAR en la Copa Oro.

“Nunca hemos desestimado ni rechazado la condición de que somos favoritos y que debemos ganar la Copa Oro”, ha reiterado Tata Martino a lo largo de esta competencia.

Estados Unidos llega a la Final sin candilejas. Haciendo la tarea con lo mínimo, rácanamente, como apego incuestionable a un estilo de juego que deja menos satisfacciones que bostezos a sus seguidores.

Incluso, a diferencia de anteriores versiones de Copa Oro, la afición estadounidense se ha despegado de su selección nacional, y en tiempos coincidentes, entrega su atención a quien le ha dado más exigiéndole menos, como la selección femenil.

Pero, Berhalter está lejos de arriar banderas. “México es un buen equipo, con grandes futbolistas, pero aún tienen 90 minutos por delante para tratar de demostrar que son mejores que nosotros”.

De manera astuta, incluso, aseguró este sábado en la conferencia de prensa: “México es el líder la región (Concacaf)”.

Aunque ganar, lo ven los seleccionados mexicanos más como un requisito circunstancial que como una obligación, ciertamente, manifiestan entender el escenario que se vive.

Como frase almacenada, se asevera que México ha ido de más a menos durante el mandato de Tata Martino, aunque, en realidad, la exigencia, la devoción y la entrega de sus adversarios evidentemente ha ido de menos a más.

Sus respectivos entrenadores abandonaron sus respectivas morgues, con una sensación de deber cumplido, a pesar de quedar en el camino ante México. Así lo argumentaron los entrenadores de Canadá, Martinica, Costa Rica y Haití. Claro, Cuba con el 7-0, fue otra historia.

Y si a partir del juego con Canadá, México ha encontrado callejones sin salida, a partir de una formación rústica de amontonamiento partiendo del 4-5-1, ante Estados Unidos, será aún más complicado.

La diferencia es que sus anteriores adversarios apostaron por bloquear el tráfico a los mexicanos como medida de supervivencia, mientras que EE.UU. lo ha tratado de perfeccionar como versión extrema de una forma de juego ancestral.

Y eso lo debe saber claramente Gerardo Martino: los estadounidenses tienen como ADN el estilo de juego que otros improvisaron para tratar de contenerlo.

México, sin embargo, ha vaciado el hospital ambulante de la Copa Oro. El Tata contará con sus mejores jugadores y con las variantes necesarias para resolver esta Final.

Con esa serie de argumentos, no le queda al cuerpo técnico del Tri más que comprometerse a cumplir la exigencia de coronarse campeón, sobre todo, por la confianza colectiva que genera en el futbol mexicano, recuperar al menos, el control de su vecindario.

Con el Soldier Field haciendo erupción, con el boletaje agotado casi una semana antes de conocerse los finalistas, México jugará de local en la alcoba de su muy eventual némesis en estas competencias, y con el escozor que eso provoca, inevitablemente, en el cuerpo arbitral.