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Ganó el mejor: por qué Lanús es campeón de la Sudamericana

ASUNCIÓN (Enviada especial) – Lanús derrotó a Atlético Mineiro en la final de la CONMEBOL Sudamericana en los penales, después de batallar contra un clima hostil y neutralizar el poderío del equipo brasileño.

En la previa lo sabía. El Granate tendría que pelear en una batalla desigual, pero que, en ningún caso, le daba permiso de resignar el sueño.

En la vereda de enfrente estaba uno de los cuadros más fuerte de la competencia. Candidato, como casi todo brasileño de renombre, Mineiro llegaba con el cuchillo entre los dientes por la urgencia de este título para entrar a la Libertadores 2026 y salvar el pésimo año deportivo.

Los nombres propios, la experiencia internacional y el presupuesto exorbitantes del plantel galo quedaron relegados por la entrega y la concentración de un Lanús de perfil bajo.

Una de las características principales del trabajo de Mauricio Pellegrino, el DT que hoy logró su primera conquista, es el trabajo silencioso. Disciplina, convicción y esfuerzo, un poco de lo que hoy mostró en la cancha.

El partido arrancó cuesta arriba. Además de que Mineiro salió a imponer condiciones, el clima de Asunción fue agobiante.

La temperatura llegó a tocar los 35 grados de sensación térmica, con una humedad molesta y un sol dañino.

Para frenar a un Galo ambicioso, Lanús tuvo que hacer un sacrificio enorme. La entrega física se notó, sobre todo, en el jugador más desequilibrante: Marcelino Moreno.

El 10 se puso al hombro el partido y se lo notó ahogado, exhausto, al igual que muchos de sus compañeros. El ida y vuelta contra los brasileños dejó secuelas y el segundo tiempo fue un pesar.

Durante el complemento, Mineiro asfixió a Lanús, pero no pudo lastimarlo nunca. Y tal fue la frustración del Galo que los hinchas empezaron a murmurar. Eso los devastó.

Mineiro perdió la confianza y Lanús creció. El desgaste del alargue debía ser la carta ganadora y la premisa quedó trunca. En el tiempo adicional, incluso casi lo pierde.

Con ese panorama, los penales derivaron en otra batalla mental ganada del equipo argentino. Ambos fallaron, ambos patearon mal, pero Nahuel Losada le ganó la pulseada a Éverson.

Como en el resto de la jornada, el arquero fue determinante y consumó el éxito en un partido inteligente, trabajado, sufrido y ganado.

En Asunción, triunfó el mejor: el que no renunció, el que supo apegarse al plan.

Lanús, por mérito y oficio, es el que consiguió La Gran Conquista en Paraguay.

El relato de la final de la Sudamericana