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Los argumentos para que Peñarol siga soñando en la Sudamericana: la historia y su juego ofensivo

Peñarol perdió 2-1 como local ante Athletico Paranaense en el partido de ida por las semifinales de la Copa CONMEBOL Sudamericana. Este jueves 30 de setiembre, el Carbonero deberá buscar la hazaña en el encuentro revancha, teniendo dos grandes argumentos para mantener viva su esperanza.

La rica historia y el juego ofensivo del equipo de Mauricio Larriera (mostrado incluso como visitante en esta Copa). Esos son los dos principales nutrientes para alimentar la ilusión que exige que el Manya anote por lo menos dos goles en el césped sintético de la Arena da Baixada para así buscar un lugar en la final que se jugará en el Estadio Centenario el sábado 20 de noviembre.

LAS PRINCIPALES REMONTADAS HISTÓRICAS EN TORNEOS CONTINENTALES
Olimpia estaba ganando 1-0 como local en la final de la primera Libertadores de 1960 y con ese resultado debía jugarse un partido de desempate ante Peñarol. Sin embargo, en el Estadio de Puerto Sajonia de Asunción, donde el decano del fútbol paraguayo parecía invencible, Luis Cubilla marcó el empate a los 83’ y le daba el título a Peñarol, que ganaba el resultado global por 2 a 1.

Claro que aquella final no fue una remontada propiamente dicha, pero ese gol en el cierre del partido que marcaba que la primera Copa fuese del elenco aurinegro, vaticinaba que también a nivel continental el equipo uruguayo viviría partidos increíbles con finales casi milagrosos.

El equipo paraguayo sufrió la rebeldía de Peñarol también en las semifinales de la Libertadores del año siguiente: ganando el Manya en Montevideo por 3 a 1, Olimpia pretendía dar vuelta el marcador como local y se ponía rápidamente en ventaja con el gol de Doldán a los 10’, pero primero el Pepe Sasía (77') y luego Cubilla (80') remontaron el tanteador, y sellaron el triunfo y clasificación a la final, donde el Carbonero vencería al Palmeiras.

En ese 1961, el aurinegro conseguiría así su primera Copa Intercontinental: en la ida, cayó 1-0 ante Benfica en Portugal, pero en Montevideo venció por 5 a 0 en la revancha y el partido desempate lo ganó por 2 a 1.

En 1962 se produjo el primer clásico ante Nacional por Libertadores. El Bolso ganó el primer partido por las semifinales por 2-1, e incluso logró el empate 1 a 1 en la revancha al minuto 68 que lo depositaba en la final.

No obstante, Spencer marcó dos goles (72’ y 78’) para ganar y forzar un desempate. En ese tercer partido, Nacional volvió a tener la clasificación en sus manos, pero otro gol del legendario atacante ecuatoriano selló la igualdad 1 a 1 y, tras no haber goles en el tiempo suplementario, el Carbonero celebró la clasificación por haber ganado por dos tantos en el segundo partido.

En las semis de 1965, Santos ganó el primer partido por 5-4 en Brasil. Para la revancha en el Centenario, el conjunto brasileño se puso 2-1 arriba a los 57’ con gol de Coutinho; Peñarol reaccionó empatando con gol de Sasía y forzando un desempate gracias al gol de Lito Silva a los 88’ que selló el triunfo local en el segundo encuentro.

Y en el tercer encuentro, luego de igualar 1-1 en el tiempo reglamentario (goles de Joya a los 61’ y de Pelé a los 76’), el aurinegro ganó y clasificó a la final con el gol de Sasía en el sexto minuto del alargue.

A su vez, la tercera final de la Libertadores de 1966 es uno de los partidos más emblemáticos de la historia del fútbol: Peñarol había ganado 2-0 en Montevideo, mientras que River venció 3-2 en Buenos Aires y se ponía en ventaja 2-0 en Santiago en el encuentro desempate (Onega a los 28’ y Solari a los 42’). Pero otra vez el Mirasol hizo lo imposible: Spencer descontó a los 65’, Abbadie empató seis minutos más tarde; en el alargue, el ecuatoriano volvió a convertir (101’) y Pedro Virgilio Rocha marcó el definitivo 4-2 para que Peñarol celebrara su tercera Copa.

La cuarta Libertadores aurinegra (1982) se obtuvo gracias al gol agónico de Fernando Morena a los 89’ de la segunda final disputada en Chile ante Cobreloa, y el final de la Copa de 1987 es más increíble aún.

América de Cali creía que por fin rompería su maleficio en las finales de la Copa (habiéndolas perdido en 1985 y 1986): como local había ganado 2-0 y en la revancha en Montevideo ante Peñarol se ponía 1-0 con gol de Roberto Cabañas a los 19’. Diego Aguirre logró el empate a los 69’ y el sensacional tiro libre del Bomba Villar a los 87’ permitió forzar un tercer partido al que el equipo dirigido por el Maestro Tabárez llegaba en desventaja en el resultado global.

Así, en Santiago de Chile y tras el 0-0 en los 90’, se debió jugar media hora más y en caso de que el empate se mantuviese, los colombianos se consagraban campeones, pero en el último instante de los 120’, Aguirre anotó uno de los goles más agónicos de la historia y Peñarol levantó su quinta Libertadores.

El propio Aguirre fue el técnico que llevó al Carbonero a la última final de Libertadores, comandando al elenco en 2011 y logrando superar llaves casi insólitas. Por ejemplo, en Octavos, Peñarol empató como local 1-1 ante Inter, y en Porto Alegre el vigente campeón se ponía 1-0 arriba al minuto de juego. Para el complemento, Alejandro Martinuccio y Juan Manuel Olivera dieron vuelta el marcador y el Manya obtuvo la clasificación a los Cuartos, donde superó a Universidad Católica gracias a un gol a los 84’ de Fabián Estoyanoff en Chile.

Es recordado el penal malogrado por Santiago ‘El Tanque’ Silva para Vélez en las semis de aquel 2011, donde a Peñarol no le alcanzó para superar al Santos de Neymar en la final. Una de las remontadas más recientes, aunque evidentemente con menor relevancia histórica, fue el triunfo ante Athletico Paranaense en la fase de grupos del 2020, donde tras ir perdiendo como local por 1-2, los goles de Gary Kagelmacher y Matías Britos en el complemento le dieron el triunfo al elenco de Mario Saralegui, que aún así no pudo avanzar a los Octavos de la Libertadores.

EL JUEGO OFENSIVO Y EL RENDIMIENTO COMO VISITANTE EN ESTE 2021
En este 2021, Peñarol tiene muchísimos más argumentos futbolísticos que el año pasado para poder competir internacionalmente y así lo ha demostrado en esta edición de la Sudamericana.

En la fase preliminar eliminó a Cerro Largo habiendo igualado 2 a 2 en el Parque Viera y vencido por 4-1 en el Campeón del Siglo. Ya en el Grupo E, logró ganar sus primeros cuatro partidos, siendo el segundo de ellos ante Corinthians en Brasil y por 2 a 0. En la quinta fecha cayó en Asunción ante River por 2 a 1, y selló su clasificación con el 0 a 0 ante Sport Huancayo en Perú.

Ya en Octavos, el elenco de Larriera tuvo uno de sus mayores rendimientos jugando de visitante ante Nacional en el Gran Parque Central y ganando por 2 a 1, lo que le permitió clasificar a Cuartos pese a caer 1-0 en su Campeón del Siglo en la revancha.

Ante Sporting Cristal en Cuartos de final, el Carbonero pegó primero en Lima ganando por 3 a 1 y en el partido de vuelta se impuso por la mínima diferencia en Montevideo.

Habiendo ganado en tres visitas, igualado en dos y caído en una en esta Sudamericana 2021, la derrota 1-2 como local en la primera semifinal ante Athletico Paranaense obliga al elenco aurinegro a mostrar su mejor versión este jueves 30 de setiembre en Brasil.

A diferencia de otros años, el gran juego ofensivo mostrado este año (alto rendimiento que no se condice en la fase defensiva) permite señalar que la obligación de convertir por lo menos dos goles como visitante no es una carga imposible de sobrellevar para este equipo de Larriera.

Siendo el elenco más goleador del torneo (con 28 goles, seguido por Paranaense con 19) y teniendo al máximo artillero del certamen (Agustín Álvarez Martínez con diez tantos), el Manya intentará pulir sus argumentos en ataque para lograr la eficacia necesaria ante importante desafío y buscará ser más sólido en defensa para respaldar lo que pueda llegar a conseguirse en el área rival.