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"Todo a su tiempo": Priscila Chinchilla construye su 'Pura Vida' en el Atlético

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Priscila Chinchilla vive su etapa en Atleti llena de tatuajes de 'Pura Vida' (7:12)

La recién llegada delantera tica vive intensamente sus primeros días en la capital madrileña, habla a ESPN sobre las primeras sensaciones (7:12)

La tica vive su primer mes en el Atlético con humildad y responsabilidad, marcando un nuevo hito para el fútbol femenino de Costa Rica

Hay momentos que no se gritan. Se respiran.

Priscila Chinchilla está viviendo uno de ellos.

A sus 24 años, la delantera costarricense atraviesa una etapa que ya es un hito para el fútbol femenino de Costa Rica: vestir la camiseta del Atlético de Madrid Femenino y competir en una de las ligas más exigentes del mundo.

Pero cuando habla, no suena deslumbrada. Suena agradecida.

“Agradecida con Dios”, repite en exclusiva con ESPN. Y no es una frase automática. Es una postura de vida.

Hace pocos días compartió una historia sencilla en redes: escuchando música en su carro, agradeciendo por un día más. Esa imagen dice tanto como cualquier estadística. Porque detrás de la jugadora que hoy entrena en España, está la joven que salió de Costa Rica con una maleta cargada de sueños y sin garantías.

Una trotamundos con raíces firmes

Escocia. México. Rusia. Ahora España.

Cada país dejó algo en ella. En Rusia aprendió a resistir el frío y a romper prejuicios. En México encontró cercanía cultural. En Escocia consolidó carácter competitivo. Hoy, en el Atleti, entiende lo que significa estar en un club donde cada entrenamiento exige el máximo.

“Es mucha responsabilidad”, reconoce.

La competencia es feroz. La adaptación no es inmediata. Lleva apenas un mes en el club. Cambió de entrenador. Cambió de sistema. Cambió de ritmo.

Y, por primera vez en mucho tiempo, no es titular indiscutible.

Pero lejos de frustrarse, su respuesta es otra: paciencia.

“No puedo apresurarme”, dice. “Tengo que trabajar, esperar mi oportunidad y cuando llegue, aprovecharla”.

Ese cambio mental también habla de madurez. De entender que los procesos no se regalan, se construyen.

El 'Pura Vida' en la piel

Cuando llegó al Atlético, algo la tocó especialmente: varias jugadoras tenían tatuado “Pura Vida” tras su paso por Costa Rica en el Mundial 2022.

Ver esa frase en la piel de sus compañeras fue un recordatorio de que su país dejó huella.

Y ahora ella quiere hacer lo mismo.

“Todo a su tiempo”, responde cuando se le pregunta cómo quiere dejar su propio legado en el club.

No habla de cifras. No habla de protagonismo inmediato. Habla de trabajo, humildad y coherencia.

“Yo sé de dónde vengo y nunca lo voy a olvidar”.

Selección y responsabilidad

En medio de su adaptación en España, también se acerca un nuevo reto con la Selección femenina de Costa Rica.

Para Priscila, ponerse la camiseta nacional sigue siendo el honor más grande.

“Siempre doy mi vida por la selección”, afirma.

No evade la realidad: Brasil es un reto fuerte. Pero también sabe que hay partidos que marcan procesos. Y que cada convocatoria es una oportunidad para demostrar que lo aprendido en Europa puede elevar el nivel del equipo.

Cuando habla de la liga femenina en Costa Rica, se le quiebra un poco la voz.

Le duele que el crecimiento sea lento. Le duele que muchas jugadoras no tengan las condiciones que ella tuvo la oportunidad de buscar afuera.

Pero no reniega de sus raíces.

“Yo empecé ahí”, dice. “Nunca voy a ignorar mi liga”.

Y tal vez ahí está lo más poderoso de su historia: no es solo una futbolista exportada. Es una pionera consciente de que su camino puede abrir puertas a otras.

Priscila Chinchilla no vive su momento con euforia. Lo vive con fe.