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Estudiantes se dio el gusto que merecía

BUENOS AIRES (DyN) -- Estudiantes de La Plata confirmó la tendencia de los últimos partidos, superó con autoridad a Boca Juniors en el gran desempate, le ganó por 2-1 sin dejar dudas y es el merecido campeón del torneo Apertura de fútbol.

El equipo de Diego Simeone se sobrepuso a una temprana desventaja, fue creciendo con el transcurrir del encuentro e impuso un abrumador dominio en la etapa final, frente a un rival que, como contrapartida, fue quedándose sin reservas futbolísticas y anímicas, hasta parecer derrotado antes de la finalización del juego.

Boca golpeó en frío a Estudiantes a los 3 minutos, en una maniobra bien elaborada en la que Barros Schelotto hizo la pausa para esperar el pique de Ledesma por izquierda, el volante encontró espacios para moverse con comodidad dentro del área y colocó el centro hacia Palermo, que con pierna derecha abrió el marcador.

Fortalecido por la diferencia, Boca jugó con mayor aplomo e hizo circular mejor la pelota, aunque Estudiantes lo complicó en un par de centros. En uno de ellos, a los 6 minutos, un córner servido por Verón desde la izquierda, salió mal Bobadilla y Ortiz, solo, cabeceó desviado.

Boca tuvo una estupenda oportunidad de aumentar a los 20 minutos en un contragolpe que finalizó Palermo, entrando libre por izquierda, pero su zurdazo resultó desviado.
Pasados los 25 minutos, Estudiantes ganó metros en el terreno y contó con buenas oportunidades. Pero Bobadilla se rehabilitó de sus dudas en los centros, con tres buenas intervenciones.

A los 30 frente a un derechazo cruzado de Pavone desde la izquierda; un minuto más tarde, ante un disparo de Sosa que desvió al corner sobre su derecha, y a los 43 frente a una entrada de Pavone, cuando logró amortiguar el disparo haciendo que la pelota diera en el palo izquierdo.

Boca, en ese último tramo, sólo se acercó a través de un remate desviado de Ibarra de larga distancia y un tiro libre ejecutado por Daniel Díaz que se fue besando el poste derecho del arco de Andújar.

A los 38 los dos quedaron con diez jugadores porque Sergio Pezzotta, a indicación de su asistente Darío García, expulsó a Pablo Alvarez y a Pablo Ledesma, que se agredieron mutuamente.

Al llegar al descanso, la mínima ventaja de Boca estaba justificada por su mejor arranque, aunque Estudiantes mejoró sobre el final y no estuvo lejos de igualar.

En el segundo tiempo la historia fue otra: fue un monólogo de Estudiantes, que manejó el juego de punta a punta con la solidez de su bloque de mediocampistas. Nunca se desesperó y dejó la sensación que en cualquier momento sus goles iban a llegar.

Boca no quiso jugar. Se retrasó, no encontró la fórmula para salir de contragolpe y terminó deambulando por la cancha como una sombra.

El empate llegó a los 19 minutos a través de un tiro libre perfectamente ejecutado por Sosa por encima de la barrera a la derecha de Bobadilla.

Recién en el minuto 24, Boca se acercó con alguna posibilidad al arco rival y un derechazo de Palermo desde fuera del área lo desvió Andújar al corner.

Pero todo seghuía siendo de Estudiantes y el gol cayó de maduro a los 35 minutos en una acción que pinta a las claras las actitudes de uno y otro. Porque Pavone picó en busca de una pelota que parecía perdida, ganó entre dos defensores de Boca, cabeceó por encima de la dubitativa salida de Bobadilla y definió perfectamente para poner a su equipo en ventaja.

En el último segmento Estudiantes continuó manejando la situación ante un rival sin alma y hasta pudo haber ampliado la ventaja, porque cada avance cerca estuvo de terminar en la red.

Coronó así el cuadro platense una magnífica campaña, que lo mostró demoledor en la recta final del torneo y es un merecido campeón, frente a un Boca que no se parece en nada al buen equipo que fue hasta hace poco tiempo.