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El Barça cierra La Liga con un empate sin pasión

Getty Images

(Jordi Blanco, corresponsal) -- El Barcelona cerró la Liga en Eibar de cualquier manera, sin pasión y más pendiente de Messi que de preparar con sentido la final de Copa que le enfrentará al Valencia en Sevilla. Empató a dos, con doblete de su capitán, después de una primera mitad en la que dos puñaladas precisas salvaron los errores de Cillessen y que motivaron los dos goles locales.

Un resbalón de Piqué le regaló la ocasión de reivindicarse a Cucurella, cuyo duro pero descontrolado disparo acabó en la red favorecido por la cantada de Cillessen, a quien se le coló el balón por debajo del cuerpo de manera insólita. Fuera del partido y mostrando una indolencia extraña, el Barça se salvó con dos jugadas puntuales e inmediatas.

Arturo Vidal le regaló una asistencia mágica primero y Rakitic le obsequió con un pase profundo y mortal después. Y Messi, una y dos, marcó por partida doble en apenas un minuto, respondiendo al doblete del sábado de Mbappé para darle la vuelta al marcador, ponerse por delante y, de alguna manera, recuperar la calma.

Pero llegándose al descanso, en el último suspiro, Pabo de Blasis volvió a empatar, después de un rechace de cabeza desde fuera del área de Cillessen sin buena dirección y al que el jugador armero respondió de primeras, con una volea por alto magnífica y que acabó por convertirse en el último gol de la Liga...

SIN ACIERTO

Porque en la segunda mitad ni los unos ni los otros tuvieron el acierto necesario para cambiar el resultado. Tuvo una buena ocasión Charles y una inmejorable Cucurella, que disparó a las nubes con todo a favor para lograr el 3-2. También Messi y por encima de todo Malcom pudieron lograr antes el 2-3, pero tan altos de acierto como sospechosamente poco intensos se estrellaron ante la nada.

Acaso lo más destacado en el Barça fue comprobar la apuesta de Valverde con Sergi Roberto, convertido en exterior y solución de emergencia ante la final de Copa por las lesiones de Dembélé, Suárez y Boateng... Aunque en el caso de Boateng su ausencia en la final estaría igualmente sentenciada.

El Barça cerró la Liga repitiendo título, con una superioridad fuera de toda cuestión, aventajando en 11 puntos al Atlético de Madrid y 19 al Real Madrid y mostrando un músculo incontestable. Apoyado en los 36 goles de Leo Messi, líder genuino de un campeón sin oposición. Un campeón absoluto.