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El Clásico y lo que puede definir en la carrera por el título de LaLiga

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¡Susto antes de El Clásico! (2:25)

Manu Martín señala que Ancelotti ha tenido que echar mano de jugadores que planeaba descansar rumbo al enfrentamiento ante el Barcelona. (2:25)

MADRID -- No es una semana igual, digan lo que digan. Los días previos al Clásico siempre hay miradas de sospecha entre culés y madridistas, las mismas que se dedican los antiguos enemigos que, sabiendo de la proximidad de la contienda, no se fían de su partener. Los detalles se cuidan al extremo y nadie quiere salirse del discurso oficialista de cada bando.

El primer partido entre Real Madrid y Barcelona de esta temporada tiene especial importancia. Por varios motivos. El nivel de ambos clubes ha vuelto a lo más alto, sobre todo los culés. Los de Xavi ficharon lo que nadie se esperaba y recuperaron un nivel que los tiene como líderes, empatados a puntos, con el Madrid. La diferencia de goles hace que los blaugranas lleguen como primeros.

Lo que llevamos de Liga es el reflejo perfecto de lo que se juegan el domingo. Ambos equipos sólo han cedido un empate. El Madrid, en casa frente a Osasuna; el Barça, también en casa contra el Rayo Vallecano. El resto son todo victorias que impulsan a unos y a otros como los grandes contendientes por el título a expensas de una mejoría del Atlético de Madrid.

El Madrid llega al Santiago Bernabéu con dudas. Su buen juego inicial se disipa tras el parón de fechas FIFA. Con la lesión de Karim Benzema, a pesar de la capacidad anotadora del resto, el juego atacante de los blancos se ve condicionado. Queda Luka Modric, que siempre está al nivel, en un equipo que está combinando a la perfección a los veteranos con los jóvenes como Aurélien Tchouaméni, Eduardo Camavinga o Federico Valverde. El futuro es más presente que otra cosa, pero los partidos contra Osasuna y el Shakhtar Donetsk (sobre todo el de Polonia) arrojan ciertas dudas que, desde La Casa Blanca, achacan a “la irregularidad que producen las rotaciones”.

En Can Barça las dudas aumentaron también tras la derrota de la semana pasada contra el Inter de Milán. No es la primera vez que los culés se arrugan en un partido importante. Ya les pasó contra el Bayern Munich: fallaron en las áreas y sus errores propios les condenaron a la derrota. En San Siro fue parecido. El equipo no estuvo bien en ataque y, atrás, falló cuando no tenía que fallar. Sin embargo, el Barça de este año tiene a Robert Lewandowski, que es capaz de convertir los pases en goles; tiene a Pedri, cuya juventud y desparpajo asusta a media Europa; y tiene a un Marc-André ter Stegen que emerge de las dudas de otros años para volver con fuerza a la portería blaugrana.

Las fuerzas están muy parejas este año. Por eso el Clásico se ve, desde ambos bandos, como el partido que puede decantar y condicionar los próximos compromisos de Liga. Una fuente culé desvela a ESPN que “si perdemos nos afectará mucho, conozco a los míos y, por eso, vamos con todo”. En los locales, otro integrante del Real Madrid admite que “lo del año pasado no se puede volver a consentir, así que hay que apretar desde el principio”.

El equipo que gane sonreirá. El que pierda, en cambio, tendrá por delante una labor de superación moral en su entorno que no le puede condicionar. Si una derrota en el Clásico provoca una crisis en el equipo perdedor, dará una ventaja con la que el ganador no cuenta. Y eso, en un año en el que no tiene pinta de que ningún outsider pueda competir por el título, es vital en la carrera por el campeonato.

DILEMA
Si empezamos diciendo que el Real Madrid sufre atrás este año, estaríamos mintiendo. Eso es una realidad. Sin embargo, no es el mismo bloque que, como el año pasado, gana los partidos con autoridad atrás. Esa autoridad sigue, pero se están concediendo goles que, en partidos como el Clásico, pueden definir el encuentro para el lado rival en cualquier momento.

Cuando el Madrid recibió el gol en el Santiago Bernabéu contra el Shakhtar Donetsk, la reacción de Carlo Ancelotti fue inmediata: un aspaviento y un grito a Dani Carvajal por permitir el centro lateral. El defensa madrileño asintió y no se volvió a repetir esa acción. ¿Relajación? Con Carvajal nunca, pero fue gol.

Contra Osasuna pasó algo parecido. Ancelotti no entendía cómo su equipo puedo permitir la contra del equipo rojillo. De nuevo, contra el equipo ucraniano, esta vez en Polonia, el italiano miraba hacia abajo preguntándose qué hacía Mendy cuando el Shakhtar se adelantó en el marcador. Estos casos no son los únicos y preocupan a un Ancelotti que es el primero que sabe que esos fallos pueden costar un título.

Celtic Glasgow, RB Leipzig y Getafe. Esos son los únicos tres partidos en los que el Real Madrid acabó con la portería a cero en lo que va de temporada. Los únicos tres partidos, repetimos. A los blancos no se les puede achacar nada este año porque, en una temporada que empezó a primeros de agosto, siguen sin perder. Y estamos en octubre. Pero la pregunta está en el madridismo: ¿por qué el equipo recibe gol casi siempre?

Al preguntar en el club, hay versiones de todo tipo. Desde el vestuario lo achacan a que “hay más rotaciones y gente nueva que tiene que interiorizar los conceptos”. Desde otra parte de la entidad lo ven como “fallos de concentración puntuales”. Y, desde otro punto más alto del club, directamente, no saben a qué se debe: “Que se apañen, pero que ganen, y lo están haciendo, así que no les vamos a poner ni un pero”.

Off the record, la versión más extendida es la de nuevos jugadores que siguen interiorizando lo que quiere Ancelotti. Sin embargo, en cuanto a jugadores de corte defensivo este año sólo han llegado Antonio Rüdiger y Aurelien Tchouameni. El primero es defensa central y, el segundo, centrocampista defensivo. Con Rudiger no hay dudas por su experiencia y por su rendimiento. De hecho, muchas son las voces que piden su titularidad contra el Barcelona. Con Tchouameni no es que no haya quejas, sino que son todo halagos. Es un joven que parece que lleva 10 años jugando en el Bernabéu. Todavía falta verle en un partido de altísima exigencia como el del domingo, pero nadie duda del francés.

Por tanto, y como si se tratara de un concurso televisivo, parece que las desconexiones y fallos de atención pueden ser el auténtico causante de los goles. Ancelotti ha insistido mucho en ello en los entrenamientos y espera que se arregle cuanto antes. Más que nada, porque no es la primera vez que ocurre. Ya el año pasado hubo varios ejemplos y, entonces, Rudiger y Tchouameni no estaban… Por tanto, el problema está detectado, sólo falta saber si los jugadores pondrán de su parte para solucionarlo.