El mandamás tiene que demostrar por qué es el mejor presidente de la historia.
Florentino Pérez es el mejor presidente de la historia de Real Madrid. En esto también hay unanimidad en el Santiago Bernabéu. Ha conquistado siete Champions League, 65 títulos bajo su mandato entre fútbol y baloncesto, y ha instaurado una situación económica formidable en el club, con fichajes galácticos que han acostumbrado a los blancos a ganar siempre. Además, Florentino dejará el legado de un estadio vanguardista y una ciudad deportiva que son referencia mundial. Pero el pasado sábado algunos aficionados le recordaron que la exigencia en este club es inigualable y el presidente tiene ahora que reaccionar para que su futuro sea igual de brillante que ese pasado.
La pitada de parte del Santiago Bernabéu a los jugadores y a la directiva del sábado es de las que quedarán en el recuerdo del aficionado blanco. La grada explotó por la deriva del equipo en las dos últimas temporadas, sin títulos el curso anterior y con similares sensaciones en este. Los silbidos fueron atronadores durante gran parte del choque contra Levante y muchos madridistas se sintieron orgullosos de ello. Querían protestar. Y yo les comprendo. Razones no les faltan.
El aficionado quería expresar su enfado por la eliminación en Copa del Rey con Albacete, justo dos días después de la destitución de Xabi Alonso tras apenas siete meses en el cargo. La afición se puso del lado del entrenador vasco, porque piensan que ni los futbolistas ni el presidente le brindaron el apoyo suficiente para poder llevar a cabo con éxito su proyecto. Creen que Xabi lo intentó todo para triunfar desde el inicio y que se encontró a una plantilla demasiado acomodada con el respaldo de la directiva, que no defendió a Alonso en momentos clave como el desplante de Vinìcius Júnior en el Clásico. Una situación que recuerda a lo que se vivió en la primera etapa de Florentino al mando de Real Madrid, cuando tuvo que salir por la gestión de los galácticos.
El madridismo protestó por el inmovilismo del club a la hora de hacer fichajes, cuando el equipo necesita refuerzos como el comer en varias posiciones indispensables, como el centro de la defensa y el centro del campo. No entienden el rechazo de los dirigentes para acudir al mercado de enero en este 2026 y en 2025, cuando las necesidades también eran innegables.
El público del Bernabéu estalló porque valoran mucho a sus jugadores y más aún a Florentino Pérez. Los abonados quisieron recordar a sus futbolistas la exigencia del Madrid, porque los consideran figuras de talla mundial que no están dando el máximo para ganar. Y a Florentino, que siga tomando las decisiones del mejor presidente de su historia.
Porque ahora, otra vez, es el turno de Florentino. Afronta unos meses decisivos para elevar su legado en el club, con la reforma estatutaria de Real Madrid entre manos, en la que tendrá que convencer a los socios. El presidente blanco es el hombre con la misión de enderezar el presente deportivo del equipo, con fichajes, renovaciones y ventas.
Y sobre todo, con la apuesta de verdad por un entrenador. Si Álvaro Arbeloa demuestra que Florentino debe entregarle las llaves del proyecto o si el presidente de Real Madrid tiene que mirar hacia otro lado para encontrar el nuevo líder del equipo blanco.
