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Un Madrid en plena caída sigue perdiendo fieles

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SIN PIEDAD: ASÍ "ATACARON" A SOLARI EN LA RUEDA DE PRENSA (0:15)

El 'Indiecito' recibió una pregunta muy picante tras perder 2-0 con la Real Sociedad en el Bernabéu. (0:15)

El encuentro que marcaría el inicio de 2019 en el Santiago Bernabéu, en pleno domingo de Reyes, y a un horario familiar (18:30), ha lucido más huecos que de costumbre.

Solo 53 mil 412 aficionados asistieron al encuentro frente a la Real Sociedad. Ni la tercera parte permaneció hasta el final, cuando se concretó la derrota por 0-2 de los merengues. Y solo para dedicar una sonora rechifla al equipo entero. También al árbitro, por no necesitar el VAR en dos jugadas en las que los locales pedían penalti, y para pedir la dimisión del presidente, Florentino Pérez, a quien consideran directamente responsable de la debacle.

La de este domingo ha sido la tercera peor entrada de la temporada, tan solo por detrás de los 51 mil 636 asistentes al encuentro frente al CSKA de Moscú (0-3) en Champions League y los 48 ,il 466 de la primera jornada de Liga frente a Getafe (2-0).

Con el de este domingo, ya son cuatro partidos consecutivos como local en que el Real Madrid no logra alcanzar, siquiera, los 60 mil asistentes a un estadio con una capacidad para 81 mil 044 asistentes.

El Bernabéu no ha lucido lleno – o casi – más que en una ocasión en lo que va de la campaña, el 29 de septiembre cuando 78 mil 642 acudieron a animar a un equipo aún emplazado en el segundo puesto en el derbi frente al Atlético de Madrid que acabaría en un empate 0-0.

El escaso entusiasmo que quedaba entre los aficionados tras la marcha de Cristiano Ronaldo en verano se ha ido diluyendo poco a poco conforme el equipo ha ido perdiendo fuelle.

“Habrá que engancharlos”, fue lo único que atinó a enunciar al respecto el entrenador, Santiago Solari, tras la última debacle.

La derrota por 0-2 ante la Real Sociedad con la que ha iniciado el año como local ha sido la sexta en la Liga y suma nueve sin ganar; la mitad de los 18 que se han disputado hasta el momento. Ha perdido ese ‘honroso’ cuarto lugar del que, 24 horas antes, se había vanagloriado Santiago Solari.

“Somos conscientes de que el comienzo no ha sido fácil, pero hemos pasado del noveno al cuarto puesto”, recordó el argentino previo al encuentro. Llegaba con presión, pues tres días antes había cedido un empate 2-2 ante un Villarreal en sus horas más bajas y luchando por la permanencia.

“No hay que subestimar los empates”, dijo. Cayó como bomba al madridismo.

Hace años que en el Real Madrid, el discurso institucional imperante se basa en “la exigencia”. Y desde siempre, en considerar un rotundo fracaso dar un título por perdido en pleno enero.

No llegan a tanto como a reconocer tal obviedad de puertas hacia fuera aunque la distancia con respecto a la cima (diez puntos si el Barcelona vence a Getafe) sea prácticamente insalvable. En cambio, encuentran justificaciones a un descalabro más en “una distracción” que provocó el penal con que la Real Sociedad se adelantó (al minuto dos del partido), y en lamentar que el árbitro tomara la decisión de no conceder penales a favor en jugadas interpretables y no recurriera al VAR.

“Hay jugadas que parecen evidentes cuando uno las mira en vivo y creemos que el VAR está para eso, si no hay certeza, poder consultarlo. Si no se hace, el VAR pierde toda la razón de ser. Todos somos humanos y fallamos pero si tienes la opción de repasar la evidencia y no lo haces es difícil de comprender”, señaló Solari tras el encuentro.

A Solari no le ha gustado ser cuestionado por su discurso, tan alejado del carácter “madrisita”.

“No subestimamos la competencia. Nunca. Los únicos que subestiman la competencia son los que nunca han jugado. No subestimar a nadie es el carácter ganador. El carácter lo vi; no es consuelo porque perdimos”, espetó el entrenador.

Menos consuelo será para la afición, que no sólo dirigió sus reclamos a Florentino; también abucheó a Marcelo antes de iniciar el encuentro, y al equipo en pleno al final. Después está Lucas Vázquez, que reaccionó a su segunda amarilla desgarrando la camiseta del Real Madrid, actitud que gustó aún menos y que, muy probablemente, le pasará factura el próximo miércoles, cuando el cuadro merengue se enfrente a Leganés en Copa.