<
>

Cumple Madrid trámite en Copa del Rey

play
La magia de Vinícius le dio un respiro a Solari (1:38)

El brasileño encontró espacios en la segunda mitad, y fue la figura en la goleada merengue ante Leganés. (1:38)

Un penal le dio vida al Real Madrid. Lucas Vázquez y Vinicius Jr., la tranquilidad para encaminar la eliminatoria de los octavos de final de la Copa del Rey frente a Leganés gracias a una victoria por 3-0 en la ida disputada este miércoles en el Santiago Bernabéu.

La primera parte llegaba a su fin cuando Sergio Ramos puso el 1-0 en el marcador desde el punto penal. Madrid se fue al vestidor con la sensación de alivio; Leganés, con la de agravio, y también de frustración al saber que podían haber hecho frente al castigo con una ventaja holgada.

Los 'Pepineros' habían generado una buena cantidad de oportunidades – suficiente para ponerse, por lo menos, 0-3 por delante. Pero pagaron la falta de tino de la forma más cruel.

Real Madrid llevaba tres días quejándose, desde de la última derrota ante la Real Sociedad (0-2), por una jugada en que el árbitro había prescindido del VAR en un polémico lance del encuentro en que Vinicius Jr. pudo ser derribado por el arquero rival en el área.

El veterano Gil Manzano, ante Leganés, tampoco recurrió al videoarbitraje en una jugada aún más dudosa en que Odriozola, tras intentar colarse entre dos defensas, acabó tendido en el césped. Era la segunda ocasión en que el defensa vasco reclamaba un posible derribo y esta vez el silbante concedió el tiro.

No habían transcurrido ni 20 minutos desde que el lateral merengue había intentado conseguir una oportunidad desde los once pasos con una caída teatral dentro del área después de ir a buscar un defensa pepinero. No logró engañar al árbitro; sí, echar a andar a la grada que aún a media capacidad y con una actitud fría hasta ese momento – más allá del sector ‘ultra’ que volvía a pedir la dimisión de Florentino Pérez como sucediera el domingo – reclamó airada la decisión casi con tanta furia como el resto de jugadores merengues.

Y mientras el equipo de Solari se desgañitaba en reclamos, Leganés se reagrupó y se lanzó al contraataque para intentar sorprender. Si no lo logró fue porque el disparo del pepinero debutante Martin Braithwaite se fue ligeramente desviado.

El danés llevaba el primer tiempo entero amenazando a Keylor Navas, ya fuera con una llegada a la que no llegó por muy poco, o con un par de remates de cabeza en jugadas a balón parado que si no acabaron en el fondo de la red, fue gracias a la intervención del tico.

El Madrid, un equipo sin alma, tenía poco o que ofrecer para evitar otra catástrofe. Los pininos de Vinicius Jr, las. carreras de Odriozola por la banda que se quedaban cortas, o los centros de Lucas Vázquez que no lograban conectar con Karim Benzema.

Pero el penal lo cambió todo.

Madrid volvió de las regaderas con más confianza, y hasta ganas de dejar la eliminatoria sentenciada.

Lo único que necesitaba era presionar al Leganés hasta ahogarlo y otro golpe de suerte. Lo consiguió a 20 minutos del final, cuando Bustinza le puso en bandeja el 2-0 al equipo local. Benzema aprovechó un pase retrasado que se quedó muy corto para orquestar la jugada que acabaría con un disparo de Lucas Vázquez a puerta vacía.

Solo así, con una ventaja de dos goles, Solari se animó a enviar a Isco a la cancha en lugar del atacante gallego – y también se llevó su respectivo reclamo de la grada al haber prescindido del malagueño por enésima ocasión y pese a las numerosas bajas por lesión.

Y fue en parte gracias a Isco que el Madrid se encontró con el tercero. El mediocampista aprovechó que la moral del Leganés ya estaba por los suelos para meter mayor presión y liberar a Vinicius y Benzema. siete minutos después, el brasileño puso el 3-0 aprovechando un centro de Odriozola desde la banda. Ya con la eliminatoria encaminada, Solari aprovechó los últimos minutos para ver a Brahim, que entró por Vinicius, y dar un respiro a Benzema, que dejó su lugar al atacante del filial Cristo. Benzema, hasta hace nada el blanco de la frustración merengue, salió ovacionado.