<
>

Bartomeu: "Necesitábamos un impulso para la segunda mitad del curso"

play
'En este club, el objetivo siempre es ganar' (1:02)

Quique Setién, presentado como nuevo entrenador del Barcelona en reemplazo de Ernesto Valverde. (1:02)

BARCELONA -- Un corto discurso de entrada, en el que se valoró la personalidad de Quique Setién, se elogió el trabajo de Valverde y se intentó argumentar las razones de su despido. Y una rueda de prensa, breve, muy breve, y preparada, se diría para evitar preguntas incómodas bajo el argumento de las prisas.

Bartomeu sorteó la crisis en un abrir y cerrar de ojos dejando, sin embargo, muchas dudas en el escenario. Evitó aclarar cómo queda la posición de Xavi el próximo verano, aclaró que Setién firma hasta 2022 “con una cláusula por la que el nuevo presidente que salga elegido en 2021 pueda resolver el contrato” y asegurando que “hace meses” que él y el área deportiva dirigida por Eric Abidal “hablamos con muchos entrenadores”, resolviendo que para Valverde el cese “no le supuso una sorpresa”.

No apareció el nombre de Koeman, menos aún el de Pochettino y nada se dijo de ese despido en diferido de Valverde que comenzó el jueves por la noche, mientras el mismísimo Guillermo Amor, en Arabia Saudita, negaba que el puesto del técnico peligrase. Una comparecencia a medida, que comenzó y acabó en poco más de 40 minutos con un simulacro de rueda de prensa que apenas duró quince minutos con nueve preguntas. Sin más.

Así casi daba igual que aunque Setién no dudase en asegurar que su elección era “una sorpresa” y resaltase que el lunes amaneció sin sospechar que pudiera ser el elegido, el discurso del presidente fuera en una dirección contraria evidente, dando a entender que era su primer candidato.

“A Setién no le conocemos solo como entrenador, sino como el gran jugador que fue, con un trato especial por la pelota, lo que ha marcado su carrera como entrenador y que nos ofrece todas las garantías”, sentenció Bartomeu, explicando el cambio de entrenador en la necesidad de agitar al equipo.

“La dinámica del equipo era mejorable y aunque los resultados estaban muy bien todos sabíamos que era mejorable” aseguró el dirigente, insinuando que en la decisión pesó mucho la opinión pública. “Lo decían las tertulias y con Valverde lo hablamos muchas veces”, resaltó, confirmando, o asegurando, que el técnico despedido siempre estuvo al corriente de la realidad de las cosas.

“Desde verano hemos hablado mucho de ello con Ernesto. Abidal, Planes, yo… Hemos sido muy cercanos hablando de las cosas que se podían mejorar. Y en los últimos días se vio que las cosas tenían que mejorar” resolvió el presidente, solventando que era el momento “oportuno” para el cambio.

“Estamos a media temporada y necesitábamos un impulso para esta segunda mitad de curso. Los objetivos son los máximos y pensamos que con este impulso podemos ganar la Liga, la Champions y la Copa”, sentenció.

¿la gestión de la crisis? “Las cosas se pudieron hacer mejor. Pero en las últimas semanas, meses, hemos hablado con otros entrenadores, muchos, porque esa es nuestra obligación. Se habló con Setién y con otros, aunque no se supiera públicamente hasta ahora, al final”, se defendió, aseverando que Valverde “es una persona entrañable que siempre estará con nosotros”, y dejando claro que él siempre fue su valedor principal “yo siempre confié en Valverde.

“Al acabar la pasada temporada hubo muchas voces que pidieron su salida pero le renovamos la confianza… ¿Qué pasó? En las útimas semanas hablamos de todo y decidimos dar un impulso al equipo y los jugadores con un cambio”. Nada más.