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A 15 años del hat-trick de Forlán en el Camp Nou, fundamental para su primer trofeo Pichichi

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Los tres goles de Forlán ante Barcelona, fundamentales para su primer Bota de Oro (3:32)

Gracias a ese hat-trick el uruguayo pudo ponerse a tiro en la lucha por el Trofeo Pichichi y a Villarreal el empate le sirvió para acercarse a su sueño de Champions League (3:32)

El 22 de mayo de 2005, Diego Forlán anotó un hat-trick en el empate 3 a 3 entre Barcelona y Villarreal disputado en el Camp Nou por la penúltima fecha de la Liga Española. Esos tres puntos lo pusieron a un tanto de Samuel Eto’o en la tabla de goleadores, y ese punto colocó a Villarreal muy cerca de su primera clasificación a la Champions League.

Muchos futboleros sudamericanos observan los encuentros del fútbol europeo, que sirve además para acompañar el almuerzo del fin de semana, o incluso la previa de la ida a la cancha. A veces surgen esos equipos que generan particulares simpatías y llenan aún más las tardes de los sábados y domingos.

El Villlarreal 2004/2005 fue uno de esos elencos. Y no es el de la Champions League, es el de Pepe Reina en el arco, que tenía además a un sublime Juan Román Riquelme y a un recién llegado Forlán desde el Manchester United, quien con 25 años quería relanzar su carrera como goleador; y el contexto que le dio el técnico Manuel Pellegrini fue fundamental para que lo consiguiese.

Los buenos resultados del Villarreal rápidamente hicieron ver que en esa temporada no se iba a tener como objetivo la permanencia, aquello que siempre tiene presente para evitar ese apodo categórico de Submarino Amarillo que pone en evidencia su andar permanente entre Segunda y Primera división. Incluso con los triunfos obtenidos en El Madrigal, la ilusión de clasificarse a Champions o UEFA se hacía cada vez más real.

En paralelo, Forlán empujaba esa ilusión con sus goles y comenzaba su propia carrera por el Trofeo Pichichi en su primer año español. Además de las tablas de goleadores y de posiciones, era una maravilla observar el entendimiento entre el uruguayo y el argentino Riquelme, estratega principal en el esquema de Pellegrini.

El 22 de mayo, por la penúltima fecha, Villarreal debía visitar al Barcelona sin Riquelme ni el joven Santi Cazorla. El club catalán se había consagrado campeón hacía un par de días ante el Levante, cortando una racha de cinco temporadas sin títulos. Dirigidos por Frank Rijkaard, los culés habían incorporado a Giuly del Mónaco, a Deco (Porto) y a Samuel Eto'o (Mallorca), teniendo el debut esa temporada de Messi.

En la tabla de goleadores, a falta de sólo dos jornadas, el camerunés Eto'o llevaba 24 tantos y el uruguayo Forlán 20. Parecía imposible que el ex Independiente y Manchester United lo pudiera lograr, pero la locura del partido en Catalunya abrió una oportunidad.

Barcelona quería presentarse con un triunfo ante su público tras el título obtenido, pero el encuentro comenzó con gol de Forlán a los 16 minutos. Sin embargo, a los 24’ el zaguero Quique Álvarez cometió penal y Eto’o fue el encargado de ejecutarlo para afirmar la distancia en la tabla por el trofeo Pichichi. Su remate al travesaño lo que generó fue la desesperación del africano por convertir, y esa obsesión pareció hacerle el arco rival cada vez más pequeño.

Para colmo, a la media hora de juego Forlán sí convertía de penal. El camerunés creaba sus propias chances y hasta sus compañeros le brindaban más posibilidades de las habituales, entendiendo que ya el campeonato estaba logrado; por ejemplo, Ronaldinho le cedió tiros libres a lo largo del partido.

Llegaría el descuento, el empate y hasta el triunfo parcial de Barcelona, pero ninguna obra de Eto’o. Un gol de Ronaldinho y dos del francés Giuly daban vuelta el marcador, y más allá de la disputa por el trofeo individual la mayor preocupación del Villarreal siempre fue el carácter colectivo, y esa derrota hacía que el sueño de Champions no fuera tan estable. Así, con el objetivo grupal apareció un nuevo gol de Diego Forlán para sellar el definitivo empate a tres luego de capturar un rebote, pescar a Víctor Valdés adelantado y tirársela por arriba.

Forlán quedaba cerca del Trofeo Pichichi, Villarreal muy cerca de Champions y el camerunés con una frustración latente. Estos tres aspectos irían a profundizarse y confirmarse en la última jornada cuando el Submarino Amarillo lograse el triunfo por 4 a 1 ante Levante y el Barcelona empatase sin goles en su visita ante Real Sociedad.

Los dos goles del uruguayo en ese último partido le permitieron, siendo debutante en la liga española, convertirse en el primer futbolista del Villarreal en ganar el Trofeo Pichichi al máximo goleador del torneo, y además obtener la Bota de Oro como mejor anotador de las ligas europeas por sus 25 tantos (premio compartido con Thierry Henry, en ese momento en Arsenal).

El premio a Forlán fue causa y efecto de la primera clasificación del Villarreal a Champions (donde llegaría a semifinales). El juego colectivo se retroalimentaba con los goles de Forlán y ese Trofeo Pichichi fue también un premio al rendimiento del equipo, ese que aún sin su figura argentina, pudo igualar en el Camp Nou ante el campeón Barcelona un 22 de mayo, con tres tantos del uruguayo.