<
>

Todos a bordo del barco del 'Vasco'

ESPN

Acostumbrados a que todo aquello que no sea el título, el trofeo, la vuelta olímpica, etcétera, sea un fracaso, es normal que no le hagamos mucho caso a la lucha por la permanencia durante gran parte de la temporada. Es hasta las últimas jornadas, hasta los últimos instantes, y más movidos por el morbo que por otra cosa, que recordamos que además de la pelea por el título, o los puestos de Champions, en las ligas europeas todavía existe el descenso.

Es más hoy la carrera por no descender en España se sigue con especial atención en México, porque uno de los nuestros comanda un equipo que ya parece condenado desde hace varias jornadas, pero se niega a caer.

El triunfo del Leganés este domingo ante Valencia parece extender un final que siendo realistas, parece desolador. Con la necesidad de sacar 6 puntos y todavía teniendo que enfrentar al Real Madrid, la cosa no parece como que vaya a terminar con abrazos, alegría y mentadas y groserías de Javier Aguirre en tono de celebración. Pero podría estar equivocado. Leganés ha hecho todo para ya estar sepultado e increíblemente sigue respirando.

Está de más volver a mencionar que antes de la llegada del Vasco el equipo era un desastre. La historia de que de por sí eran un equipo sin gol y perdieron a sus dos principales armas ofensivas en el mercado de invierno, se ha contado demasiadas veces (por cierto mención especial para Aguirre que pudiendo usar esto de pretexto, no lo ha hecho), pero esta plática no va por ahí.

Uso el ejemplo del Leganés, porque tal vez sea lo más cercano que tengamos a un descenso que involucre al pueblo mexicano en un buen rato. Por cierto no crean que olvido al Celta de Vigo de Nestor Araujo que también camina peligrosamente por la cornisa de la no salvación, pero con los pepineros se siente diferente porque el 'Vasco' es el que comanda ese barco parchado a través de la tormenta.

Por decisiones económicas, aunque pretenden disfrazarlo con tintes de estabilidad y fortalecimiento de la liga, las autoridades del futbol mexicano erradicaron este ingrediente tan particular. Solo será por unas cuantas temporadas nos prometen, pero tantas veces han prometido medidas temporales que se vuelven permanentes, que ya mejor nos vamos resignando a la idea de que podría no volver.

Ah claro, pero como todo tiene que involucrar dinero, la “suspensión” del descenso trae consigo una penalización para los tres equipos que peor comportamiento deportivo tengan, es decir una multa. Todo es dinero.

Siento pena por la Liga MX, porque si bien es cierto que dudo que algo le duela más a un aficionado que ver a su equipo descender. Me da envidia ver a gente en otros países que ven a los suyos salvarse. Triunfos como los de este domingo del Leganés ante el Valencia que reviven la esperanza de los fanáticos tras una temporada y que aquí no ocurrirán…o al menos no con los aficionados.

Puedo imaginar perfectamente a un grupo de poderosos directivos festejando porque no tendrán que realizar el millonario depósito bancario por la multa. De las porras y abrazos en las calles con los aficionados, pasaremos a brincos en palcos y alivio porque la cuenta bancaria no disminuirá. Mientras unos festejan, otros directivos se lamentan pues tienen que firmar el cheque. Para los fanáticos, será como si nada hubiera pasado.

Así es esto, mejor irse acostumbrando. Pero si usted es romántico como yo, al menos nos queda el futbol europeo para ver con envidia como otros viven este drama con intensidad. Y este año en particular, todos subidos en el errante barco del Leganés. Independientemente si se salva, o no, al menos sentiremos algo que acá por nuestros rumbos, ya nos arrebataron.