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Barcelona, a evitar otra 'Granada' en medio de la crisis

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Golpe de realidad para el Barcelona (1:40)

Jordi Blanco con los ecos de la derrota del cuadro catalán frente al Bayern Múnich. (1:40)

BARCELONA -- El Barcelona recibirá este lunes al Granada con el sabor de la urgencia en los talones. Apenas transcurridas cinco semanas desde el comienzo oficial de la temporada y habiendo jugado cuatro partidos, la presencia del equipo andaluz provoca más intranquilidad de la que su triste realidad (apenas dos empates en cuatro jornadas) debería considerarse en el Camp Nou.

Ronald Koeman señalado, los veteranos en la diana, Laporta discutido y ese ambiente de guerracivilismo intrínseco en el club marcan la actualidad y el día a día, hora a hora casi podría aventurarse.

Al entrenador se le afea tanto el sistema como la imagen futbolística y no se le concede ni un respiro en cuanto a los minutos que debe conceder a los jóvenes; los veteranos, vacas sagradas y capitanes, son objeto de un indisimulado ataque desde todos los frentes, héroes de un pasado cada vez más lejano y molestos en un presente del que muchos les quieren ya borrar. ¿Laporta? Se le trata de mentiroso desde el momento en que Messi dejó el club. Las circunstancias son lo de menos...

Este es el presente del Barça al que la derrota del último martes frente al Bayern Munich en el Camp Nou ha recolocado en un escenario tan incómodo como peligroso... Y a la espera de un rival tan repleto de dudas esta temporada como de infausto recuerdo en clave azulgrana.

Llega el Granada a Barcelona sin conocer aún la victoria pero con ese recuerdo del 29 de abril, una noche de jueves en la que el Barça, dos semanas después de conquistar la Copa del Rey y disfrutando de su mejor momento de la temporada, echó por tierra una remontada épica en LaLiga.

Tenía la posibilidad de catapultarse al liderato a cinco jornadas de acabar el campeonato y después de que Leo Messi le avanzase en el marcador en la primera mitad, sendos goles de Machís y Jorge Molina le dieron la vuelta al marcador, sentenciaron la primera victoria de la historia nazarí en terreno azulgrana y provocaron un cortocircuito del que el conjunto de Koeman ya no se recuperó.

Después de haber sumado 57 de 66 puntos, habiendo perdido solo uno de 22 partidos en el torneo para consumar una remontada sensacional, el Barça se hundió de manera inaudita. Solo ganó dos de los cuatro siguientes partidos, condenándose con un empate frente al Atlético de Madrid en el Camp Nou y diciendo adiós a cualquier opción en la penúltima jornada, no pasando de la igualada ante el mismo Levante que le visitará el próximo fin de semana.

Aquel derrumbe, aquella rendición inexplicable, puso en entredicho la continuidad de un entrenador al que le salvaron las circunstancias para comenzar este curso pero que ya se sabía, se sospechaba desde todos los ámbitos, en duda y a quien ha bastado un mes de competición para dejar contra las cuerdas por más atenuantes que se quieran poner en el escenario.

Se marchó Messi y el último día de mercado se cambió a Griezmann por Luuk de Jong. Sin Ansu y sin Dembélé, sin Agüero y con una plantilla más pensada de retales que de convencimiento, el inicio de curso no ha sido para nada tranquilo desde un entorno que a la apuesta por los jóvenes del técnico responde con una furia desmedida exigiendo que esa apuesta cautelosa se convierta en lo que Koeman estima suicida.

"No se puede poner a cinco de golpe" refirió el holandés, que este lunes sumará a su lista de bajas a Pedri y Jordi Alba, apuntándose a la posible presencia en el once del juvenil Alejandro Balde en el lateral zurdo.

Ocurra lo que ocurra Koeman sabe que seguirá estando en la diana de las críticas y sospechando que la vigilancia de la directiva se mantendrá. Una final tras otra... Este es el presente del Barça