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Xavi, las 'vacas sagradas' sí se tocan

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Atlético o Barcelona, ¿cuál ha decepcionado más? (3:00)

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Uno de los mayores riesgos que corre la incipiente gestión de Xavi Hernández al frente del FC Barcelona radica en que convierta en ‘intocables’ a algunos futbolistas que fueron sus compañeros, o a otros a los que pretende ‘recuperar’ a toda costa.

Para nadie es un secreto que desde hace varias temporadas hay jugadores en el club que arrastran el prestigio y que están muy lejos del nivel que llegaron a tener en los años maravillosos.

Uno de ellos es Jordi Alba, quien por más que haya generado la jugada del gol del triunfo ante el Alavés el pasado fin de semana, para nada enmienda por lo menos un par de campañas en franco declive cuando apenas está por cumplir 33 años.

No pasa —como se quejó el lateral izquierdo el domingo— porque se le ataque o señale, sencillamente su desempeño no está acorde con la jerarquía que ha forjado en su brillante carrera.

Es prácticamente una avenida en los mano a mano, pues con frecuencia queda retratado cuando le toca enfrentar a un extremo con cierta habilidad, mientras que al ataque dejó de ser un elemento que brinde profundidad y desequilibrio.

No en vano el sector defensivo es el más endeble del equipo, más allá de que esto no es responsabilidad única de Alba.

Sin embargo, sorprende que con el recorrido que tiene, en ocasiones no sepa ni perfilarse cuando defiende un centro por alto, o que pierda la marca con una increíble facilidad para, acto seguido, culpar a algún compañero o reclamarle algo al árbitro.

Y esto no es de ahora, no se trata de que haya dado un par de malos partidos, más bien es el paupérrimo nivel que arrastra desde hace un buen rato, y de acuerdo con lo que declaró luego del triunfo ante el Alavés, no existe un mínimo de autocrítica al respecto. Se dice “atacado”, como si su desempeño no fuera la mejor de sus palabras.

Con Jordi como con algunas otras posiciones en el Barcelona, lo más delicado es que no tiene competencia, pues el club durante años no se preocupó por fichar a un lateral izquierdo de altura, y cuando hubo un gran prospecto como Marc Cucurella, nunca tuvo la confianza de los técnicos y optaron por venderlo.

Hoy el suplente es un chico de 18 años llamado Alejandro Balde, a quien al parecer Xavi no le tiene mucha confianza porque apenas si lo ha tomado en cuenta.

FRENKIE DE JONG

Otro que aunque anotó el gol del triunfo en el duelo más reciente, en lo absoluto borra la deuda que tiene con los azulgrana.

En enero de 2019 el Barça pagó 86 millones de euros (75 fijos y 11 en variables) por Frenkie de Jong, y luego de tres años, más allá de algunos destellos, el nivel del holandés en comparación con la versión que se le conoció en el Ajax es una caricatura.

Ernesto Valverde, Quique Setién, no se diga Ronald Koeman, y ahora Xavi, le han colocado la etiqueta de “indiscutible” al mediocampista y éste no ha sido capaz de responder a las expectativas.

Al igual que Alba, el pasado domingo hizo algunas declaraciones y resumió su nivel como “regular pero no un desastre”, pasando por alto que al tratarse de un fichaje que costó lo que costó, no puede limitar su accionar a la medianía.

Su talento no está en entredicho, pero no asume responsabilidades, no marca diferencia, no tiene un peso específico en la cancha y hasta se le nota desconfiado en muchas ocasiones.

No es el De Jong del Ajax que quería la pelota, que le daba sentido, que encabezaba los avances desde zona baja y que hasta pisaba ambas áreas. No es y no ha sido nunca dicha versión en tres años.

En el reciente Clásico ante el Real Madrid en la Supercopa quedó retratado a la perfección el actual nivel de Frenkie, que tras ser titular fue removido al medio tiempo luego de que apenas tocó el balón y fue un auténtico fantasma.

Está claro que Xavi lo quiere recuperar y por ello insiste en darle minutos y protagonismo; sin embargo, aquí entra la interrogante respecto a si no sería más justo que otros —Riqui Puig, por ejemplo— reciban una verdadera oportunidad como la que ha tenido a lo largo de tres años el holandés.

Los casos de Alba y De Jong dejan claro que ‘las vacas sagradas’ sí se pueden tocar mientras sea en beneficio del equipo. Y vaya que el Barcelona hoy necesita a los mejores futbolistas disponibles.