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Messi es más que oro... "Bla, bla, bla... continúen"

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Messi gana su séptimo Balón de Oro (4:16)

Carolina Guillén junto a Moisés Llorens, Mauricio Pedroza y Rodrigo Fáez debaten sobre si es un justo ganador. (4:16)

Messi no necesita que nadie lo defienda ni mucho menos que se expliquen o justifiquen sus logros... El brillo de Leo no se lo dan ni siete ni 20 balones de oro.

Casi 15 años de una grandeza sostenida con base en un futbol que en ocasiones no alcanza adjetivos, resumen el valor de un jugador de época. El día de mañana se hablará con nostalgia de ‘la época de Messi’.

Toni Kroos, Iker Casillas y hasta Alan Pulido, sí, Alan Pulido, entre otros personajes, mostraron su furia debido a que el argentino obtuvo el reconocimiento que entrega la revista France Football, y lo calificaron de “injusto, inmerecido o poco creíble”.

Ni hablar de las redes sociales en las que se consideró como “robo”, “regalo” o hasta se afirmó que Messi fichó con el París Saint-Germain porque en su contrato le garantizaron que le entregarían el Balón de Oro.

Como simple recordatorio, valga decir que son 180 periodistas de todo el mundo quienes votan y eligen al ganador de este preciado y algunas veces polémico galardón.

Y los criterios para designar al vencedor son tres: actuaciones individuales y colectivas, clase del futbolista (Fair Play incluido) y su carrera deportiva.

- Los periodistas eligen a cinco de los 30 candidatos a ganar el premio.

- Cada periodista reparte 16 puntos, los cuales están divididos en seis para el que ellos consideran debe ser el primer lugar, cuatro para el segundo, tres para el tercero, dos para el cuarto y uno para el quinto.

- Se hace la suma de los puntos recibidos por jugador y gana el que tenga más votos. Así se definen las posiciones.

Y más allá de que existe una real percepción de que se trata de un premio subjetivo en el que entran en juego las preferencias de los periodistas, hay criterios que se toman en cuenta al llevar a cabo la votación.

Nivel de juego demostrado durante la temporada, goles anotados, asistencias, títulos obtenidos a nivel de club y selección y el peso que tuvieron los nominados para ganarlos, además de la imagen.

Aclarado lo anterior, resulta hasta irrisoria la afirmación en el sentido de que Leo no merecía el Balón de Oro. Marcó más de 40 goles, obtuvo su octavo Pichichi en LaLiga (quinto consecutivo), lideró el rubro de asistencias, mantuvo un nivel superlativo en el Barcelona más pobre en muchas décadas, ganó la Copa del Rey siendo figura en la Final, y ganó la Copa América en la que fue MVP y máximo goleador... Nada más que agregar.

Si lo merecía Robert Lewandowski o hasta Karim Benzema que en una de sus mejores —o la mejor— temporadas con el Real Madrid, fue superado en números por Messi, es una cuestión de percepción y por ende subjetiva; sin embargo, afirmar que fue un regalo es poco más que un disparate.

Lo que llama la atención son las envidias que Leo genera, cuando más allá de que disfruta esta distinción, ni cerca es una de sus prioridades, pues se cansó de repetir que su máximo sueño lo consiguió con Argentina al ganar la Copa América, así que el tan cuestionado y polémico Balón de Oro es sencillamente la cereza en el pastel.

Con lo que representa Messi para el futbol, y tras escuchar las palabras de Pelé o Guardiola, por citar a solo dos voces por demás autorizadas, no deja de extrañar y hasta sorprender la incapacidad de muchos para reconocer y disfrutar a un tipo que hace felices a millones y millones de aficionados al futbol.

Así que sí, tal como lo escribió el papá de Leo: “Bla, bla, bla... continúen”...