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Liverpool, de un mercado lujoso a un pésimo arranque de Premier y Champions

El equipo que conduce Arne Slot pasó de un comienzo brillante a caer el 12° puesto de la liga, más cerca del descenso que de la cima, y también sufre en la Champions.


Mientras Manchester United está envuelto en una lucha por ganar 5 partidos seguidos por causa del reto viral de un hincha, Liverpool ganó 7 al hilo al principio de la actual temporada, incluyendo sus primeros 5 de Premier League. Tras ganar con comodidad la liga anterior, el conjunto de Arne Slot parecía no tener quien lo frene.

El último triunfo de esa seguidilla, contra Southampton por la Copa de la Liga, fue hace exactamente 2 meses. Desde entonces, los Reds cayeron al duodécimo puesto en el campeonato, encadenan 6 derrotas en sus últimos 7 duelos ligueros, y las casas de apuestas tienen al entrenador neerlandés como el segundo favorito en ser el próximo en perder su trabajo, solo detrás de Daniel Farke de Leeds, en zona de descenso. Es una demostración más de lo mucho que puede cambiar el fútbol en tan poco tiempo.

Ni siquiera en la Champions, donde venían de un triunfo ante Real Madrid y estaban en los primeros puestos de la fase liga, han logrado recuperarse. En la quinta jornada perdieron 4-1 en Anfield Road contra PSV Eindhoven, su tercer partido consecutivo en el que caen por una diferencia de tres goles (la primera vez que esto ocurre desde 1953), lo que los deja fuera de los primeros ocho lugares.

El duro presente que atraviesa el club es aún más doloroso en contraste con las altas expectativas que se tenían antes de comenzar el curso. En el mercado de pases, Liverpool se convirtió en el equipo que más gastó en una sola ventana en la historia con más de 480 millones de euros (aunque también vendió por 220 millones) invertidos en futbolistas del calibre de Jeremie Frimpong, Milos Kerkez, Hugo Ekitike, Florian Wirtz y Alexander Isak. De hecho, los dos últimos se convirtieron en los futbolistas más caros de la historia de la liga inglesa. Pero solo la operación de Ekitike se puede considerar como un relativo éxito en estos primeros meses.

El resultado es que, al cabo de 12 jornadas de la Premier, son más los puntos que los separan del líder Arsenal (11) que de los tres últimos (7). ¿Qué pasó para llegar hasta este punto?

Un mercado espectacular, pero no tan efectivo

Antes de que la pelota comenzara a rodar en la Premier League, muchas de las voces que tenían a Liverpool como favorito para retener el título obtenido con holgura en la temporada 2024/25 se sostenían en las lujosas operaciones que el club realizó bajo el liderazgo de su CEO, Michael Edwards.

En el anterior curso, Arne Slot solo había sumado a Federico Chiesa, que cumplió un rol muy secundario en la consecución del título, a la base que le había dejado su antecesor, el legendario Jürgen Klopp. La matemática era simple: si apenas le hizo falta sumar nuevas caras para sacarle 10 puntos a Arsenal en el segundo lugar, el desfile de estrellas que arribaron a Anfield podrían generar que sea inalcanzable.

Sin embargo, los puestos y los perfiles a los que apuntó el equipo evidenciaron, con el paso de los partidos, que hubo áreas que no se reforzaron como debían.

Desde el inicio de la ventana de transferencias quedó claro que la prioridad de los Reds en el ataque, con la inminente salida de Darwin Núñez, era Isak, estrella de Newcastle y el mejor 9 de la Premier League junto a Erling Haaland. Pero las Urracas se negaron a desprenderse del sueco hasta que se paguen los 150 millones de euros que pedían. Por ese motivo, se decidió por firmar primero a Ekitike, de Eintracht Frankfurt, por 95 millones de euros, y quien tuvo un comienzo fructífero de cara al arco, con 5 tantos en sus primeros 8 cotejos.

Pero cuando finalmente Newcastle torció el brazo, en el último día del mercado, Liverpool no se resistió y convirtió a Isak en el futbolista más caro del fútbol inglés. Y el impacto estuvo muy lejos de ser el deseado. La presión por tener que ubicar a uno o el otro en el centro del ataque afectó negativamente el rendimiento de ambos: solo suma un gol cada uno desde septiembre. El sueco, puntualmente, acumula 5 partidos de Premier League y 3 de Champions League sin todavía poder estrenarse frente al arco en las dos principales competencias que afronta su nuevo equipo.

Vulnerable en zonas clave

Por si fuera poco, las grandes inversiones que hizo el campeón defensor en el ataque no se replicaron en dos puestos clave: el centro de la defensa y el mediocampo. Con las salidas de Jarell Quansah y Nathaniel Phillips, solo Virgil van Dijk, Ibrahima Konaté y Joe Gómez quedaron como las opciones de Slot en la zaga. La idea del club era apuntar a Marc Guéhi, titular en la selección inglesa, por quien Crystal Palace pedía 35 millones.

El acuerdo parecía cerrado, pero a último momento se cayó el fichaje de quien iba a reemplazar a Guéhi, Igor Julio, y las Águilas decidieron no vender a su estrella. Por consiguiente, el único jugador que llegó en esa demarcación fue el italiano Giovanni Leoni, de 18 años, por 31 millones proveniente de Parma, pero apenas jugó un partido antes de sufrir una rotura de ligamentos cruzados que acabó con su temporada.

Por otra parte, Liverpool también eligió no hacer ninguna inversión en la mitad de la cancha, zona en la que hoy cuenta con Ryan Gravenberch, Alexis Mac Allister y Wataru Endo. El neerlandés fue la gran sorpresa de la temporada pasada, un acierto total de Slot al colocarlo en un puesto donde nunca antes había jugado para convertirse en uno de los mejores del mundo. Pero en la actualidad está comenzando a sentir el desgaste de ser inamovible en el once titular, y sumado al fuerte bajón del argentino y el japonés, los Reds están pagando caro la poca rotación en la base.

Un arranque que tapó falencias

Por supuesto, muchas de estas cuestiones no habían sido advertidas cuando el equipo del norte de Inglaterra tuvo aquel comienzo brillante de su campaña. Pero esos 7 triunfos al hilo enmascararon problemas que luego se hicieron imposibles de ignorar.

Esa seguidilla se caracterizó en gran medida por su dramatismo. Liverpool parecía inevitable: sin importar su situación, siempre encontraba la manera de convertir en los momentos justos para llevarse los tres puntos. A Bournemouth, Newcastle, Burnley y Atlético Madrid les marcó pasados los 90 minutos. Pero lo que se discutía con menos asiduidad es que en tres de esos cuatro encuentros también le convirtieron dos goles.

La explicación de esa vulnerabilidad defensiva también se halla en sus movimientos del mercado. La idea del club fue dar recambio, de manera obligada, a sus dos históricos laterales: Trent Alexander-Arnold abandonó el club de imprevisto para pasar a Real Madrid, mientras que el nivel de Andy Robertson en la izquierda pedía un relevo. Para ambos puestos llegaron Frimpong y Kerkez desde Bayer Leverkusen y Bournemouth respectivamente, pero el primero apenas pudo jugar por sus problemas físicos y el segundo está demostrando serias falencias en la marca.

Por el perfil netamente ofensivo de los recién llegados, además del de Conor Bradley, formado en las inferiores del club, los rivales comenzaron a notar que contaban con amplísimo espacio para atacar en el contraataque y la pelota parada. Y aunque en las primeras fechas esa flaqueza se ocultó con los resultados, con el tiempo se hizo evidente, como lo demuestran las goleadas por 3-0 que sufrió recientemente ante equipos tan dispares como el Manchester City de Pep Guardiola y el Nottingham Forest de Sean Dyche.

Diogo Jota, un tema sensible

Los argumentos futbolísticos para el bajón de Liverpool son evidentes, pero también es sensato hablar del posible impacto psicológico que pudo provocar una noticia brutal para el equipo. El 3 de julio pasado, el delantero Diogo Jota, pieza clave y muy querido dentro del plantel, perdió la vida junto a su hermano en un choque automovilístico.

La muerte del portugués, que ocurrió justo antes de que el club volviera a los entrenamientos para la pretemporada, frenó en seco el ambiente de celebración que se había gestado como consecuencia del título de la Premier League en el curso previo. La tragedia golpeó de manera inequívoca a sus excompañeros e inevitablemente incomodó a los futbolistas nuevos que se integrarían a un grupo de luto.

Recientemente, Slot contó en conferencia de prensa que Jota, que es homenajeado por la hinchada Red a los 20 minutos de todos los partidos, sigue en los pensamientos suyos y de sus dirigidos: "Es totalmente evidente que extrañamos al jugador y a la persona. Siempre es bueno recordarlo en todo momento, por el tipo de jugador y persona que fue. Es imposible de medir lo que genera a los futbolistas y a los resultados. Lo último que haría es usarlo como excusa porque simplemente no lo sé".

Dentro de todo lo malo que está hoy atravesando Liverpool, todavía se puede consolar con el ejemplo de Manchester City. En la misma temporada que los de Slot arrasaron con la liga, los mancunianos, que defendían el título, pasaron por un momento muy duro a esta misma altura, cuando perdieron 6 partidos de 8. Con el cambio de año calendario, y a partir de un muy efectivo mercado de enero, el conjunto de Guardiola consiguió recuperarse y finalizó en la tercera ubicación, cómodamente dentro de los puestos de Champions League. A los Reds todavía le quedan 26 fechas para terminar con su mal pasar, pero necesita encontrar las soluciones rápido antes de que perder la liga sea la menor de sus preocupaciones.