Los Citizens tropezaron de nuevo ante Tottenham y necesitan una debacle de Arsenal mucho más improbable que en años anteriores.
Manchester City está sintiendo la presión de la pelea por la Premier League. El domingo parecía tener controlado su partido ante Tottenham tras irse al entretiempo con una ventaja de 2-0, pero para el final del encuentro los locales consiguieron el empate, que incluyó un espectacular "escorpión" de Dominic Solanke, y se acercaron mucho más al triunfo que los Citizens. Para el final de la fecha, los 4 puntos que lo separaban del líder Arsenal se convirtieron en 6.
El resultado en sí resultó un paso en falso para los dirigidos por Pep Guardiola, que habían reducido la distancia con los Gunners la fecha anterior en una carrera por el título donde parece que el margen de error es mínimo. Pero en especial el rendimiento en aquel segundo tiempo, afectado también por las decisiones que tomó el entrenador, ante unos Spurs que aún no ganaron en 2026, sí representa un motivo de preocupación mayor.
La igualdad se enmarca en un mes en que el asalto del conjunto mancuniano a la punta tuvo varios sobresaltos. Fue su cuarto empate en un lapso en donde también cayó en el Derby ante Manchester United y sumó un único triunfo, por 2-0 ante un Wolverhampton último y condenado al descenso.
Entre lesiones y bajones de rendimiento
Pep ha aludido varias veces a la dramática situación que atravesó su plantel con respecto a las lesiones como justificativo por el incómodo pasar de su equipo, y su argumento tiene ciertos fundamentos. En particular, la situación de la defensa es bastante delicada: Josko Gvardiol sufrió una fractura de tibia y no volverá en toda la temporada, y tampoco están disponibles John Stones y Rúben Días. Más adelante en la cancha tampoco ha podido contar con Savinho o Mateo Kovacic, una pieza importante del mediocampo.
Estos problemas llevaron al club a cortar el préstamo de Max Alleyne, juvenil que se encontraba en Watford, y a gastar 26 millones de dólares en Marc Guéhi a pesar de que su contrato con Crystal Palace terminara en seis meses. En el ataque también se concretó la llegada de Antoine Semenyo, uno de los grandes talentos de la liga, por 83 millones de dólares desde Bournemouth. El ghanés ya está teniendo un impacto inmediato, con 4 goles y una asistencia en sus primeros 5 cotejos vestido de celeste.
Tanto Alleyne como Abdukodir Khusanov han jugado muchos más minutos en la zaga de lo que el técnico hubiera querido, y se nota el bajón de calidad con respecto a los titulares habituales. Pero es aún más preocupante el rendimiento de muchos referentes que no han tenido los mismos problemas de lesiones. El regreso de Rodri al equipo tras perderse gran parte de la temporada anterior ha estado muy lejos del nivel previo a su rotura de ligamentos, Bernardo Silva también sufrió un declive con respecto a sus mejores años con Manchester City, e incluso el infalible Erling Haaland atraviesa una incómoda racha de tan solo 2 goles en sus últimos 11 partidos.
Guardiola y Rodri buscan explicaciones
La sensación de desconcierto también se extiende a los protagonistas. En su conferencia de prensa posterior al partido frente a Tottenham, Guardiola intentó explicar los motivos del bajón de sus dirigidos en el segundo tiempo: "Nos perdimos las jugadas de uno contra uno contra los laterales con nuestra gente arriba. No las aprovechamos… hay que intentar acabar las ocasiones mejor, las segundas jugadas, a veces las pierdes".
Pero las declaraciones del catalán no se ciñeron solo en la autocrítica, sino que también buscaron desdramatizar las causas y el impacto de la derrota: "Aprovecharon el momento y presionaron fuerte 10-15 minutos... a veces pasa, y más en la Premier, no podemos controlar todo el partido porque sería entonces un 0-4, tenemos nuevos jugadores también. No estamos fuera de nada, y menos con ocho o nueve jugadores fuera, seguimos en muchas competiciones. Faltan muchos partidos, son muchas competiciones y tenemos que seguír así".
Sin embargo, el momento más resonante de la conferencia llegó cuando Pep sugirió que el primer gol de Solanke, en el que la pierna de Guéhi se interpuso en su remate, debió ser anulado por el árbitro: "Si un central le hace eso a un delantero es penal, ¿no? Pero bueno, una más, de nuevo”.
De todos modos, la reacción del técnico fue mucho más pasiva que la de su capitán Rodri, cuyas acusaciones fueron mucho más directas y encendidas al dialogar con Stan Sport: “Es un partido tras otro... Yo nunca hablo de los árbitros. Respeto mucho su trabajo, pero tienen que prestar atención a estas cosas. Le pateó la pierna, es muy claro. Anticipó a Marc [Guéhi] y es una falta clara. Pero no es de hoy, son dos o tres partidos seguidos y honestamente no sé por qué".
"Sé que ganamos demasiado y la gente no quiere que ganemos, pero el árbitro tiene que ser neutral. Y honestamente para mí no es justo. Tenemos que prestar atención a estas pequeñas cosas, de lo contrario va a ser difícil porque esta liga es así, son los pequeños detalles y todo cuenta", remató el mediocampista.
La historia, del lado de Manchester City
Claro está que todavía queda mucho camino por recorrer, 14 partidos para ser precisos, y la historia ofrece una gran cantidad de ejemplos de remontadas aún mayores que los 6 puntos que hoy le lleva Arsenal a Manchester City. Sin ir más lejos, el antecedente más reciente de una remontada similar tiene a los mismos equipos, entrenadores y la mayor parte de los planteles como protagonistas.
En la temporada 2022/23, todo parecía indicar que los Gunners romperían con 19 años de sequía en la Premier League, y en abril, con 9 partidos por jugar, los de Mikel Arteta aventajaban a los de Guardiola por 8 unidades en la tabla. Sin embargo, los londinenses perdieron por lesión a dos de sus defensores más importantes, William Saliba y Takehiro Tomiyasu, y las consecuencias fueron catasróficas: en los 8 encuentros posteriores ganaron solo 2 contra 7 de los Citizens, incluyendo una paliza por 4-1 en un enfrentamiento entre sí, de camino a un histórico triplete.
De hecho, en la gran mayoría de las veces en que Manchester City debió enfrentar una pelea por el título sostenida con otro equipo, fueron ellos los triunfadores. Basta con recordar la temporada siguiente a la debacle, donde Pep y su equipo perdieron su último partido el 3 de diciembre. O las peleas con el Liverpool de Jürgen Klopp, donde dejó la vara tan alta que los Reds firmaron temporadas de 97 y 92 puntos y ni así se pudieron coronar.
El conjunto mancuniano incluso fue protagonista de otras dos grandes remontadas sin la presencia del catalán, en 2012 y 2014, para superar en la última fecha al Manchester United de Sir Alex Ferguson y al Liverpool de Brendan Rodgers respectivamente.
No obstante, aquel Arsenal vibrante pero endeble de sus últimos asaltos al título es muy distinto a la versión actual, un equipo mucho más aguerrido y difícil de quebrar que aprendió de los errores del pasado y actuó en consecuencia. Un cuadro que perdió apenas tres partidos en lo que va de la temporada y que pareció encontrarle la vuelta a los trámites contra equipos que se le cierran atrás, su debilidad en aquellas campañas. El camino que debe superar el máximo dominador de la Premier League de la última década es mucho más complicado que antes, y también debe resolver múltiples cuestiones internas. La ventana de tiempo se le cierra semana a semana.
