Con el partido restante entre ambos aún por disputarse, los dos equipos dependen de sí mismos para ser campeones de Inglaterra.
Luego de una temporada 2024/25 donde Liverpool prácticamente no tuvo rivales al título, esta edición de la Premier League presenta a dos contendientes de peso en Arsenal y Manchester City.
A falta de 10 fechas para el final, los Gunners corren con una ventaja de 5 puntos, pero tienen un partido más que los Citizens y todavía deben enfrentarse entre sí en el estadio Etihad, el próximo 18 de abril.
Arsenal, contra su propia historia reciente
Para los dirigidos por Mikel Arteta, la importancia de esta pelea por el título es de una importancia gigantesca, porque ya estuvieron donde están. En las temporadas 2022/23 y 2023/24 picaban en punta para romper la sequía sin ligas inglesas que se extiende desde los Invencibles de 2004, pero la presión que ejercieron los de Pep Guardiola fue demasiado irresistible, y en ambos casos claudicaron ante el máximo dominante del fútbol inglés en la última década.
Pero este Arsenal promete no cometer los mismos errores que los del pasado. Aquellos equipos fallaron, en gran medida, por su falta de profundidad en el plantel y disciplina defensiva cuando más necesaria era. Para ello se prepararon en el mercado con las llegadas de Cristhian Mosquera, Piero Hincapié, Martín Zubimendi, Eberechi Eze y Viktor Gyökeres, que le permiten estar preparados ante eventuales lesiones de su pareja "de gala", William Saliba y Gabriel Magalhaes, además de otras piezas clave como Martin Odegaard, Kai Havertz o Riccardo Calafiori.
También está reflejado en sus asombrosos números. La defensa de los del norte de Londres es la mejor de la Premier League, como lo demuestran los 22 goles que concedió en 29 encuentros, y los ¡16! tantos que pudo convertir gracias a su dominio de la pelota parada, su principal arma para contrarrestar defensas profundas.
Su gran campaña, sin embargo, no está exenta de baches. En varios puntos de la temporada, el peso de la expectativa pareció recaer sobre Arteta y sus jugadores, como en la racha de dos empates y la derrota ante Manchester United, donde sus hinchas despidieron al equipo con abucheos. O en otras dos igualdades al hilo frente a Brentford y Wolverhampton, último de la tabla, que le impidieron aprovechar la ventaja del partido de más con Manchester City. En esos duelos, e incluso en algunas victorias como el reciente 2-1 sobre Chelsea, algunos referentes del fútbol inglés criticaron el estilo de juego de Arsenal por no ser lo suficientemente expansivo y valiente, y así permitir que el rival entre de nuevo en los partidos y ejerza el control sobre los minutos finales.
La intervención providencial de Manchester City
Aún así, los mancunianos también han demostrado sufrir el final de los partidos. En choques recientes con Liverpool, Newcastle y Leeds United, los de Guardiola también cedieron parte de la pelota y la iniciativa en la segunda mitad, y aunque en el primero de esos duelos consiguieron una remontada agónica para ganar, en los otros dos sufrieron para sostener ventajas cortas de 2-1. Ambos clubes están sintiendo los efectos de una temporada larga y exigente desde lo físico, y Manchester City lo pagó con una plaga de lesiones en defensa en la primera mitad de la temporada y con una inusual sequía goleadora de Erling Haaland, su talismán.
Mientras que Arsenal se preparó para posibles situaciones incómodas en la pretemporada, los Citizens corrigieron curso mientras se desarrollaba. Ante los constantes problemas físicos y futbolísticos de defensores como Josko Gvardiol, Nathan Aké, Rúben Días y John Stones, que llevaron incluso a que el juvenil Max Alleyne fuera llamado de su préstamo en Watford, el club irrumpió en el mercado de enero para contratar a Marc Guéhi, símbolo de Crystal Palace, que junto al regreso de Días acomodaron notablemente la zaga. Y en el ataque se llevaron al mejor extremo de la liga, Antoine Semenyo, que le cambió la cara a la línea ofensiva y siguió su racha goleadora como si nunca hubiera dejado Bournemouth.
La Copa de la Liga, el parámetro
Antes incluso del duelo directo que los enfrenta en la Premier League, los dos equipos tendrán como antesala un partidazo que determinará dónde está parado cada uno. Ambos siguen vivos tanto en la liga como la Champions League, donde firmaron muy buenas campañas de fase liga, con lo cual normalmente la Copa de la Liga representaría la competición de menor prioridad para su temporada.
No obstante, sus buenos rendimientos en el torneo llevaron a que se encuentren en una final de Wembley el 22 de marzo próximo. Y aunque se trate de una copa "menor", no se debe menospreciar el impacto que puede tener festejar un campeonato con dos meses de competencia por disputar. Para el Arsenal en particular tendrá un condimento aún más especial, por ser Manchester City el rival que amargó al legendario Arsène Wenger en su última final (un categórico 3-0 en esta misma copa, que además representó el primer título de Guardiola en Inglaterra) y por la necesidad de volver a festejar un título tras seis años de la FA Cup que obtuvo Arteta en sus primeros meses en Londres.
Los calendarios de ambos clubes en el último tramo del curso, al menos en la liga, se presentan muy parejos. Los Sky Blues necesitan visitar a Chelsea y Everton y recibir a Brentford y Aston Villa, mientras que a los Gunners les queda enfrentar a Bournemouth, Newcastle y Fulham en su cancha y a Crystal Palace en Selhurst Park, el partido que cerrará su campaña. Los próximos tres meses no permitirán el más mínimo margen de error, y prometen una definición emocionante.
