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Hirving Lozano y la promesa de un gobernador

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Lozano realizó pruebas médicas del Napoli (0:33)

El jugador mexicano se presentó en Roma para hacer los exámenes médicos y estar listo para jugar en la Serie A. (0:33)

En 2007, Hirving Lozano tenía 12 años y esperaba la aprobación del gobernador del Estado de Hidalgo, Miguel Ángel Osorio Chong, para integrarse al equipo que representó a la entidad en la Olimpiada Juvenil de ese año. Había una promesa, si el conjunto armado por los Tuzos era campeón del torneo, el gobierno le patrocinaría siete categorías de fuerzas básicas.

“El gobernador le prometió al Pachuca que si ganaba le patrocinaba las fuerzas básicas, que era normal, era una labor social del gobierno. A partir de ahí comenzó el patrocinio del gobierno para fuerzas básicas, para las siete categorías”, cuenta Ángel la Coca González, coordinador de los visores de las divisiones inferiores del Pachuca en esa época.

Uno de los conjuntos juveniles de los Tuzos había ganado el derecho de representar al estado en la Olimpiada Juvenil y después del primer partido, Andrés Fassi se acercó con Ángel Coca González para preguntarle si era posible ganar el campeonato con el equipo que tenían registrado. El cazador de talentos le dijo que no: “necesitamos un portero, un defensa y un delantero, pero pues ya se jugaron las eliminatorias y todo. Si el gobernador la orden, se pueden registrar”.

“Después del primer juego me dijo Fassi que cómo veía al equipo. Le dije que con ese equipo no le íbamos a ganar a nadie, que necesitábamos un portero, un central y un delantero para competir, pero el problema es que ya estábamos fuera de tiempo. Si el gobernador da la orden, nosotros sí tenemos un portero, que después fue campeón del Mundo Sub 17 como suplente (José Manuel González), Arnold Rivas que no creció, pero jugaba muy bien y el Chucky Lozano, y terminaron por ser los tres refuerzos que agarramos”, recuerda el visor que descubrió a Cuauhtémoc Blanco.

El Chucky había llegado al Pachuca unas semanas antes. "Me lo recomienda Cesáreo Acosta, que tenía una escuelita del Pachuca", recuerda González. El problema es que cuando fue visto por los Tuzos, el ahora jugador del Nápoles tenía 11 años y "no existía su categoría en el Pachuca, que era la 1995, pero aún así lo metimos al proyecto".

“El equipo se armó bien, ganaba y ganaba, y la final era contra Jalisco. Ese estado siempre armó unos trabucos y la final se jugó con ellos, abrimos el estadio, se adaptó la cancha a las medidas que pedía la Conade y hasta fue la porra del Pachuca a apoyarnos. Ganamos, el Chucky anotó dos goles y terminó como campeón de goleo”, relata González. “A partir de ese evento se armó la categoría de 11 - 12 años en el Pachuca. El Chucky jugaba libre por la delantera y le pegaba bien a la pelota. Después volvió a ganar la Olimpiada en Culiacán a 14 años, destacó en básicas y a los 16 despegó”.

Con los goles del Chucky en una Olimpiada Juvenil, el Pachuca tuvo la oportunidad de afianzar su proyecto de fuerzas básicas.