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El consejo de Verona quiere que Mario Balotelli enfrente acciones legales por reclamos de racismo

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No aguantó más: Balotelli pateó la pelota a la tribuna y frenó el partido (2:39)

El delantero de Brescia no resistió los insultos racistas por parte de la hinchada del Verona, tomó la redonda con la mano y la sacó de la cancha. El árbitro lo apoyó y decidió parar el encuentro hasta que se detuvieran. (2:39)

Un grupo de concejales locales de Verona quiere que el gobierno de la ciudad tome medidas contra Mario Balotelli después de que se quejara de los insultos racistas realizados por un sector de la afición durante un partido en el estadio Bentegodi el pasado domingo.

El delantero de Brescia pateó la pelota contra la afición y amenazó con salir del campo a principios del segundo tiempo al señalar que algunos fanáticos estaban haciendo ruidos de mono. El tribunal disciplinario de la Serie A castigó a Verona con un un partido de sanción por abuso racial.

Balotelli, quien nació en Sicilia de padres ghaneses y fue dado en adopción cuando tenía tres años, se ha enfrentado a abusos racistas a lo largo de su carrera en Italia. Fue respaldado por el entrenador del Nápoles, Carlo Ancelotti, y Roma, entre otros, por su reacción el fin de semana.

Pero el alcalde del club y de la ciudad, Federico Sboarina, quien dijo que estaba presente en el partido, negó que se escucharan insultos racistas.

El martes, la Gazzetta dello Sport publicó una moción enviada al consejo de Verona por cuatro concejales proponiendo que "el alcalde y las oficinas legales de la municipalidad deben emprender acciones legales contra el futbolista y todos aquellos que atacan Verona difamándolo injustamente".

La moción agregó: "Ya no es justo que Verona sea señalado cuando, como en este caso, no ocurrió nada".

Mientras tanto, Verona prohibió la entrada al líder de un grupo de aficionados, Luca Castellini, después de que afirmara que Balotelli "nunca será completamente italiano".

Verona dijo que sus comentarios estaban en contra de los "principios y valores éticos de nuestro club".

Las autoridades italianas han sido criticadas durante mucho tiempo por los activistas contra el racismo por no hacer lo suficiente para abordar el problema, y el mes pasado Cagliari no fue sancionado después de que el delantero del Inter de Milán, Romelu Lukaku, supuestamente fuera víctima de abusos racistas por parte de la afición.

El tribunal consideró que los insultos contra Lukaku eran demasiado limitados en términos de "percepción real" para que se tomaran medidas.