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¿Cuál es el secreto de Valentina Murrieta para atajar penales?

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Valentina Murrieta: Orgullo mexicano y Guante de Oro en Sports Center (1:41)

Sergio Dipp y Ricardo Puig conversan con la portera de la selección mexicana sub 17, quien celebra el tercer lugar mundialista y su premio al Guante de Oro. (1:41)

La portera que ganó el guante de oro en el Mundial Femenil Sub-17 revela su ritual que la llevó a atajar cinco penales


Dice Valentina Murrieta que es por instinto. Así, la portera mexicana que ganó el guante de oro en la Copa del Mundo Sub-17 Femenil revela el secreto que le ayudó a detener cinco de 11 penales en el certamen que se jugó en Marruecos.

“Si te soy sincera me voy por mi instinto, soy más de lo que me diga mi corazón. Si me dice que me aviente a la derecha, para allá me aviento, y que sea lo que el destino quiera”, dice Valentina Murrieta, portera de la Selección Mexicana en la Copa del Mundo Sub-17, en entrevista con ESPN.

Murrieta sonríe y explica que antes de cada penal mira a los ojos a su adversaria “y ahí veo sí está nerviosa”. Notó que las jugadoras de Países Bajos estaban inseguras y en ese juego les detuvo tres penales, dos en tiempo regular y uno más en la tanda de penales. Su hazaña se volvió viral y en su cabeza se generó una nueva idea: “puedo ganar el guante de oro”.

“Desde antes, iba con la idea de ser la portera del Mundial, viendo a mi equipo, me enfoqué en la medalla de oro, pero cuando vi que estaba haciendo buen torneo, pensé en ir por el guante de oro y lo acabé ganando”, asegura la arquera mexicana, condecorada en la Copa del Mundo Femenil Sub-17, en la que México acabó en tercer lugar.

Detrás del instinto, también hay un ritual, que surgió en una ocasión que a Murrieta se le olvidó persignarse: “Esa vez no me acordaba si ya me había persignado y mejor me persigné tres veces”.

“Mi ritual es el persignarse tres veces, sacudirme, golpearme las piernas y los brazos, y hacer una cruz en la línea de meta y en cada lado del poste”, revela la arquera que juega en el América Femenil.

Todo inició en una noche que Valentina fue a ver jugar su papá, también portero, y hasta ahora, antes de cumplir la mayoría de edad, ya tiene un guante de oro, una de medalla de tercer lugar en un Mundial, y América la espera para el próximo torneo: “sé que hay más, pero debo mantener la humildad”.