Directivos y técnico de la Selección Mexicana ya decidieron que en marzo de 2026, a tres meses del Mundial, será convocado el español Álvaro Fidalgo, una medida desesperada en la búsqueda de un ‘salvador’.
Sólo pasa en México. Autoridades de la FMF, con la anuencia —y tal vez impulso— del técnico Javier Aguirre, contemplan que cuando falten tres meses para el Mundial 2026 se incorpore a la Selección Nacional un futbolista que para esas fechas obtendrá su pasaporte como mexicano.
No importará el estado físico y futbolístico del jugador, mucho menos que no haya sido parte del turbio proceso de cuatro años en el Tricolor que incluyó múltiples cambios de técnico y directivos, será convocado porque ya se decidió desde una oficina.
Existe un antecedente reciente de una situación similar: en una ‘innovación’ cortesía de los genios que manejan el balompié nacional, Julián Quiñones fue llamado para entrenar con el Tri cuando todavía no era elegible, bajo el argumento de que se fuera familiarizando con sus compañeros y con el sistema del entonces técnico Jaime Lozano.
Y en cuanto el colombiano de nacimiento finalizó el trámite, fue anunciado con bombo y platillo por el aparato de prensa de la Selección Nacional. México tenía a su nuevo ‘salvador’, al jugador distinto que marcaría diferencia.
¿Qué pasó después? Poco y nada, el andar del examericanista por el combinado nacional ha sido gris, lejos de convertirse en titular y mucho mucho menos en un referente en el ataque.
Hoy la nueva ocurrencia se llama Álvaro Fidalgo, mediocampista español que en reiteradas ocasiones señaló que no estaba entre sus planes defender la playera de México, pues su sueño, aunque guajiro, era ser convocado por la selección de su país.
Pasó el tiempo, lo convencieron y ya cambió de parecer. Irónicamente hoy que está lejos de su mejor versión recibió la pre convocatoria, pues Javier Aguirre aceptó públicamente que a finales de marzo de 2026 cuando sea elegible, “va para adentro”.
El llamado del americanista es otro acto desesperado por encontrar al héroe que ayude a la Selección Mexicana a salir de la medianía y a lograr, por fin, un papel decoroso en una Copa del Mundo.
El analista de Futbol Picante defiende la convocatoria posible del nacido en España y exjugador del Real Madrid al Tri.
Es el camino fácil: llama al naturalizado, ya después se verá en dónde puede funcionar —si es que puede funcionar—, cuánto tarda en adaptarse, en lugar de quién y para qué. Tú, ‘Vasco’, llámalo.
Fidalgo es un buen futbolista, por supuesto, además de que es un chico pensante fuera de la cancha, decente y hasta analítico… El cuestionamiento no es hacia él o su capacidad, lo que de nueva cuenta levanta ámpula y desata críticas —justificadas— son las formas, la improvisación, la nula planeación que existe tanto en Selecciones Nacionales como en la Federación Mexicana de Futbol.
El Tricolor no será más ni menos con Fidalgo ni llegará al sexto partido (Cuartos de Final) en el Mundial por su convocatoria. Tampoco marcará diferencia, ningún hipotético llamado lo hará, pues la crisis histórica de la Selección está directamente relacionada con en el escaso talento y la mala gestión del mismo.
Con la inminente incorporación de Álvaro en el primer trimestre de 2026 serán tres naturalizados en la Selección con altas posibilidades de representar al país en la máxima justa: Quiñones, Germán Berterame y el ya referido español.
Tres que tienen en común una cosa fundamental: a ninguno le alcanzaron sus recursos para ser convocado por su país de origen.
