2026 coloca a tres entrenadores a vivir azuzados bajo circunstancias muy distintas pero igualmente apremiantes: Larcamón, Jardine y Juárez
LOS ÁNGELES -- 2026 y dos torneos atípicos en la Liga MX. 2026 y el año en el que tres entrenadores vivirán bajo el hostigamiento permanente de la Espada de Damocles oscilando sobre su pescuezo.
2026 y dos torneos atípicos. El primero, este Clausura que arranca este viernes, sin el lastre ominoso del Play-In, y el segundo, el Apertura, con la posibilidad abierta de que la Multipropiedad se reduzca a sólo un grupo, el de Pachuca.
Pero, también, 2026 coloca a tres entrenadores a vivir azuzados por el ultimátum, bajo circunstancias muy distintas pero igualmente apremiantes: Nicolás Larcamón, André Jardine y Efraín Juárez.
1.- No uno sino dos... o tres
Nicolás Larcamón ha hablado con sus capos. Le abrieron la chequera y le limpiaron el vestidor. Le abastecieron de incondicionales y le extirparon las hemorroides del vestidor.
Con Miguel Borja y Agustín Palavecino, el plantel de Cruz Azul quedó redondeado para las exigencias del entrenador. Ya no debe preocuparse por las incomodidades que le generaban por los oscuros rincones del vestidor, tres futbolistas que -necesario decirse-, tuvieron un altísimo rendimiento y una enorme devoción hacia la institución: Nacho Rivero, Cuate Sepúlveda y Lorenzo Faravelli.
Pero, entre Víctor Velázquez e Iván Alonso ya no se conforman con un campeonato. La codicia y la capacidad de inversión les ha llevado a poner en la mesa de Larcamón más peso en la truculenta Espada de Damocles: quieren un Bicampeonato y hasta un Tricampeonato. Sí, la culpa es de los “malos ejemplos” de André Jardine y del Turco Mohamed, quien ha anunciado abiertamente que irá por su tercer título con Toluca.
¿Tiene Cruz Azul la mejor plantilla del torneo? Al menos, es la legión conformada estrictamente conforme a las urgencias de Larcamón, con los extraordinarios números de Palavecino con Necaxa, quien se reencuentra con José Paradela, y el veterano goleador Miguel Borja, El Colibrí colombiano, quien se perdería la primera fecha por burocracia pura: no tiene aún visa de trabajo. En este tema, se vieron lentos los abogados celestes.
Por eso, la imposición de la palabra ultimátum para este 2026 cabe perfectamente en las letras rojas del contrato de Larcamón. La calentura de un Bi o un Tri quedará supeditada a cumplir el primer objetivo.
Para aderezar más el entorno celeste, resulta que Cruz Azul deberá cambiar de escenario. A Pumas le molestó que el inquilino se adueñara de la cocina, la sala y además del tálamo nupcial. Ahora, La Máquina deberá pitar en Puebla, aunque en abril podría jugar en el Estadio Azteca.
2.- Dinastía interrumpida
Tras los anuncios de incorporaciones del América, los expertos de Futbol Picante analizan las necesidades del equipo de Jardine.
André Jardine tiene varias cuentas pendientes en el América, una de ellas es muy personal, y tiene nombre y apellido, los que, a propósito, se susurran apenas en Coapa, porque hieren los oídos de los directivos: Antonio Mohamed.
Jardine tuvo un caótico 2025 ante Toluca. A cada enfrentamiento ante los Diablos Rojos, organizaba cambios y ajustaba líneas. Revisaba videos y creía haber encontrado el antídoto contra el Turco, quien, con un par de movimientos, volvía a poner al América en su lugar.
André Jardine ha visto como, futbolística, emocional y profesionalmente, se le han caído las fichas. Contrataciones que simplemente no funcionaron: Kevin Álvarez, Víctor Dávila, Pantera Zúñiga, Rodrigo Aguirre, para enterarse además que Isaías Violante no puede ser un nuevo Alejandro Zendejas, ni Alan Cervantes un Jonathan dos Santos. ¿Allan Saint-Maximin? Muchas bicicletas, ornamentos, un par de golazos, pero corto en las expectativas.
Al América le hiere la ausencia de Henry Martín, quien otra vez tendrá que ver desde el hospitalillo el arranque del torneo. La maldición del número 9 estaba cantada desde que asumió ese número. “No creo en esas supersticiones”, dijo en su momento. Hoy, ese maleficio le clava al muñeco vudú una afilada desgracia tras otra.
Con la incorporación de Rodrigo Dourado, Jardine quiere regresar el sueño dorado a Coapa, pero especialmente al Salón Oval de Televisa, porque tras la sociedad con General Atlantic, Emilio Azcárraga Jean prometió que lloverían títulos como lágrimas en La Rosa de Guadalupe.
Emiliano Gómez, el delantero uruguayo del Puebla, es la apuesta final, de las Águilas, especialmente porque Henry Martín podría estar listo hasta la fecha tres o cuatro. El problema es que La Franja exige más de cinco millones de dólares por su goleador.
3.- Jefe puma absoluto
Efraín Juárez admitió que Pumas ha fracasado con él y los últimos 15 años.
Efraín Juárez también ha recibido la bendición de Pumas. La exigencia no puede ser semejante a la de Larcamón y Jardine, pero no habrá ni tiempo ni espacio para excusas en este 2026. El ultimátum exige protagonismo absoluto, para sacar a Pumas de ese cuadro patético de acólito de celebraciones ajenas. Dignificación de una franquicia importante en México.
César Garza y Juninho Vieira son dos de los refuerzos de Pumas. Elección directa del técnico, después del desliz escandaloso de sacar del retiro a Aaron Ramsey, quien terminó yéndose más compungido por la desaparición de su perro Halo, que por el vergonzoso paso por el equipo.
Ahora Efraín tiene el control absoluto del equipo, luego de forzar las renuncias de Miguel Mejía Barón y Eduardo Saracho. Difícilmente Raúl González, presidente, y Antonio Sancho –de triste paso por Tigres–, podrán controlar al explosivo y hormonal entrenador, que ha hecho de sus festejos, discursos y confrontaciones, escándalos innecesarios.
Por lo pronto, mientras sigue hurgando posibilidades en Europa, Efraín suma además de a César Garza y Juninho Vieira, a Tony Leone y Jordan Carrillo. Además, Pumas sabe que difícilmente alguno de sus futbolistas sería convocado a la Copa del Mundo, y eso le permitiría jugar la Liguilla con plantel completo.
La tolerancia habría sido mayor, pero Efraín Juárez ha ido quemando sus naves innecesariamente. Ha confrontado medios, jugadores y hasta a los porros de los Pumas de la UNAM, en el afán de convertirse en el pararrayos de las deficientes actuaciones de sus jugadores. Además, ha abusado recurrentemente del tema de las excusas. Desde algunas poco creíbles, hasta otras estrambóticas.
¿Y entre Tigres y Rayados?
Podría incluirse en el listado a Tigres y a Rayados. Pero, las circunstancias son diferentes. Es una exigencia totalmente regional, además de que Guido Pizarro jugó ya una final, y la perdió ante Toluca de manera dramática, con sus dos mejores hombres errando: Ángel Correa y Nahuel Guzmán. Crédito tiene.
Con Monterrey, queda claro que la permanencia de Doménech Torrent es tan sólida como un par de alfileres oxidados. Sigue ahí por el capricho de sus directivos de no reconocer que no sólo se han equivocado en la elección de los presuntos refuerzos, sino además en la de un entrenador que no ha cesado de faltarle al respeto a la institución.
¿Chivas? Deberá pagar la cuota de jugar sin seleccionados nacionales la Liguilla, y la maduración de futbolistas de raza y cuna. Gabriel Milito, lo sabe, no puede dar menos que en el torneo anterior, esta vez sin tener que depender de balas perdidas como Alan Pulido y Javier Hernández.
Pero, para los tres mencionados, por esa colisión y coalición de factores, queda claro que André Jardine, Nicolás Larcamón y Efraín Juárez estarán al pendiente de cómo oscila la Espada de Damocles sobre su erizado pescuezo.
