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América vivirá un purgatorio durante dos o tres torneos

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Ni vestigios del Tricampeón, el ocaso llegó y tomará dos o tres torneos poner de pie a un nuevo América competitivo


LOS ÁNGELES -- Ni vestigios del América Tricampeón. Quedan las crónicas y los trofeos. Quedan las memorias frescas y los blasones. Los festejos y los memes. Pero el patriarca de las burlas, la soberbia y del #ÓdiameMás del futbol mexicano, hoy se agazapa en la cruel intemperie de la crisis.

América 0-2 San Luis. Cierto, la expulsión de Ramón Juárez precipita, detona, el descalabro de las Águilas, que llegaban al 2026 con un cementerio privado y ominoso de tumbas de fracasos acumulados en 2025.

Pero antes de la expulsión de Juárez, originada por su incapacidad e inexperiencia para hacer la cobertura sin recurrir a la falta, un pisotón más circunstancial que intencionado, antes de esa roja, pues, América deambulaba, tramitaba sin aspiraciones reales ante San Luis.

Su mejor futbolista, el hombre orquesta, el embajador táctico de André Jardine, sigue ausente y tal vez reaparezca hasta el Clásico ante Chivas. Sin Alejandro Zendejas, América pierde intención, recuperación y la sociedad perfecta que urge a Álvaro Fidalgo, quien se paseó hoy tristeando, como Lazarillo sin dueño. El otro emergente, el Chiquito Sánchez, sigue entre algodones y chiqueadores.

Las malas noticias han anidado en El Nido de Coapa. El regreso de Henry Martín sigue sin fecha, y debido a sus altos salarios, no puede colocar ni a Víctor Dávila ni a Rodrigo Aguirre para buscar, ya sea al creativo en media cancha o al goleador que le urge al equipo.

Con el torneo ya en juego, y sin poder satisfacer las demandas de refuerzos de Jardine, lo cierto es que quienes lleguen, principalmente al enganche creativo, tardarán semanas antes de poder aparecer en cancha.

Además, sigue con jugadores en bajo rendimiento. Kevin Álvarez hace una deliciosa interpretación de maniquí de tianguis en la genialidad que se inventa Joao Pedro en el 2-0, además de que Cáceres queda plantado, inerte, víctima de una faena genial del brasileño naturalizado italiano.

Algo queda claro, el departamento de inteligencia deportiva del América vive una crisis neuronal severa. Tigres firma a Ángel Correa, Toluca presume a Paulinho, y Joao Pedro está más cerca de Europa que de echar raíces en México.

¿América? Apuestas lamentables, desde el caso de Javairo Dilrosun, uno de los mejor pagados en México, y que regresa malbaratado a la MLS. Además, claro, el caso de Saint-Maximin, que organiza sus pachangas breves, tribuneras, pero con bicicletas y amagues improductivos para las urgencias del equipo.

Preocupante para el América que incluso con igualdad de jugadores en la cancha, no mostraba una superioridad y ni siquiera posibilidad de igualar dignamente el jaloneo táctico con San Luis que, principalmente, entendió las horas bajas de un equipo leyenda para sacar provecho de ello, especialmente porque los potosinos venían de una derrota como local, ante un Tigres que ni siquiera pisó el acelerador.

Encima, América hoy no puede menospreciar a nadie, no puede ejercer la exquisitez burlona del #ÓdiameMás. Y le aguarda que le falten al respeto en fila equipos como Pachuca, Necaxa, y con los desafíos ante el Olimpia de Honduras dentro de la Concachampions.

Sí, quedará como una bonita leyenda la etapa del Tricampeón tras el desastroso 2025. Crónicas, trofeos, estampas, festejos, desfiles, memes, burlas, pero el ocaso ha llegado y tomará dos o tres torneos poner de pie a un nuevo América competitivo. Así de grave su crisis.