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Tan lejos de Bielsa... Y tan cerca del Tuca

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Veracruz "aplaude" a Tigres al termino del partido (0:37)

Los jugadores del club escualo aplaudieron de forma irónica a los jugadores de Tigres al no respetar el acuerdo durante la protesta. (0:37)

COLUMNA ‘EL PULSO’

CIUDAD DE MÉXICO -- El pasado 28 de abril, Marcelo Bielsa le ordenó a los jugadores del Leeds United dejarse marcar un gol, luego de que su equipo había anotado cuando el rival, Aston Villa, tenía a un futbolista lesionado en mediocampo.

El partido terminó con empate 1-1 y el Leeds vio sepultadas sus esperanzas por ascender de forma directa a la Premier League.

La histórica decisión de Bielsa le dio la vuelta al mundo y el técnico rosarino de inmediato se quitó de encima cualquier tipo de mérito.

“No se los regalamos (el gol), se los devolvimos. Los hechos son los que se vieron.

“El futbol inglés es reconocido en ese sentido (por la lealtad), por lo que no soy yo quien debe expresarse en un lugar donde esa forma de actuar es un valor”.

Ganar de cualquier modo o a costa de lo que sea no entra en la lógica de Bielsa, así esté en juego el ascenso de su equipo, mismo por el que trabajaron durante todo un año.

Casi seis meses después, el pasado viernes 18 de octubre, en Veracruz, se presentó la antítesis del ‘Fair Play’ vivido en el Ellan Road, casa del Leeds.

En medio de una lamentable agonía en la que los llamados Tiburones tienen más de un año sin ganar y medio sin cobrar sus sueldos, el equipo solicitó apoyo a la Liga MX y a sus clubes para manifestar su inconformidad hacia el dueño de la franquicia, Fidel Kuri.

Tras la advertencia de que no se presentarían al partido de la Jornada 14 ante los Tigres, si no les liquidaban los adeudos, los futbolistas del Veracruz creyeron una vez más en su presidente y en la intervención de la FMF, que les prometió apoyo para llegar a una buena negociación esta semana.

Todavía el mismo viernes antes del partido, Kuri concedió distintas entrevistas a televisoras en donde se atrevió a señalar que los jugadores se habían “equivocado” al manifestarse, al tiempo de asegurar que se jugaría.

Y sí, se jugó, pero los futbolistas quisieron dejar patente una protesta y no entraron en acción los primeros tres minutos del partido ante Tigres. Entonces, ocurrió lo inverosímil: el equipo del norte solo dio tregua 60 segundos y cometió la osadía de marcar dos goles ante un rival inmóvil... ¡Dos goles!

Uno de ellos, el 100 en el futbol mexicano del multielogiado francés André-Pierre Gignac... Vaya paradoja, el futbolista que más dinero gana en la Liga MX (junto con Guillermo Ochoa), decidió lanzar un tiro ante una portería sin resistencia y un oponente al que no le pagan.

Además del escándalo que le dio la vuelta al mundo, Tigres fue objeto de una cascada de críticas, representadas de forma ejemplar en los aplausos irónicos de los futbolistas del Veracruz al final del partido, que terminó 1-3 (1-1 en condiciones reales) en favor de los de Monterrey.

Al final surgieron versiones encontradas, pues mientras Carlos Salcido, estandarte del balompié nacional y referente de los Tiburones maltrechos, dijo que los Tigres estaban enterados de que, como protesta, no jugarían durante tres minutos; Guido Pizarro, capitán felino, aseguró que el acuerdo fue solo por 60 segundos.

Esas fueron las posturas oficiales; sin embargo, trascendió por medio de gente que estuvo en la cancha y vivió de primera mano lo sucedido, que la orden a los Tigres de solo parar por un minuto fue dada por su entrenador.

“Ataquen, carajo, vinimos a jugar”, les habría lanzado, según los reportes, Ricardo Ferretti... Y con ello se rompió el ‘pacto’ entre futbolistas de uno y otro equipo, así como el mínimo de la solidaridad solicitada por el Veracruz.

Tuca tiene 28 años ininterrumpidos dirigiendo en México y 40 radicando en este país, por lo que conoce como pocos las problemáticas del balompié nacional, no en vano ha rechazado una y otra vez dirigir a la Selección; sin embargo, ni con esos antecedentes fue capaz de demostrar un poco de empatía.

El técnico, tan elogiado por la efectividad de su sistema de juego
—pese a ser bastante mezquino considerando la materia prima con la que cuenta—, por sus títulos y disciplina, ese mismo técnico no pudo esperar tres miserables minutos para respaldar una legítima protesta... Sirviera o no para algo.

El brasileño, que alterna según su humor y el día de la semana, un Ferrari o un Mercedes Benz para trasladarse al entrenamiento de su equipo, y que en la calle es tan capaz de insultar a una señora como en una conferencia de prensa a los periodistas de forma sistemática, ese personaje no pudo esperar tres minutos para dar un espaldarazo a la causa del Veracruz.

Desde luego que el fondo de todo lo sucedido el viernes pasado es más complejo y ahí no tienen responsabilidad alguna los Tigres o Ferretti, si no la Federación y un personaje nocivo a todas luces para el futbol mexicano: Fidel Kuri.

A Tigres solo se le pedía apoyar de forma mínima, solidarizarse, ser empático, mandar un mensaje de unión, responder a la altura del equipo grande con que sueña convertirse.

Pero Tigres y su decano entrenador demostraron una vez más que el dinero no compra la clase, la ética, los valores ni mucho menos la cultura deportiva...

Querido —todavía— futbol mexicano: Tan lejos de Bielsa y tan cerca del Tuca...