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Seducidos por la inmediatez

Un joven está en frente a su TV y selecciona, dentro de las múltiples opciones disponibles, la que, por la imagen de la portada, cree va a satisfacer sus deseos. Comienza a ver la serie seleccionada y a los tres minutos, gran decepción, no era lo que buscaba y comienza a elegir otra alternativa. Un minuto después, este joven inquieto atina en la selección y, sin pagar las consecuencias de su primer mala decisión, acierta en la segunda y recibe una recompensa inmediata.

A medio capítulo le comienza a dar hambre, sabe que con un solo click podrá disfrutar en menos de 30 minutos cualquier platillo que se le antoje sin salir de su casa, recompensa inmediata. Cómodo, al parecer satisfecho, disfrutando de la serie de acción y una rica pizza, se da cuenta que no es suficiente, por ello decide “compartir” el momento subiendo una foto y también un comentario sobre los actores, al instante, tan sólo segundos después de subirlos, los likes, comentarios, retweets, shares (todas ellas recompensas inmediatas), se hacen presentes. Bienvenidos a la cultura de la inmediatez, la cual, desde mi parecer, afecta en mayor medida a los jóvenes, y créanme, el deporte puede hacer mucho para confrontarla.

El mismo joven del capítulo anterior es también un aficionado al fútbol. Suele practicarlo de forma organizada y pertenece a una selección de un club bastante bien organizado. El joven entrena todas las tardes, de lunes a viernes sin excepción, sabe que para ganarse un lugar en el partido del fin de semana no puede faltar ni un día, además debe de llegar puntual, ni un minuto tarde por que el entrenador es bastante exigente y no deja entrar a quienes lleguen después de la hora. Sabe también que cumplir con esos requisitos es lo mínimo indispensable, después debe de mostrar compromiso y esfuerzo en cada uno de los trabajos, comprender y asimilar las indicaciones mejor que los que juegan en su posición, y por último, debe mostrar dentro del terreno de juego que puede cumplir con las responsabilidades, tratando de cometer el menor número de errores y así ganarse la confianza del DT. Todas las tardes, de 3:00pm (hora que sale de su casa) a 6:00pm (hora que acaba el entrenamiento) se juega la oportunidad de hacer lo que más disfruta, ser parte del 11 inicial el fin de semana.

Un joven deportista sabe, o por lo menos al poco tiempo de practicar se da cuenta, que las recompensas nunca son inmediatas. El deporte como cualquier disciplina requiere perseverancia, constancia, compromiso, sacrificio (y me podría seguir con una larga lista) para poder comenzar a sentir un aumento en el rendimiento. Un joven deportista, a base de experiencias, también asume que a pesar de poner todo su esfuerzo y seguir cada una de las virtudes previamente listadas, la recompensa nunca llegue esa temporada, o en ese equipo en particular, pero quiere seguir intentando. Un joven deportista, quizá pocas veces de forma consciente, está todos los días aprendiendo que el trofeo está en el camino, y que no hay mayor satisfacción que el sabor de lo que se logra con el sudor de la frente.

Una de las mejores armas que como sociedad tenemos para combatir la cultura de la inmediatez, donde la recompensa es siempre otorgada de forma inmediata, es el deporte. Cuando explico la situación del joven en el primer párrafo, donde busca satisfacer, hasta cierto punto deseos nobles, como el entretenimiento, el hambre o aceptación social, quizá las consecuencias de optar por el “atajo” no sean tan graves. Si tomar el camino corto se vuelve una mala costumbre, buscando obtener beneficios siempre bajo la ley del menor esfuerzo y con cero compromisos de asumir los costos; ¿qué va a suceder cuando este joven se convierta en adulto y necesite enfrentar retos más complejos propios de la edad? El robo, la mentira, el chantaje, las drogas y el alcohol, son solo algunos ejemplos de falsas respuestas que la vida nos da para evadir la realidad y obtener recompensas inmediatas.

Por lo común en el día a día, parecería normal lo acostumbrados que estamos con tanta comodidad a obtener siempre recompensas al instante, y el deporte, en cualquiera de sus disciplinas, debe de estar más que nunca presente para recordarnos, en especial me ocupan los jóvenes, que los logros que mayor satisfacción nos brindan son los obtenidos tras muchos esfuerzos y sacrificios. El deporte, una vez más, como posible solución a un problema de actualidad.