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El rescate de Chivas ante el inminente naufragio en el torneo

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¿Qué podría salvar la temporada de Vucetich en Chivas? (2:25)

La irregularidad del Rebaño en el presente torneo y las recientes declaraciones de su entrenador podrían significar un nuevo cambio en la dirección técnica del equipo. (2:25)

LOS ÁNGELES -- “¡Música para ahogarse! ¡Esto es Primera Clase!”, línea de la cinta Titanic. A Chivas se le agota el tiempo. La orquesta que tocaba vals en enero, hoy organiza coreografía con la Marcha Fúnebre de Chopin.

“En tiempos de naufragio, sólo carga con tu sombra”. Y el Guadalajara naufraga. El capitán no ve la tormenta. Se preocupa más por la impoluta vajilla que por el enorme orificio en la quilla del barco. Víctor Manuel Vucetich tararea un valsecito, mientras la orquesta interpreta Tocata y Fuga de Bach.

Chivas tiene 13 puntos. El Repechaje está a siete u ocho de distancia. Debe disputar 12 aún. El problema es que cada jornada es una emboscada: Xolos, Monterrey, Atlas y Tigres. Todos, hasta Tijuana, lo miran con menosprecio.

Cruz Azul agrandó la grieta en el zozobrante barco, el pasado sábado. A su estilo, goleando 1-0 (Jonathan Rodríguez). En el segundo tiempo, tras el gol, Vucetich pasó del temor habitual a la temeridad inusual. Chivas mejoró, pero ya se desangraba conforme avanzaba el reloj.

En futbol, se le llama el Síndrome del Clutch (embrague), cuando un técnico primero mete la pata y después hace los cambios. Vucetich es un Fórmula Uno en este tema. Tiene tres meses ratificándolo.

Para treparse al último bote de rescate, Chivas necesita invocar el número de alguien, también con cuernos y patas de cabra: La Bestia, el Anticristo, algo poco recomendable en tiempos de agonía. Necesita el 66.6 por ciento de los puntos en disputa para llegar al puerto miserable de los menesterosos: el Repechaje.

A veces parece que el capitán del barco quiere hundirlo. Manda al timonel de mesero y al croupier del casino a tomar el timón. Ha repetido alineación, en hombres y posiciones, una sola vez en casi 30 juegos. Las amas de llaves de este Titanic ya estudian cartografía.

José Juan Macías, el marinero más completo del barco en desgracia, tras un ejercicio notable con el León, ahora resulta ser más torpe que el deshollinador de las chimeneas del buque. Vucetich ha desautorizado a todos y cada uno de sus futbolistas. Los ha hecho aparecer como inútiles. Y claro, los jugadores piensan lo mismo de él.

El ex Rey Midas, nuevamente, muy a lo Poncio Pilatos, usa a su plantel como jerga para limpiarse sangre no tan inocente: “Hemos buscado las formas y las variantes para encontrar un grupo (de jugadores) que en un momento dado pueda ser más responsable en el sentido de los resultados”.

El almirante mantiene un silencio cómplice. Ricardo Peláez luce contemplativo. O no quiere o no puede o no sabe. Lo que sea, es grave. Y si es todo junto, lo suyo, es más grave que lo de Vucetich.

El ex Rey Midas debe entender algo muy simple: debe comenzar los partidos como los cierra y cerrarlos como los abre. Pero, ha elegido al revés. Y no le preocupa un despido: “Los técnicos siempre comemos al lado de las maletas ya listas”.

Así, en las horas previas al desastre, ¿cuál es el plan de contingencia del Guadalajara? ¿Qué hay rescatable cuando el entrenador arrojó ya todo al crematorio?

1.- EL REPECHAJE…

Es la ruta de escape. Lleva del desastre al espejismo de la mediocridad. No es imposible, aunque parece improbable. Pero es el primer punto de alivio para poder ejecutar otras maniobras de rescate.

2.- SUMAR UNIDADES…

Le urge arañar puntos que alejen al Guadalajara de volver a caer en las catacumbas de la Tabla de Cocientes. De seguir así, en un año deberá buscar 120 millones de pesos extras, porque la aritmética de sus últimos dos años, lo coloca en zona de riesgo.

3.- SÁLVESE QUIEN PUEDA…

Otra prioridad es rescatar su materia prima. Cierto, varios jugadores han dejado de ser ejemplares, profesionales, pero algunos se redimieron para ser útiles.

Algunos merecen una nueva oportunidad. Alan Torres, Fernando Beltrán, Alejandro Mayorga, Alexis Vega, Uriel Antuna, Canelo Ángulo, Chicote Calderón, y obviamente Macías. Sólo necesitan de alguien que los blinde con confianza y los coloque en su posición natural.

Además, después de este paupérrimo torneo, las cartas de cada uno de los futbolistas se ha visto devaluada. Si antes costaban más de lo que valían, tal vez, en otras manos, puedan valer más de lo que hoy cuestan.

4.- BANCARROTA…

Financieramente, el Guadalajara puede verse damnificado. Tiene contratos por negociar. De todo tipo. Patrocinadores y televisión. Amaury Vergara no ha sabido negociar.

Pero, nadie paga más por un equipo devaluado. La prueba es su estadio. Recibió una miseria por ceder el nombre a Akron. La venta de camisetas en el último año tiene el registro más bajo desde que lo compró Jorge Vergara.

5.- SUS RAÍCES…

Atender a sus fuerzas básicas. Tiene un personaje enamorado de ese proceso, aunque íntimamente quiere volver a dirigir en Primera División y hacerlo con el grupo de jugadores que ha moldeado bajo su idea.

Marcelo Michel Leaño tiene un perfil sobre la estructura idónea para Chivas. Necesita perfeccionarla, pero los jugadores que ha formado y recomendado deberían bastarle al Guadalajara para que en un par de años, a lo sumo, su columna vertebral sea de casa.

Pero, hoy, el Guadalajara ha dejado de ser apetitoso hasta para los sueños infantiles de futbolistas en ciernes. El fracaso es más ostentoso si se viste de rojiblanco.

Lo más penoso para el Guadalajara es que, en estos tiempos de naufragio, ya ni siquiera puede apelar a la historia. Hoy, Chivas es indigno de su pasado, del Campeonísimo.

Hoy, diría el Dante, “no hay mayor dolor que recordar los tiempos felices desde la miseria”.