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Máquina de ilusiones  

Toño Rodríguez ESPN

Cruz Azul quería el título y se notó tanto en el desarrollo del partido como en los últimos minutos

Después de 48 días de jugar la final de vuelta del Guardianes, Cruz Azul tomó las cosas donde las dejó y venció con solvencia a León para quedarse con el título de Campeón de Campeones, usando una alineación estelar y mostrando un enorme deseo por seguir llenando sus vitrinas.

Lo hicieron como para no dejar dudas de que este proyecto es serio y de que no se van a conformar con un logro que fue histórico, pero que ahora forma parte de su pasado y no los va a definir como generación, porque van por más y ya cuentan sus trofeos en plural a tan solo seis meses de la llegada de Juan Reynoso a la dirección técnica.

Cruz Azul fue ambicioso repitiendo ocho jugadores en relación a la final, y los únicos que no estuvieron fue por convocatoria nacional, pero su espíritu de campeón no cambió ni el entendimiento entre sus piezas, que funcionaron mejor que las del rival e hicieron gala de los atributos que les valieron ser el mejor equipo del futbol mexicano: solidez defensiva y contundencia.

Tan en serio se lo tomaron que Jonathan Rodríguez y Yoshimar Yotún fueron titulares con menos de una semana de trabajo en la Noria, sin que a Reynoso le temblara la mano para ponerlos dada la carga de trabajo que han tendido este verano con su participación en la Copa América.

Pero Cruz Azul quería el título y se notó tanto en el desarrollo del partido como en los últimos minutos, cuando los suplentes estaban al borde de la línea de banca esperando el final para salir a celebrarlo como si se tratara del bicampeonato de liga, sin importarles que para muchos el Campeón de Campeones se trate sólo de un juego de raiting, lo que habla del nivel convencimiento que Reynoso ha logrado en el plantel.

Dentro del buen trabajo en general, Santiago Giménez se merece una mención especial por la entrega que mostró tan rápido como entró de cambio, estuvo acertado en sus decisiones, se combinó de forma efectiva con los mediocampistas y permitió que Rodríguez tuviera más espacio para explotar de cara a la portería. Santi convirtió la decepción de quedar fuera del verano tricolor en motivación celeste.

Este plantel ya se deshizo de un padecimiento mucho más graves que una posible campeonitis, para la que parecen estar vacunados con un primer gran paso, mostrándose tan serios como lo fueron en mayo y manteniendo la etiqueta de rival a vencer para la nueva temporada que está por comenzar.