<
>

¿Qué puede aprender Chicharito Hernández de las carreras de Checo Pérez y Canelo Álvarez?

play
Javier Hernández con el objetivo de restablecer su imagen de jugador en el LA Galaxy (2:19)

Después de una temporada perdida, Chicharito Hernández podría haberse encontrado a sí mismo y desea pagar la deuda que tiene con la fanaticada y el equipo de Los Ángeles. Rafa Ramos con el análisis. (2:19)

Nacer en Guadalajara se convirtió, repentinamente, en un sinónimo de éxito, al menos en el ámbito deportivo. Claro, siempre ha habido representantes de la Perla Tapatía que han destacado en el deporte mexicano, pero una generación especial nació entre 1988 y 1990, en especial tres deportistas que han llegado a la élite en distintas disciplinas.

Sin embargo, los caminos recorridos por Javier Hernández, Sergio Pérez y Saúl Álvarez reflejan un contraste: Chicharito alcanzó la cima hace una década y desde entonces ha ido a la baja, mientras Checo y Canelo han despuntado hasta llegar a alturas insospechadas, los tres con reconocimiento internacional, pero la diferencia es que el delantero del LA Galaxy parece enfrentar el ocaso de su carrera, mientras el piloto y el boxeador disfrutan del cenit.

Sería imposible comparar su desempeño, por ser tres disciplinas tan distintas y tan distantes. Menos sus ganancias, pues es bien conocido que los futbolistas ganan muy por encima de otros deportes.

En ese sentido, Canelo, quien hoy enfrenta al turco Avni Yildirim en Miami, ya tuvo de uno de los mejores contratos en la historia de todo el deporte, pero la pandemia lo echó abajo y terminó independizándose en el aspecto promocional, algo que difícilmente podrían hacer el Chicharito o Checo Perez.

Javier Hernández comenzó su carrera como un prospecto interesante en Chivas, con una mentalidad destacada que le hizo pensar en darse por vencido ante la falta de oportunidades en Primera División. Se perdió el Mundial Sub 17 de Perú 2005, en el que México fue Campeón del Mundo, y parecía decidido a renunciar a su sueño. Pero bastaron algunos buenos torneos en México y un despunte en 2009 para convertirse en la sensación del futbol mexicano y conseguir un contrato de ensueño con el Manchester United.

Llegó a Inglaterra y triunfó, al ganar dos veces la Premier League y jugar una Final de la Champions League. Su salida tras cuatro temporadas causó conmoción, pero más porque fue al Real Madrid, donde tuvo algunos destellos. Pero sería en Alemania donde tendría su mejor temporada en el aspecto individual, con 26 goles en la temporada 2015-16 en el Bayer Leverkusen. Después de convertirse en el máximo anotador de la Selección Mexicana, Chicharito comenzó un proceso de degradación que lo llevó al West Ham, Sevilla y actualmente el Galaxy, donde vivió un 2020 de terror, afectado evidentemente por la pandemia, pero sin dar los resultados que se esperaban para justificar su regreso de Europa a una edad en la que podía seguir en el mejor nivel.

Chicharito dejó de ser convocado al Tri y su vida personal, siempre bajo mayor escrutinio, comenzó a ser más tema de conversación que su actividad deportiva. Antes sabía manejarlo, cuando el éxito en el Manchester United le dejaba espacio para no discutir su manera de vivir.

Ahí es donde Canelo, en cierta medida, y principalmente Checo, dan una fuerte lección al Chicharito, quien siempre tuvo una actitud de humildad frente a las cámaras, pero terminó enredado en un personaje sombrío y cuyos temas familiares y de mentalidad terminaron en boca de todos, mientras extrañaba las tardes gloriosas en Old Trafford o el BayArena.

En ese sentido, el Canelo Álvarez comparte con Chicharito que han tenido que lidiar con detractores a su trabajo. De Hernández se dice comúnmente que es un goleador con suerte y nada más, se le señala su falta de técnica y que ha triunfado gracias a una tenacidad que no es nada del otro mundo.

Lo mismo con Canelo. Pese a los buenos resultados, se le cuestiona no enfrentar a los mejores rivales, pero los contratos millonarios dicen otra cosa. Es el mejor libra por libra de la actualidad, y vaya que lo ha demostrado, pero mucho de su éxito se debe a su labor altruista, al ser uno de los deportistas que más apoya las causas de quienes menos tienen. Eso es algo que Chicharito ha explorado muy poco, y si bien es alguien dispuesto a ayudar, no se puede comparar con la labor que hace el Canelo.

Checo Pérez es, por mucho, más discreto que los otros dos. Su deporte se lo permite, al ser una disciplina con otro tipo de fanáticos. El deporte del automovilismo ha forjado grandes ídolos, y Checo ha ido escalando muy lento pero con un paso sostenido, hasta conseguir en 2020 su mejor temporada en la Fórmula Uno, con su primer triunfo y el salto a la escudería Red Bull, con la que debutará esta temporada.

Su disciplina le permite tener una vida más discreta, con un manejo excelente de sus relaciones públicas, algo que Chicharito no ha podido controlar, pese a vivir en Estados Unidos y tener una oportunidad de vender su imagen mejor que nunca en su carrera. Lamentablemente, llegó como estrella a Hoolywood, pero se olvidó de brillar en la cancha, y hoy es una sombra perdida entre pobres resultados con el Galaxy, que vivió una de sus peores temporadas en la MLS.

El éxito llegó a estos tres deportistas contemporáneos de Guadalajara, aunque en el caso del futbolista pareció llegar muy temprano. A punto de cumplir 33 años, Chicharito vive un declive (deportivo), no económico, pues tiene uno de los mejores sueldos de la MLS, pero su rendimiento no es el que mostró hace 10 años.

Con dos años menos, Checo y Canelo muestran un crecimiento sostenido y el futuro pinta óptimo para ellos, gracias a una disciplina y al buen manejo de sus relaciones públicas, algo que Chicharito olvidó hace mucho tiempo, además de los goles, que siempre será lo más importante.