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La intensidad no se negocia en esta Copa del Mundo y Argentina lo sabe bien

Lionel Scaloni sabe lo que es caerse y levantarse en esta Copa del Mundo: de la derrota ante Arabia a quedar primero en el Grupo para jugar con Australia AP

DOHA (Enviado especial) -- Intensidad. Concentración. Constancia. En esta Copa del Mundo, los seleccionados más poderosos deben apoyar sus indiscutibles y numerosas virtudes técnicas en estos valores. Si no lo hacen, pueden correr riesgos severos frente a rivales de menor jerarquía pero que a base de ganas y coraje pueden complicarles la vida, algo que quedó demostrado en primera fase. Lionel Scaloni y Argentina lo saben muy bien porque ya lo han sufrido y se han recuperado de eso.

Quizás esta sea una de las principales armas de la Albiceleste de cara al comienzo de la fase de eliminación directa. Ya conoce la frustración en este campeonato. La vivió muy rápido y la tuvo que combatir. Desde el segundo partido comenzó a jugar duelos de vital importancia, en los que otro tropiezo podía ser lapidario. Comprendió que si había algo innegociable en Qatar 2022, eso era la seriedad para enfrentar a cualquier rival. Relajarse no es una opción para los que sueñan con estar el 18 de diciembre en Lusail.

Salvo Inglaterra, Países Bajos y Croacia, el resto de los candidatos han perdido al menos un partido. Ha sido la primera ronda más pareja de la historia, la más emotiva y la más disputada. Las diferencias de calidad están borroneadas por el carácter de los seleccionados más modestos, que perdieron la timidez y han salido a golpear a los gigantes. Entonces, no perder el foco será imprescindible desde los octavos de final.

Australia era el rival menos exigente que podía esperar Argentina. Francia con sus figuras, Dinamarca con su funcionamiento y Túnez con su "localía" se presentaban como adversarios más complejos, pero el conjunto de Graham Arnold dio el golpe y, con seis puntos, quedó segundo en el grupo D. Más allá de esta lectura simplista y superficial, la Albiceleste debe mantener y potenciar la actitud que tuvo contra México y Polonia. Si lo hace, su favoritismo será claro.

"Estén todos atentos. Vamos a necesitar a los 26". Eso les dijo Scaloni a sus futbolistas a horas del duelo en el estadio Ahmed Bin Ali. Y es una frase con mucho significado. Que cada uno de los integrantes del plantel esté enfocado en el partido y listo para jugar implica que el colectivo esté con todos los sentidos puestos en el desafío. Que no haya posibilidades de distracciones, de desconcentraciones involuntarias. Sostener este mensaje es fundamental en un equipo cuyo funcionamiento futbolístico ya quedó demostrado que está bien aceitado.

El cuerpo técnico utilizó a 20 de los 23 jugadores de campo y solo Juan Foyth, Paulo Dybala y Ángel Correa todavía no sumaron minutos. Lo que significa que aquello de "vamos a necesitar a los 26" es más que una simple frase. Es una convicción. Hubo cambios en el once titular en todos los encuentros y pocos tienen su lugar asegurado. Quizás, solo los miembros de la columna vertebral: Emiliano Martínez, Nicolás Otamendi, Rodrigo De Paul y Lionel Messi. Ellos sostienen con personalidad a un equipo que cada vez ha jugado mejor en el torneo.

La intensidad es lo único que no debe negociarse en este Mundial. Quien no la sostuvo durante los 90 minutos, perdió. En un torneo con semejante ritmo en los partidos, no tener constancia puede ser letal. "Se define por detalles", dice el lugar común y pocas veces estuvo tan en lo cierto. Aprovechar los momentos de partidos parejos marcará desde ahora la diferencia entre seguir en carrera y volver a casa. Entre la ilusión y la tristeza absoluta.

La parte más difícil para Argentina está hecha, porque la maquinaria de la concentración y la persistencia ya fue encendida tras la derrota contra Arabia. El espíritu competitivo de este grupo es indiscutible y está en pleno auge, justo cuando más necesario es. Con la cabeza fortalecida y los pies precisos, el camino puede ser muy placentero. Messi y sus compañeros lo saben bien.