Italia e Irlanda del Norte volverán a verse las caras en marzo del próximo año por el repechaje de la UEFA, en un duelo que definirá un boleto al Mundial 2026. La Azzurra, que viene de quedarse afuera en las repescas para Qatar 2022 y Rusia 2018, se enfrenta a un viejo verdugo.
El vencedor de esta semifinal del repechaje de la UEFA visitará al ganador del cruce entre Gales y Bosnia, ahí si por el pase al Mundial 2026. Pero claro, primero hay que ganar esta llave y sus fantasmas.
Este cruce entre italianos y norirlandeses revive uno de los episodios más recordados de las eliminatorias europeas: la histórica clasificación de Irlanda del Norte al Mundial 1958, cuando dejó fuera a la selección italiana en una clasificación tan intensa como dramática.
Irlanda del Norte vs. Italia y el recuerdo de la Batalla de Belfast
Aquella eliminatoria para Suecia 1958 estaba compuesta por tres selecciones: Italia, Irlanda del Norte y Portugal, que se enfrentaron entre sí a doble partido. El ganador del grupo se quedaría con el pasaje directo al Mundial.
La joven Irlanda del Norte, dirigida por Peter Doherty y con Danny Blanchflower como referente dentro del campo, venía mostrando progresos importantes: combinaba estabilidad, juego colectivo y un plantel que llevaba años trabajando junto, algo muy poco frecuente para la época.
El camino empezó con un valioso empate 1-1 ante Portugal en Lisboa, una señal de que el equipo estaba listo para competir en serio en el plano internacional. Sin embargo, el cruce contra Italia prometía ser la verdadera medida. Los italianos, campeones del mundo en 1934 y 1938, confiaban en recuperar su poderío tras dos décadas de resultados irregulares.
Lo demostraron en abril de 1957, en Roma, cuando derrotaron 1-0 a Irlanda del Norte con gol de Cervato, en un equipo donde destacaban los uruguayos Juan Schiaffino y Alcides Ghiggia, campeones del Mundo en el Maracanazo de 1950, que entonces militaban en la Serie A.
En mayo, Italia se complicó sola al perder 3-0 con Portugal en Lisboa. Irlanda del Norte había hecho su trabajo ante los lusitanos y con un claro 3-0 llegó a la jornada final con chances de jugar el Mundial. Debía ganarle a Italia en Belfast para conseguirlo.
El decisivo encuentro estaba programado para el 4 de diciembre de 1957, pero una densa niebla en Londres impidió que el árbitro designado, Istvan Zsolt, húngaro, director de la Ópera de Budapest, llegara a tiempo. Las autoridades de ambos países acordaron jugar igualmente el encuentro como amistoso y reprogramar el partido oficial para semanas después.
La reacción del público no fue la mejor: las más de 50.000 personas que llenaban Windsor Park se sintieron engañadas. El amistoso acabó en empate 2-2 y terminó en escándalo, con invasión de campo, golpes, disturbios. La policía debió intervenir para dispersar a los indignados aficionados que ingresaron al campo para sumarse a la pelea entre los futbolistas. Desde entonces se la recuerda como la "Batalla de Belfast”.
La tensión postergó el partido por los puntos para enero de 1958. Italia necesitaba solo un empate para clasificar; Irlanda del Norte estaba obligada a ganar. Los visitantes contaron con figuras de renombre internacional, pero el equipo local jugó el partido de su vida. Con goles de Jimmy McIlroy y Wilbur Cush, Irlanda del Norte ganó 2-1 y selló una clasificación histórica. Italia, contra todos los pronósticos, quedó fuera del Mundial por primera vez en su historia.
Hoy, casi siete décadas después, ambos equipos volverán a enfrentarse por un lugar en el Mundial 2026. Otra vez con presión, otra vez con historia, y otra vez con la sensación de que Irlanda del Norte e Italia jamás juegan un partido cualquiera.
