Aguirre ya no tiene mucho qué descubrir entre la prole futbolera de la que dispone. Todos ubicados en la medianía
LOS ÁNGELES -- Una ruta crítica. Ocho partidos de preparación para la Selección Mexicana rumbo al Mundial 2026. Una concentración de casi 40 días. La Liguilla del Clausura 2026 sin seleccionados, que se reportan el 30 de abril. Eficiente logística gestionada para las familias de los jugadores durante el Mundial. Sólo hay que arrojar los dados en el Monopoly del Tri.
Nada puede fallar. Nadie puede fallar. Se concedió una carta blanca al Tri de Javier Aguirre que envidiarían seguramente los otros 47 participantes de la Copa del Mundo 2026. Nada debería fallar. Nadie debería fallar...
1.- Excepto, claro, que el chef en turno y su grupo de pinches (ayudantes de cocinero) no tienen una Estrella Michelín.
2.- Excepto, claro, que los jugadores importantes en los clubes europeos se reportarán un par de semanas antes de arrancar el Mundial.
3.- Excepto, claro, que aún no tiene un portero titular confiable, y que hay muchas camisetas vacantes, algunas a las que aspiran jugadores ricos en futbol, pero pobres de espíritu.
4.- Excepto, claro, que los genuinos seguidores del Tri, ésos que sí entienden de futbol y que además sufren del maniqueísmo con el que se maneja el futbol en México, y claro su Selección Nacional, sufrirán para poder acceder a los partidos ante los precios prohibitivos de los boletos.
Hubo humo blanco en la #YuntaDeDueños (dixit Sven-Göran Eriksson), oficialmente llamada Asamblea de Propietarios.
Más allá de la fanfarronería de Mikel Arriola e Ivar Sisniega, emperifollándose de las facilidades que se otorgan al Vasco en la fase de preparación, la realidad es que son apenas merolicos autorizados para las decisiones de Emilio Azcárraga Jean. Y no porque a éste le aflija el futuro del Tri, sino por la cornucopia dispendiosa que es el seleccionado, no sólo en México, sino también en Estados Unidos.
Porque Javier Aguirre lo dejó en claro desde que lo sedujo la ofidia habilidad de Juan Carlos La Bomba Rodríguez, cuando lo reclutó. No iba a hablar de futbol con analfabetas en el tema. Y el Vasco sabe cosas que sabe que es mejor callar.
La revisión superficial del apoyo a las necesidades de Javier Aguirre para plantar un equipo competitivo en el Mundial 2026 hace creer, exactamente, que nada puede salir mal. A menos que en verdad México y su cuerpo técnico se hayan diplomado con honores en el Principio de Peter.
Sin embargo, no hay garantías. Recuérdese que hace apenas tres años, Gerardo Martino gozó de bondades similares. Aterrizó el primero de noviembre en Girona, aislado del mundanal ruido mundialista, y ahí trabajó para debutar el 22 de noviembre ante Polonia. ¿El desenlace? Un epitafio grotesco en la fase de grupos. El pueblo de Qatar entonó a José Alfredo Jiménez: “Diciembre me gustó pa’ que te vayas”. Y el Tri llegó a tiempo a posadas y villancicos.
¿Es Aguirre mejor chef que Martino? Al menos no cometerá torpezas como dejar fuera a Santi Gimenez bajo la aberrante estulticia de “anota muchos goles, pero juega pocos minutos”, o perversa y promiscuamente llevar a un Funes-to y Mori-bundo, por afinidades nacionalistas y de promotores. E incluso cargó, a sabiendas de que no estaban en plenitud, con Raúl Jiménez y Henry Martín. Aunque, por ahí, el Vasco termina sin entregarle boleto a la Hormiga González, para dar gusto a Germán Berterame.
España vs Uruguay, en el estadio de Chivas, será el duelo más atractivo que se jugará en territorio mexicano en la primera ronda.
Ocho partidos de preparación, ante adversarios mundialistas (Portugal, Bélgica, Panamá y Bolivia, éste en repesca) tendrá disponibles Aguirre. Ya no tiene mucho qué descubrir entre la prole futbolera de la que dispone. Todos ubicados en la medianía, apenas unos pocos por encima de la mediocridad, y con el amuleto emocional, mediático y esperanzador que es Gilberto Mora, un mozalbete de 17 años.
Aguirre y Rafa Márquez tendrán tiempo para tratar de urdir una forma definida de juego, esa que no se ha visto en la cancha, lo que además se hizo evidente con luces de neón en este 2025, más allá de los distractores eventuales de la Copa Oro y la Nations League. Sí, el confeti de oropel de Concacaf no alcanzó para eclipsar los focos rojos.
Al margen del reclutamiento tardío de los futbolistas que juegan en Europa, Aguirre dispondrá de una concentración prolongada, más de un mes, con los escolapios menos avanzados, porque, evidentemente, por motivos mentales, emocionales, físicos o futbolísticos, no les ha alcanzado para viajar o consolidarse en Europa. Es decir, son seleccionados parias, y que obligan a que, como lo dijo alguna vez Matías Almeyda en Chivas, “hay que trabajar el triple porque –encima– son mexicanos”.
Tomemos un ejemplo. El Vasco dijo a TUDN que Alexis Vega era un Luzbel en el Infierno de Toluca y un querubín, casi un cupido plural y frustrado, fuera del averno. Nada garantiza que entre Aguirre, Márquez, el vendedor de bellotas, Imanol Ibarrondo, y otros agregados, consigan que Vega sea con el Tri el mismo soberbio futbolista que la rompe con Antonio Mohamed. ¿O será que no es sólo el jugador sino también el técnico?
El Pentapichichi, quien acudió a la gala de la FIFA para el sorteo mundialista, ve una buena oportunidad para el Tri ante Corea del Sur, Sudáfrica y el ganador del repechaje UEFA.
Pero, como Alexis Vega hay otros futbolistas dispersos, apáticos, pusilánimes o extremadamente soberbios. La prueba es que Aguirre hoy no tiene definido un defensa por derecha, porque Jorge Sánchez y Kevin Álvarez viven entre lo brillante y lo ridículo. Igual, Aguirre explora sin suerte, si Julián Quiñones, Chucky Lozano, Roberto Alvarado, Orbelín Pineda, y otros etcéteras, tendrán el recaudo hormonal para jugar un Mundial. El ataque, por derecha e izquierda, es menos ofensivo que vendedor mudo de biblias.
También se gestionan ya la seguridad de las familias de los futbolistas durante el Mundial. El jugador sufre de ataques de inseguridad, de histeria y de arrebato si no asume el compromiso de que sus familiares gocen de tranquilidad durante la competencia, no sólo por la tenencia de boletos de acceso a los partidos, sino por traslados y vigilancia. Una llamada, una simple llamada, puede arruinar los planes del entrenador con determinado jugador. Ha pasado y pasará, porque son seres humanos.
Afortunadamente los dueños de equipos aceptaron las gestiones casi subliminales de Azcárraga Jean, y no debieron soportar audiencias enfadosas con Arriola y Sisniega. Respaldo total al Tri, y se jugará una Liguilla sin seleccionados, no habrá Play-In, y los involucrados en el desenlace del Clausura 2026 –menos Chivas, obviamente--, podrán jugar hasta con nueve extranjeros.
Aparentemente entendieron en la #YuntaDeDueños (dixit Sven-Göran Eriksson), que otro varapalo escandaloso como el de Qatar podría ser el último clavo para la Liga MX.
Así pues, nada debería fallar y nadie debería fallar de cara al Mundial 2026. Excepto, claro, que el chef y sus pinches (ayudantes de cocinero), no tienen estrellas Michelin, y los ingredientes en la alacena, muchos de ellos, están caducos o son de muy baja calidad.
