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Argentina y los debuts de sus cracks en Mundiales: de Maradona a Messi y la chance de Mastantuono

Cuesta imaginar lo que siente un futbolista que se pone por primera vez la camiseta de su seleccionado en un Mundial. Por algo es un placer reservado para unos pocos, de todos los que patean una pelota alrededor del planeta. Pero más allá de lo que le ocurre al propio jugador, algunos de esos debuts son mirados con una atención muy especial por el público. Con la presunción de que se puede estar ante un hecho histórico. Pasó para los argentinos cuando les tocó el turno a dos que, con buenos motivos, presumían llamados a ser reyes del fútbol, como Diego Maradona y Lionel Messi. Dos astros que, aunque hoy parezca mentira, llegaron luego de historias con algunos tropiezos en el seleccionado. Conviene recordarlo, cuando en 2026 también hay en ciernes un debut que genera una expectativa particular.

Tampoco está de más evocar que Argentina tuvo grandes futbolistas que no pudieron siquiera jugar un minuto en un Mundial. José Manuel Moreno, supercrack en las décadas del 30 y del 40, fue víctima de sus circunstancias: entre las negativas de la AFA a participar en Francia 1938 y Brasil 1950, y la suspensión de los Mundiales por la Segunda Guerra, su carrera se apagó sin poder dar ese gran paso, y con apenas dos consagraciones en Sudamericanos, en 1941 y en 1947, como mayores logros con la albiceleste.

En ese título de 1947 en Ecuador, que era el tercero consecutivo de Argentina, Moreno fue compañero de Alfredo Di Stefano, nacido una década después que él. Otro enorme talento que padeció una maldición similar. Cuando tuvo la oportunidad de jugar Copas del Mundo para el seleccionado de su país natal, se quedó afuera por las renuncias a participar en 1950 y 1954. Ya como ídolo de Real Madrid, nacionalizado español, no pudo clasificarse con la Roja a Suecia 1958 y cuatro años después sufrió una lesión que le impidió jugar en Chile. Así fue como no pudieron ser parte de la fiesta de las Copas del Mundo dos de los cinco mejores jugadores sudamericanos del siglo XX -junto a Maradona, Pelé y Garrincha- según la Federación Internacional de Historia y Estadística del Fútbol (IFFHS).

Maradona y el largo camino al Mundial

Décadas más tarde, apareció en Argentina otro futbolista destinado a sentarse a la mesa de los más grandes. Sobre Diego Maradona hubo altas expectativas desde antes de que jugara en Primera. Un poco por lo que contaban sus entrenadores en las divisiones juveniles de Argentinos Juniors y otro tanto por la admiración que generaba cuando hacía malabares con la pelota en los entretiempos de los partidos. Poco después de que, a diez días de cumplir los 16 años, debutara ante Talleres de Córdoba el 20 de octubre de 1976, el entrenador César Luis Menotti decidió darle minutos en la Selección Nacional. Hizo su estreno el 27 de febrero de 1977 en un amistoso con triunfo 5-1 ante Hungría en la Bombonera. Lo hizo con 16 años, 3 meses y 28 días, por lo que aún hoy es el jugador más joven en haberse puesto la camiseta argentina en un partido de mayores.

Por la fuerza de su irrupción y por la enorme calidad que ya mostraba, parecía un número puesto entre los 22 convocados al Mundial que se jugaría en 1978 en su país. Pero en una decisión difícil de justificar del DT, cuestionada incluso por sus colaboradores más cercanos, fue uno de los tres futbolistas marginados de la preselección de 25. Así, con un inmenso dolor, vio desde afuera la primera consagración de Argentina.

El turno de Diego en los Mundiales llegó recién cuatro años después en España, y las cosas no salieron bien. Ante la mirada de miles de millones de personas, en el partido inaugural en el Camp Nou el 13 de junio de 1982, el 10, que estuvo cerca del grito con un tiro libre en el travesaño, no pudo evitar la sorprendente caída de los defensores del título ante Bélgica por 1-0.

La decepción fue importante en el público de fútbol, que se había hecho una alta expectativa sobre lo que podía dar Diego Maradona. Pero mucho más en su país, donde quedó claro que sería casi imposible revalidar el título. Aunque Maradona conseguiría en la segunda fecha del grupo sus primeros goles, con un doblete en la victoria 4-1 frente a Hungría, el camino de Argentina se cortaría poco después: quedó eliminada en la segunda ronda, con caídas ante Italia y Brasil. Para ver al 10 a pleno en un Mundial había que esperar otros cuatro años. Allí, en México, regalaría tal vez la mejor actuación individual en la historia de las Copas del Mundo, para llevar a la Selección a la gloria.

Messi, del sufrimiento a la gloria en el Mundial con Argentina

De la inagotable cantera del fútbol argentino surgiría, otras dos décadas más tarde, una nueva estrella predestinada a ser el mejor de su tiempo. El camino de Lionel Messi desde las categorías infantiles de Newell’s en Rosario hasta La Masía del Barcelona estuvo signado por las enormes esperanzas que sus condiciones generaban. Como pasó con Diego, quedó claro poco después de su debut en Primera, en un clásico catalán contra el Espanyol el 16 de octubre de 2004, que el seleccionado era un destino inevitable.

El primer partido de Messi con Argentina fue inolvidable, pero no por los motivos deseados. En un guiño del destino, aquel 17 de agosto de 2005 el rival fue Hungría, como había ocurrido con Maradona, aunque en este caso el choque fue en Budapest. Leo, con 18 años cumplidos poco antes, reemplazó a Lisandro López a los 21 minutos del segundo tiempo cuando el equipo conducido por José Pekerman ya ganaba 2-1, resultado que no se movería hasta el final. Pero la marca que quedaría por siempre no tendría que ver con el resultado, sino con el desenlace abrupto que tendría ese debut: 43 segundos de haber ingresado, el árbitro alemán Markus Merk le mostró la tarjeta roja ante el estupor de todos los que presenciaban la escena. Messi, que llevaba la pelota, había tirado un manotazo intuitivo para tratar de defenderse de la marca del zaguero Vilmos Vanczak, con la mala suerte de que le dio en su cara y el árbitro, apresuradamente, lo consideró una agresión.

Era difícil entender, para ese chico que dejó la cancha preso del desconsuelo, que tendría no una sino muchas posibilidades de revancha con esa camiseta. Y aunque no pocas veces le tocó sufrir con Argentina, sí fue plena de felicidad su primera experiencia mundialista. Después de no haber ingresado contra Costa de Marfil, el DT decidió hacerlo debutar en el segundo choque, contra Serbia y Montenegro en Gelsenkirchen. Ese 16 de junio, a ocho días de cumplir 19 años, se convirtió en el futbolista más joven en jugar para Argentina en un Mundial.

Entró por Maxi Rodríguez, que había hecho un doblete, con el resultado 3-0 a favor y los balcánicos con uno menos por la expulsión de Mateja Kezman. En un rato, dejó en claro que iba por todo: metió una asistencia a Crespo para el cuarto gol y, a dos minutos del final, anotó de derecha su propio tanto para cerrar el lapidario 6-0, que igualó como mayor goleada histórica del seleccionado en las Copas del Mundo a la obtenida en 1978 frente a Perú.

También es cierto que el cierre de ese Mundial no fue feliz para Argentina ni para Leo. El equipo se despidió en cuartos de final tras caer por penales frente al local, Alemania, en un partido en el que mereció más y se le escapó por esas injusticias que tiene el fútbol. Y todo en medio de otra extraña decisión del entrenador, casi tanto como aquella de Menotti con Diego en el 78. Pekerman eligió no hacer ingresar ese día a Leo, y su imagen en el banco de suplentes, con la mirada perdida mientras se decidía la suerte del partido, recorrió el mundo. Fue una de las postales tristes de Messi en los Mundiales, que sólo pasaron a un segundo plano con la consagración en Qatar.

Mastantuono y la chance en este Mundial 2026

Todo apunta a que en 2026 habrá otro de esos debuts de un joven argentino que el mundo mirará con mucha atención. Franco Mastantuono, la joya que Real Madrid eligió para reforzarse en esta temporada, arrancó su camino en el seleccionado el 5 de junio de 2025 en la victoria 1-0 ante Chile por Eliminatorias en Santiago, y estableció su propio récord: con 17 años, 9 meses y 22 días, es al día de hoy el futbolista más joven de la historia en jugar un partido oficial para Argentina -aunque si se incluyen amistosos, la marca sigue siendo de Diego.

Mastantuono contará todavía 18 años cuando Argentina encare la nueva cita mundialista. Quedan unos meses para saber cuánta relevancia tendrá en el armado de Lionel Scaloni para intentar la defensa del título.

Pero todo parece indicar que el 16 de junio ante Argelia, justo 20 años después del debut de Leo en los Mundiales, otro chico argentino encenderá ilusiones por primera vez. La suya propia, pero también las de sus compatriotas.