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El Mundialito de 1980: un título especial para la Selección Uruguaya en su casa

Los futbolistas de Uruguay festejando el título del "Mundialito" de 1980. X - @Uruguay

Un gol de Jorge "Chifle" Barrios y otro de Waldemar Victorino sellaron el triunfo de Uruguay por 2-1 ante Brasil en el Estadio Centenario y le dieron la Copa de Oro de Campeones Mundiales a la Celeste el 10 de enero de 1981.

Ese día llegó a su final un certamen que había comenzado el 30 de diciembre de 1980 y que reunió a los mejores en Montevideo para celebrar los 50 años de la primera Copa del Mundo FIFA.

Todas las selecciones que habían sido campeonas del mundo fueron invitadas, aunque Inglaterra no participó y fue reemplazada por Países Bajos, hasta ese momento dos veces subcampeona. Sí estuvieron Argentina, Alemania Federal, Brasil e Italia.

De la mano de estos equipos, estuvieron presentes futbolistas como Diego Armando Maradona, Daniel Alberto Pasarella, Mario Alberto Kempes, Harald Schumacher, Karl-Heinz Rummenigge, Sócrates, Tita, Toninho Cerezo, Carlo Ancelotti, Bruno Conti, Giancarlo Antognoni, René Van De Kerkhof y Jan Peters.

En tanto, el plantel de Uruguay contó con figuras como Rodolfo Rodríguez, Walter Olivera, Hugo de León, Ruben Paz, Venancio Ramos, Waldemar Victorino, Julio César Morales y Jorge Barrios.

"Estaban todos los mejores del mundo", dijo Paz en una entrevista con la Agencia EFE.

Uruguay-Brasil

La Copa de Oro contó con dos grupos y cada uno de estos llevó al mejor de todos a la gran final. El Grupo A lo compartieron Uruguay, Países Bajos e Italia, mientras que en el B estuvieron Argentina, Alemania Federal y Brasil.

La Celeste abrió el torneo derrotando por 2-0 a Países Bajos con anotaciones de Ramos y Victorino, mientras que en su segundo encuentro venció a los italianos por idéntico resultado con un tanto de Morales y otro de Victorino.

De esa forma se clasificó a la final sin importar lo que sucedió en el último encuentro del grupo, disputado el 6 de enero y que acabó con empate 1-1 entre los dos europeos.

El Grupo B comenzó el primer día de 1981 con victoria de Argentina por 2-1 ante Alemania Federal y siguió con una nueva edición de uno de los Clásicos más importantes del mundo.

El Brasil de Telé Santana y la selección argentina de César Luis Menotti se enfrentaron en Montevideo. Maradona abrió la cuenta y Edevaldo marcó el 1-1 con el que se cerró el juego.

En el último encuentro de la mencionada zona, los sudamericanos golearon por 4-1 a Alemania Federal y avanzaron a la gran final del 10 de enero de 1981.

Campeón de campeones

Al igual que Maracaná lo hizo en el Mundial de 1950, el histórico Centenario puso cara a cara a Uruguay y Brasil ante más de 70.000 aficionados.

La primera parte se fue con empate a cero y un cambio: Barrios reemplazó al lesionado Eduardo de la Peña en el conjunto que dirigía el campeón mundial Roque Gastón Máspoli.

Si bien a este ese momento no había sumado minutos en el torneo, los 55 que acumuló ese día le bastaron al más joven del plantel para convertirse en uno de los héroes de la jornada.

"La final fue divina. Fue la alegría más grande", dijo Barrios a la Agencia EFE en una entrevista en la que también recordó el gol que inauguró el tanteador a los 50 minutos e hizo hincapié en la celebración: "Lo más lindo que recuerdo fue el grito. Me puse contra la tribuna Ámsterdam, que parecía que se caía. Siempre le digo a mis hijos, a mis nietos que del partido no me acuerdo mucho. Alguna cosa. Lo que me quedó fue el festejo con la hinchada. Parecía que me abrazaba la Ámsterdam".

Apenas doce minutos después del tanto, Sócrates igualó de penalti. El portero fue a un lado, el balón a otro y Brasil selló el empate parcial.

Pero cuando solo quedaban diez para el final, Victorino aprovechó un tiro libre ejecutado por Ramos y quebró con un cabezazo la meta de João Leite para darle la victoria y el título a Uruguay.

Paz destacó la "alegría inmensa" de ser campeones en una final que definió como "histórica", así como también hizo hincapié en la comunión que se generó con el país entero.

"Nos generó una felicidad enorme el festejo de la gente, el desahogo y disfrutar de un campeonato que para nosotros sigue siendo histórico. Lo recordamos como una de las cosas divinas que pasó por nosotros y por el país", concluyó.