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Alfaro entusiasma a Paraguay en el Mundial 2026 y renueva la tradición argentina en la albirroja

"Si hay un pueblo que merece una alegría, es el de Paraguay" (Gustavo Alfaro, 3 de septiembre de 2025)

Los paraguayos que aman al fútbol viven horas de felicidad. Más allá de si en su guardarropa hay, junto a la gloriosa albirroja, una camiseta de Olimpia, de Cerro Porteño, de Sol de América, de Libertad o de Sportivo Luqueño, disfrutan que Paraguay volverá en este 2026 a disputar un Mundial después de 16 largos años, en los que las pocas alegrías fueron por victorias esporádicas. En ese regreso, y sin que esto signifique restarle ni un poco de mérito al fútbol guaraní, mucho tuvieron que ver algunos argentinos, en lo que en realidad no es más que la continuidad de una añeja tradición.

A la cabeza de esa influencia que viene del sur, se encuentra el entrenador del equipo. Entre los muchos logros de su carrera, estará bien arriba para el santafesino Gustavo Alfaro el de haberle devuelto la identidad a este Paraguay que recuperó su lugar de rival al que se respeta en Sudamérica y en el resto del mundo. El panorama era bien distinto cuando asumió el director técnico que en 2022 también supo llevar a Ecuador a un Mundial, en el que arañó la clasificación a octavos de final.

Tras la caída 1-0 en Asunción ante Colombia el 21 de noviembre de 2023, los dirigentes llamaron a Alfaro para suceder a su compatriota Daniel Garnero: Paraguay apenas había sumado 5 puntos en 6 partidos por las Eliminatorias, con una única victoria, ante Bolivia en Asunción. Por ese camino, estaba destinado a quedarse otra vez afuera de la cita mundialista, a la que no asistía desde Sudáfrica 2010. Alfaro logró dotar al equipo de un espíritu ganador y a partir de ahí sumó 6 victorias, 5 empates y apenas una caída para conseguir con holgura la clasificación, que se aseguró el 4 de septiembre de 2025 luego de empatar sin goles como local frente a Ecuador.

Alfaro es una figura respetada en Paraguay, donde se le valora no sólo su capacidad en el armado del equipo sino también sus cualidades como declarante. Se escuchan con algo de admiración sus dichos, que pueden incluir citas a Nicolás Maquiavelo y a Albert Einstein, aunque también registraron un paso en falso. “Un pueblo que no conoce su historia, está condenado a repetirla", afirmó con la mejor de las intenciones en 2024, luego de haber vencido 2-1 al seleccionado de su país natal en Asunción. Erróneamente, le atribuyó la autoría de la frase al ex presidente argentino Bartolomé Mitre, asociado a uno de los sucesos más trágicos de la historia de Paraguay: la guerra de la Triple Alianza en el siglo XIX. Sólo la alta estima que genera Alfaro por los buenos resultados del seleccionado permitió dejar atrás rápidamente el episodio.

Los antecesores de Alfaro que destacaron con Paraguay en el Mundial

La influencia de Argentina no se agota en el entrenador. Los misioneros Andrés Cubas y Santiago Arzamendia y los bonaerenses Alejandro Romero Gamarra, Juan José Cáceres y Agustín Sández, todos ellos nacionalizados paraguayos, son parte del elenco estable en las convocatorias y tienen las posibilidades abiertas para jugar el Mundial este año.

Incluso puede sumárseles Milton Giménez, delantero de Boca surgido en Atlanta, de padre paraguayo y que ya cumplió el trámite formal para poder representar al seleccionado guaraní. El vínculo se refuerza además con los integrantes del plantel que juegan en el campeonato argentino: además de Sández (Rosario Central), están Orlando Gill (San Lorenzo), Matías Galarza (River) y los goleadores Ronaldo Martínez (Platense), Alex Arce (Independiente Rivadavia) y Gabriel Ávalos (Independiente).

La última participación de la Albirroja en un Mundial también contó con una fuerte participación argentina. Ocurrió en Sudáfrica 2010 y fue el escenario de la mejor actuación de Paraguay en una Copa del Mundo: llegó a los cuartos de final y sólo se rindió ante el futuro campeón, España, en un partido en el que cayó 1-0 luego de haber tenido la chance de pasar al frente, con un penal que Iker Casillas le atajó a Oscar Tacuara Cardozo. “Tengo una gran sensación de frustración y tristeza. Habría que ver el partido de nuevo, pero me parece que hicimos un poquito más para ganarlo”, afirmó después del encuentro Gerardo Martino. El Tata, que al año siguiente llevaría a Paraguay a la final de la Copa América en Buenos Aires, fue desde el banco de suplentes uno de los grandes artífices de aquella actuación histórica que impactó en todo el mundo, al punto de que en 2013 lo contrataron para dirigir nada menos que a Barcelona.

Tres jugadores nacidos en Argentina, todos con familia en Paraguay, fueron partícipes de esa notable actuación: el volante Jonathan Santana, nacido en la Ciudad de Buenos Aires, que por aquel entonces jugaba en el Wolfsburgo de Alemania; Néstor Ortigoza, de San Antonio de Padua, que se lucía en el mediocampo de Argentinos Juniors; y el delantero Lucas Barrios, pieza importante en el Borussia Dortmund de aquellos años. Todos ellos se formaron en clubes argentinos y encontraron la vía para mostrar su talento en el seleccionado del país hermano.

Una tradición que lleva muchos años entre Paraguay y Argentina

El Toro Roberto Acuña, nacido en Avellaneda y formado futbolísticamente en Paraguay antes de jugar en Argentinos, Boca e Independiente entre muchos otros clubes, fue parte del plantel albirrojo en Francia 1998, Corea-Japón 2002 y Alemania 2006. Con sus cien partidos en el seleccionado, es el argentino que más veces se calzó la camiseta roja y blanca y el máximo representante de un vínculo que lo precede, y que promete seguir mientras el fútbol exista.

Hubo, cómo no, también futbolistas nacidos en Paraguay que jugaron para Argentina. El asunceño Constantino Urbieta Sosa, que militaba en Godoy Cruz en la Liga Mendocina, fue uno de los integrantes del representativo amateur que se presentó en Italia 1934 y que disputó un único partido, en el que quedó eliminado al perder 3-2 frente a Suecia.

Cuatro décadas después, otro nacido en Paraguay, el lateral izquierdo Heriberto Correa, se lucía en Vélez cuando recibió el llamado del entrenador Enrique Omar Sívori para jugar las Eliminatorias. “Yo no traicioné a mi país. Soy paraguayo pero me siento argentino. Antes de ponerme la camiseta argentina, viajé a mí país y pregunté si me necesitaban, pero un técnico uruguayo que estaba en la selección (N. del R.: Washington Etchamendi) me dijo que defensores tenía de sobra”, le contaría Correa años después a Clarín. El destino quiso que enfrentara justamente al seleccionado de su país natal. Aunque sufrió la hostilidad del público local en el empate 1-1 en Asunción, en términos deportivos resultó triunfante y, con él en el equipo, Argentina selló su regreso a los Mundiales después de su ausencia en México 1970.

También en cuanto a entrenadores la historia empezó mucho antes de la llegada de Alfaro. El Profesor asumió, de hecho, luego de tres ciclos de otros compatriotas: antes de Garnero, habían estado Eduardo Berizzo (dirigió de 2019 a 2021) y Guillermo Barros Schelotto (2021-2023). Estaba clara, de todos modos, la persistencia de los dirigentes en una apuesta que terminó siendo exitosa, y que había tenido precedentes alentadores como en el mencionado caso de Martino.

Aunque muchos no lo sepan, en el origen mismo de la historia mundialista de Paraguay aparece el lazo con Argentina, con un nombre que tal vez recuerden algunos estudiosos del fútbol de antaño: José Manuel Durand Laguna. En sus tiempos de delantero de Huracán, el Negro vivió una historia muy particular en el Sudamericano de 1916, cuando fue a ver el partido entre Argentina y Brasil y lo llamaron desde los vestuarios para que ocupara el puesto en el equipo de Alberto Ohaco, que no había alcanzado a regresar a tiempo luego de una visita a familiares en el interior del país. Laguna accedió y además convirtió el primer gol del partido que Argentina igualó 1-1. Catorce años después, en 1930, le tocó hacer historia de otra manera: fue el primer entrenador de Paraguay en los Mundiales, al dirigir al equipo que no pudo superar la fase de grupos tras vencer a Bélgica 1-0 y caer 3-0 frente a Estados Unidos.

Este año, Paraguay buscará escribir una historia feliz en su regreso a las Copas del Mundo. Enfrentará por el grupo D a Estados Unidos, Australia y a un seleccionado surgido de uno de los repechajes de Europa, que estará entre Turquía, Rumania, Eslovaquia o Kosovo. La historia reciente demuestra que Paraguay no va a los Mundiales a ver qué pasa, sino a competir en serio: de 1998 a 2010, superó la fase de grupos en tres de los cuatro torneos disputados. Ahora buscará ir un poco más allá. Y lo hará, como marca la tradición, con presencia argentina.