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El día que México derrumbó al Campeón del Mundo

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Así celebró la CDMX el gol del 'Chucky' (0:27)

Revive el momento en que la afición mexicana celebró en el Zócalo capitalino el gol de Hirving Lozano ante Alemania. (0:27)

CIUDAD DE MÉXICO -- El 17 de junio de 2018 es recordado como el día en que México derrumbó al Campeón del Mundo.

Domingo inolvidable en el que se celebraba el ‘Día del Padre’ en nuestro país, mientras que Moscú fue tomada por miles de mexicanos a la espera del debut de un Tricolor envuelto en dudas, y un técnico, Juan Carlos Osorio, sumamente cuestionado, principalmente por el tema de las famosas rotaciones.

El viejo (62 años) y renovado Estadio Olímpico de Luzhnikí fue el escenario de la gesta azteca, en una tarde (18:00 horas) calurosa impregnada por el incomparable ambiente de ríos de connacionales que hicieron acto de presencia en la capital rusa.

El Teatro Bolshói, la Plaza Roja o el Metro Sportívnaya, fueron algunos de los sitios de reunión elegidos por los mexicanos para ir en grupos o en caravana con destino a la cita ante Alemania, el Campeón del Mundo en ese momento.

“Y ya lo ven, y ya lo ven, somos locales otra vez”... “Alemania lo sabe, le toca la de Zague”... “Oooribe Peralta, Oooribe Peralta”, fueron algunos de los cánticos más representativos de la afición azteca en tierras mundialistas.

En los minutos previos al inicio de la contienda, cuando salieron a calentar los porteros Manuel Neuer y Guillermo Ochoa, fue abrumador el dominio mexicano, que en un 90 por ciento colmó las gradas del Luzhnikí, y Paco Memo se llevó una ovación ensordecedora... Fue el presagio de una actuación magistral.

En la ceremonia de los himnos nacionales, Javier Hernández representó a cabalidad lo que sucedía en la tribuna al entonar orgulloso y emocionado cada una de las notas hasta llegar a las lágrimas.

Luego de 30 minutos jugados casi con maestría, en una grata e inesperada versión Tricolor, el equipo demostró personalidad, buen manejo de balón, peligro en las descolgadas y un juego aéreo impecable... Por lo que llegaría la recompensa.

Contragolpe ejecutado por nota: de Guardado para Chicharito, quien dio tiempo y espacio precisos para servir a Lozano, que dentro del área hizo pedazos a su marcador y con un derechazo a primer poste venció a Neuer.

Para ese momento Luzhnikí era ya una sucursal del Estadio Azteca, con la euforia a flor de piel y miles de rostros llenos de incredulidad y emoción indescriptible...

México estaba derrumbando al gigante alemán... Ochoa impuso récord de atajadas en una Copa del Mundo, con siete lances prodigiosos; Héctor Herrera no se cansó de pensar y ejecutar en cada uno de sus trazos, y se apoderó del mediocampo, se apoderó del juego; Vela fue pura luz; Salcedo, un verdadero titán ante sus rivales habituales en la Bundesliga, y así uno a uno de los futbolistas aztecas.

Enfrente estaban los Neuer, Kroos, Özil, Müller, Boateng, Hummels, Reus y compañía, y así como México pudo ampliar el marcador por conducto de Layún, que estuvo errático en la definición, también supo soportar el agobio teutón en el complemento, para conseguir un triunfo histórico.

Por primera vez en la máxima justa futbolística, el Tri derrotó a un campeón del mundo vigente, y el repudiado entrenador tricolor pasó de la condena a la verbena: “Osorio, hermano, ya eres mexicano”, le cantó todo el estadio.

A partir de ese memorable momento, el grito de batalla que originalmente se entonaba con el nombre de Oribe Peralta, cambió de enfoque y en las calles, estadios, bares y prácticamente en todo Rusia y México, fue: “eeel Chucky Lozaaano, eeel Chucky Lozaaano”...

Este 17 de junio de 2019 se cumple un año de aquella victoria inolvidable, la cual resumió de forma brillante Christian Martinoli en su crónica: “En el Día del Padre, México le dio en la madre a Alemania”...